Genial
Genial

Cómo saber si nuestros hijos sufren de estrés y qué hacer para ayudarlos

En los últimos años, el estrés se ha extendido entre la sociedad; tanto es así que un estudio afirma que los niños sometidos a estrés ven interrumpido su desarrollo cerebral. En el caso de los adultos, puede ser que un ritmo de vida muy acelerado, las exigencias laborales o los estándares impuestos supongan una presión demasiado fuerte. Lo mismo sucede con los más pequeños de la casa. Los niños, en ocasiones, están sujetos a expectativas demasiado elevadas, a un ritmo frenético y a demasiadas responsabilidades.

Consciente de que el estrés es un mal que aqueja cada vez a más adultos y a más niños, Genial.guru ha querido contarte cuáles son los motivos de su aparición en los pequeños, cómo podemos detectarlo, prevenirlo y actuar sobre él.

Qué causa el estrés

Hay ciertos factores que pueden ser considerados como detonantes en la aparición del estrés:

  • La escuela: En este apartado incluimos la sobrecarga de tareas, la preocupación o el agobio por las notas o las dificultades que el niño pueda presentar en la adquisición de determinados conocimientos.

  • Exceso de responsabilidades: El exceso de actividades y, por tanto, de responsabilidades puede generar la aparición de estrés.

  • Problemas de sociabilización: Las dificultades para relacionarse con otros niños y, por tanto, la ausencia de amigos o la escasez de ellos pueden ser detonantes. Asimismo, los conflictos, las discusiones o los problemas con otros pequeños a los que consideran amigos también pueden ser causantes de estrés.

  • Los cambios: Los momentos que representan cambios considerables con respecto a lo que el niño conoce o considera como habitual pueden causar la aparición de estrés. Hablamos de situaciones como: mudanzas, cambios de escuela, de grupo de convivencia o de ciudad, entre otras.

  • Una baja autoestima: Las ocasiones en las que un pequeño se tiene en baja estima o consideración y tiene una opinión negativa sobre sí mismo o sus capacidades pueden ser causantes de una gran tensión.

  • El crecimiento: Los cambios asociados con el crecimiento natural y propio del ser humano también pueden resultar un factor estresante para un niño, debido a que su cuerpo experimenta variaciones constantes.

  • El contexto familiar: Las discusiones continuas entre los progenitores o en el seno familiar, así como las pérdidas, las separaciones o los divorcios.

  • Los problemas económicos: Las tensiones que se producen en la familia a causa de la falta o escasez de dinero también afectan de forma directa a los más pequeños de la casa.

  • El contexto social: Los niños que viven en lugares considerados inseguros, debido a los acontecimientos negativos que tienen lugar en el entorno, pueden llegar a experimentar un temor constante, que trae consigo la aparición del estrés.

Signos o síntomas

El estrés afecta a cada niño de una manera diferente y, a pesar de que no es posible predecir la forma en que lo hará, hay una serie de indicadores que pueden ayudarnos a comprobar o a percibir si nuestros hijos están sufriendo estrés:

  • Se encuentra más irritable: Un niño estresado es un niño que se irrita con mayor facilidad e, incluso, de forma desproporcionada. Estos pequeños pueden mostrar malhumor.

  • Deja a un lado sus gustos e intereses: El hecho de que dejen a un lado actividades, aficiones o gustos que antes les encantaban y por los que mostraban un gran interés también puede ser considerado como un posible signo.

  • Aparecen las pesadillas: Una gran presión puede causar la aparición repentina de malos sueños o pesadillas.

  • Se producen alteraciones del sueño: Cambios en los hábitos del sueño, descanso irregular e interrumpido, insomnio o problemas para quedarse dormido.

  • Hay una ausencia o disminución del apetito: La aparición del estrés puede causar que los más pequeños reduzcan su ingesta de alimentos o, incluso, que dejen de comer.

  • El llanto aparece de forma impredecible: Si el niño comienza a llorar aparentemente sin motivo alguno, de forma repentina y recurrente.

  • Experimenta regresiones en su desarrollo: Sometidos a estrés, los niños pueden experimentar regresiones evolutivas a etapas anteriores del desarrollo.

