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Qué consecuencias tiene ser un padre sobreprotector y cómo encontrar el equilibrio

Educar a un hijo es todo un reto. Mamá y papá siempre buscan que sus retoños crezcan sanos, felices y que tengan éxito en cada etapa de la vida. Pero guiarlos en ese camino no siempre es fácil y puede ocurrir que, en un intento por darles una gran infancia, los padres abusen de la sobreprotección y terminen mimándolos demasiado. Por ello, hay que abrir bien los ojos para evitar prestar atención excesiva a los pequeños.

En Genial.guru, investigamos sobre el tema y queremos explicarte cuándo es el momento en que los padres deben parar de consentir a los pequeños para que puedan valerse por sí mismos en un futuro.

Qué es el exceso de indulgencia

Muchos padres se sienten bien al darles a sus hijos las cosas que no obtuvieron de niños. Así, mamá y papá se esfuerzan en preparar fiestas de cumpleaños exageradas, llevar a toda la familia a vacaciones de ensueño o dar montones de juguetes a sus pequeños con la idea de que tengan una gran infancia. Resulta que consentir demasiado puede implicar que los niños tengan demasiada libertad y muy poca disciplina.

Esta indulgencia es mucho más compleja de lo que se piensa. Así, existen tres tipos diferentes de excesos en que los padres pueden caer:

  • Indulgencia material: papá y mamá dan demasiado, ya sean juguetes, ropa, actividades o viajes.
  • Crianza excesiva: los padres “helicóptero” o sobreprotectores resuelven los problemas de sus hijos incluso antes de que los experimenten.
  • Actitudes permisivas: papá y mamá crean una estructura blanda, así, los hijos carecen de reglas y límites. Los niños no son capaces de realizar simples tareas por sí mismos.

Por qué mimar demasiado a los niños no es saludable

El “síndrome del niño mimado” se caracteriza por un comportamiento egocéntrico e inmaduro como resultado de padres incapaces de imponer límites apropiados para la edad de sus hijos. Los niños malcriados muestran una falta de consideración por los demás, exigen salirse con la suya y son propensos a los arrebatos de mal genio. Y los efectos de malcriar a un niño pueden durar toda la adolescencia en la forma de serios problemas de control.

Cómo saber si eres papá o mamá sobreprotector

Para examinar la situación entre padres e hijos, papá y mamá pueden realizar la “prueba de los cuatro”, que consiste en plantearse preguntas para saber si están o no siendo demasiado indulgentes:

  • ¿Te interpones en que tu pequeño aprenda sus tareas de desarrollo?
  • ¿Utilizas una cantidad desproporcionada de recursos familiares para uno o más hijos?
  • ¿Estás dando mucho más de lo que tienes o puedes pagar y, al mismo tiempo, ahorras menos para otras necesidades familiares?
  • ¿Hace daño a los demás de alguna manera?


Si las respuestas a una o más preguntas son afirmativas, probablemente se trate de un problema de indulgencia. Recuerda que todas las relaciones familiares son diferentes y únicas. Por ello, hay que tener los ojos bien abiertos para conocer las señales que nos indican si los pequeños están recibiendo un desarrollo saludable o un entorno burbuja.

El equilibrio es la clave

La indulgencia excesiva viene de buen corazón. Mamá y papá desean lo mejor para sus pequeños. El problema es que a menudo se pasan de la raya. Aquí hay algunas recomendaciones para los padres que están luchando con niños mimados:

  • El primer paso es tomar conciencia e identificar qué tipos de excesos cometes con más frecuencia para empezar a cambiar estos hábitos.
  • Usar la “prueba de los cuatro” como guía para desarrollar relaciones saludables entre los miembros de la familia.
  • Aprender a perdonarse a sí mismo por los errores de crianza. Todos cometemos errores y todos somos humanos.
  • Pedir ayuda a demás padres que también estén preocupados por el exceso de indulgencia. Otra opción es buscar a un especialista para cualquier duda o inquietud sobre el cuidado de los hijos.

¿Qué consejos sigues para cuidar de tus hijos? ¿Cómo disfrutas el tiempo en familia?

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