Cómo darte cuenta de que tienes un diálogo interno negativo y qué hacer para cambiarlo

Desde pequeños nos enseñan a ser amables, a tratar bien a todos por igual, a hablarles a todas las personas con respeto. Sin embargo, cuando se trata de comunicarnos con nosotros mismos, en algunas ocasiones podemos llegar a ser muy estrictos y duros en nuestra autocrítica, lo cual hace que manejemos un diálogo interno poco positivo.

Genial.guru presenta algunas alternativas para lograr la reconciliación con nuestro yo interno y tener una mejor relación con nosotros mismos.

Palabras que construyen la autoestima

Es común que las personas mantengan conversaciones consigo mismas. Por ejemplo, muchos se formulan preguntas sobre qué cocinarán mañana, o bien, cómo harán el proyecto que les encargó su jefe. Ese diálogo interno también puede incluir opiniones y evaluaciones sobre cómo es el desempeño personal en aquellas encomiendas, y cuando estas son positivas, los resultados elevan la productividad de las personas. Pero cuando son negativas, los efectos pueden paralizarlas.

El diálogo interno es una poderosa herramienta que ayuda a reforzar la autoestima. Esto se debe a que la autoafirmación construye y condiciona la capacidad para afrontar las dificultades de la vida diaria. No es lo mismo decir “Soy muy malo tomando decisiones” a “Me cuesta un poco de trabajo tomar decisiones, pero esto se debe a que evalúo todas las posibilidades y a que soy muy observador”. La primera afirmación nulifica la capacidad de decisión, y la segunda le da una perspectiva mucho más positiva.

La diferencia en cómo se ven tropiezos de la vida

El diálogo interno está influido por el subconsciente y revela los pensamientos, creencias, dudas e ideas con las que han crecido las personas. Asimismo, influye en la personalidad, es decir, si alguien es optimista, la conversación que tendrá consigo mismo será esperanzadora y positiva, pero si es todo lo contrario, entonces las palabras que se dirigirá estarán llenas de pesimismo. Los optimistas verán un tropiezo en la vida como una oportunidad, y los pesimistas como un fracaso.

Rumiar los problemas hace que se acumulen

Pensar en un problema puede ser útil, pues ayuda a generar soluciones prácticas, alternativas y a evaluar todos los panoramas. Pero si las personas pasan mucho tiempo rumiando, es decir, pensando en los inconvenientes una y otra vez, estos tienden a acumularse y crecer. No solo se trata de evaluar la situación, sino de entablar una comunicación sana hacia uno mismo y de usar un lenguaje que les permita a las personas trabajar en aquello que les molesta de sí mismas.

Cómo son los pensamientos negativos

No siempre es tan fácil detectar que tienes un diálogo interno negativo. Para saberlo, puedes reconocerlo a través de estos signos:

  • Excluyes los pensamientos positivos: tiendes a exagerar los aspectos negativos de una situación y te olvidas de todos los positivos. Por ejemplo, terminaste ese proyecto que te había encargado tu jefe. Lo hiciste impecablemente en tiempo y forma. Por la noche, te enfocas en las cosas que no agregaste y te olvidas por completo del reconocimiento que recibiste.
  • Te culpabilizas: cuando pasa algo malo, sin dudarlo, piensas que es tu culpa. Por ejemplo, tus amigos y tú habían planeado un viaje en grupo, pero al final todo se canceló. Tú supones que esto se debió a que no querían que fueras.
  • Anticipas lo peor: si se te cayó el café por la mañana, piensas que todo el día será igualmente desastroso.
  • Todo es negro o blanco: tiendes a polarizar las cosas, no hay términos medios. O es bueno o es malo, o es perfecto o es un completo fracaso.

La clave está en aprender a amarse a uno mismo

No hay fórmulas mágicas para aprender a amarse a uno mismo y de inmediato comenzar a tener un diálogo interno positivo, pero existen algunas técnicas que pueden encaminar hacia este objetivo:

  • Escucha y aprende: un secreto para aprender a discernir si tienes un diálogo interno negativo es cuestionarte si te apoyas a ti mismo, es decir, si eres crítico de tus acciones o si solo te culpabilizas y te recriminas. Hay que evaluar si estas palabras se las dirías a una persona querida, ya sea para aconsejarla o para motivarla. De igual forma, si te diriges a ti mismo palabras negativas, se recomienda escribir cuáles son estas y la frecuencia con la que se repiten.
  • Piensa y evalúa: de esa lista de palabras puede hacerse un análisis: ¿Estoy exagerando? ¿Estoy generalizando? ¿Estoy asumiendo cosas inciertas? Es decir, ¿estoy adivinando cómo reaccionarán los demás? ¿Me estoy etiquetando con dureza? ¿Cuán veraces y exactos son estos pensamientos? Recapitula y piensa cómo te lo diría un amigo.
  • Dirígete hacia ti como si fueras alguien más: se recomienda que te hables en tercera persona. En vez de decir “No voy a poder con ese examen tan difícil”, cámbialo por: “(Tu nombre) aprobará ese examen tan difícil porque estudió mucho anoche”.

Descubre la belleza de tu interior y de la gente que te rodea

  • Identifica tus sentimientos: haz un alto cuando te sucedan cosas malas y detecta si estás teniendo un diálogo interno negativo y los sentimientos que esto te genera. Una alternativa para poner pausa es cambiar de panorama, ver videos graciosos y reír un rato. Esto podría ayudar a modificar las perspectivas.
  • Rodéate de gente positiva: ten amistades que reconozcan lo bueno en ti y que te motiven a seguir adelante y a levantarte de las caídas. Eso no tiene precio.
  • Ponte recordatorios sobre lo maravilloso que eres: ver imágenes o frases que te inspiran ayuda a tener pensamientos positivos. Pega en tu oficina o al lado de tu cama recordatorios sobre tus grandes cualidades y logros.

Estos son algunos sencillos consejos para fomentar una comunicación mucho más positiva con uno mismo, pero si el diálogo interno que tienes contigo mismo sigue siendo negativo, puedes consultar con un especialista que te ayude en este proceso.

¿Qué palabras empleas para motivarte todos los días y qué haces en caso de detectar que estás teniendo un diálogo interno negativo?

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