Cómo ayudar a nuestros hijos a lidiar con ello

En el caso de que nuestros hijos estén sufriendo de estrés, los padres podemos tratar de llevar a cabo ciertas acciones para conseguir reducirlo o eliminarlo progresivamente:

  • Intentar ser más comprensivos: Cuando notemos que nuestros hijos están molestos o preocupados y que el estrés ha hecho acto de presencia, podemos preguntarles de forma considerada acerca del sentimiento que están experimentando en ese momento. Los ayudará a identificarlo y también se sabrán queridos y valorados.

  • Practicar la escucha activa: Si les preguntamos a los niños qué es lo que les está sucediendo, es importante que dejemos que se expresen, que les demos tiempo, que nos mostremos atentos, interesados y preocupados por sus sentimientos.

  • Hacer uso de la empatía: En la medida de lo posible, debemos tratar de mostrarnos empáticos con los sentimientos de nuestros hijos, y hacerles saber que comprendemos aquello por lo que están pasando.

  • Ayudarlos a identificar sus emociones: Saber reconocer y ponerle nombre a aquello que están sintiendo los ayudará a pensar cómo actuar y qué medidas tomar al respecto. El niño tendrá más posibilidades de encontrar una solución para aquello que experimenta.

  • Colaborar con ellos en la búsqueda de soluciones: Si una determinada situación está causándole malestar al niño, podemos sentarnos con él y tratar de buscar y de llegar a una o dos posibles soluciones.

  • Reducir o eliminar los causantes del estrés: Si la causa del estrés es el exceso de responsabilidades, podemos tratar de reducir las actividades a las que acude nuestro hijo. Si se trata de problemas familiares o de discusiones en el seno familiar, podemos intentar acabar con estos momentos o evitar que el niño los presencie.

  • Brindarles seguridad y apoyo: Haz que el niño sea consciente de que siempre podrá contar contigo y podrá recurrir a ti, que siempre estarás para él. De este modo, podrá sentirse más seguro y, al saberse querido y valorado, aumentará su autoestima.

  • Seamos más pacientes: Superar o dejar atrás el estrés puede ser algo realmente complicado, más aún cuando se es niño; y para nosotros, como padres, puede resultar doloroso ver a nuestros hijos pasar por estos momentos. Por ello, debemos tratar de ser pacientes y dejar que el proceso lleve su ritmo, sin presiones.

Cómo prevenir la aparición del estrés

Antes de que el estrés haga su entrada en la vida de nuestros hijos, podemos poner en práctica una serie de consejos para tratar de reducir las posibilidades de que se manifieste:

  • Mejorar su capacidad de comunicación: Ayudar a nuestros hijos a desarrollar una buena capacidad de expresarse y de comunicar sus sentimientos y sensaciones hará posible que seamos conscientes de los cambios, las dificultades o los problemas que el niño está experimentando, y nos permitirá actuar a tiempo.

  • Detectar y eliminar los factores causantes de estrés: Como padres, podemos tratar de eliminar de la vida de nuestros hijos situaciones desencadenantes, sin entrar en la sobreprotección. Se trata de evitar que nuestro hijo afronte situaciones que no son propias de su edad, ya que aún carece de las herramientas necesarias para gestionarlas.

  • Prestar atención al entorno: Debemos preocuparnos por que el entorno en el que crecen y se desarrollan nuestros hijos sea el propicio. Trataremos de proporcionarles las herramientas necesarias para manejar sus emociones, de que tengan unos cuidados básicos garantizados, adecuados y correctos, de compartir tiempo de calidad, de controlar aquello que pueden ver u oír en los diversos medios y de guiarlos en el proceso de resolución de problemas.

  • Proporcionarles los recursos necesarios: Dotar al niño de los conocimientos e instrumentos necesarios para hacer frente a las circunstancias que vayan apareciendo. Hablamos de habilidades como la escucha activa, la creatividad, el pensamiento crítico o el reconocimiento de las emociones, entre otras.

¿En qué circunstancias has visto a tus hijos estresados? ¿Cómo han actuado ellos? ¿Cómo trataste de ayudarlos y de apoyarlos para eliminar el estrés?

Compartir este artículo