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Estudios demuestran la importancia de las madres en nuestra vida (y agregamos un bono de preguntas para conocerlas mejor)

Las conversaciones íntimas con tu mamá no solo son placenteras, sino que también las ayudan a conocerse mucho mejor entre ambas, así como a ti misma. Y como no se ama lo que no se conoce, al tenerlas, aprenderán a valorarse y a quererse cada vez más. Para iniciar una de estas pláticas, es bueno hacer preguntas distintas, que vayan más allá de cómo les ha ido durante el día, en el trabajo, etcétera.

Genial.guru ha recopilado para ti las conclusiones de algunos estudios científicos para animarte a hacerlo. Además, al finalizar el artículo, encontrarás un bono con algunas preguntas ideales para iniciar estas conversaciones y conocerse aún más.

Las madres “se enamoran” de sus bebés

Según un estudio de un grupo de investigadores de varias instituciones científicas, el embarazo ocasiona algunos cambios en el cerebro de la mujer, como la adaptación del sistema de placer y refuerzo en la gestante, lo que la lleva a “enamorarse” de su hijo y la estimula para los cuidados del bebé. Esta sensación de placer incluso se puede reforzar cuando la madre ve las fotografías de su bebé recién nacido, tras el parto.

Así, el bebé se convierte en el estímulo más importante y placentero para la madre, la que, como consecuencia, modificará su conducta para estar en contacto constante con él, cuidarlo y protegerlo, como sucede durante el enamoramiento. En cuanto al niño, este cambio en el cerebro de su madre es esencial, ya que va a necesitar del cariño de ella para tener un desarrollo sano.

Cuando escuchas la voz de tu mamá, hasta puedes sentir sus abrazos

Según un análisis de las investigaciones sobre las relaciones madre-hija, publicado por el Centro Psicoanalítico de Madrid, los bebés humanos nacen siendo completamente dependientes de su madre, lo que se refleja en una relación intensa con ella. Sin embargo, con el paso de los años, los adultos también podemos tener momentos en que extrañamos a nuestras madres y necesitamos sentir su cariño y su compañía.

Un análisis de la Universidad de Chicago dice que escuchar la voz de mamá, así sea telefónicamente, produce las mismas sensaciones que recibir un abrazo de ella, ya que aumenta los niveles de oxitocina, la “hormona de la felicidad”, lo que produce una sensación de bienestar y alivio.

Otros estudios publicados en la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia determinaron que el recién nacido tiene una especial preferencia por la voz de su madre, lo que genera un vínculo muy fuerte con ella en los momentos posteriores a su nacimiento.

El vínculo madre-hija es el más fuerte

Según una publicación de The Journal of Neuroscience, la relación entre una madre y su hija es la más fuerte que existe, y hay una razón para ello: la parte del cerebro que regula nuestras emociones es más similar entre madres e hijas que en cualquier otra pareja intergeneracional (madre-hijo, padre-hija o padre-hijo). Esto se debe a la fuerza que tienen las conexiones del cerebro en la parte de la empatía. Es decir que es más probable que una mamá entienda mejor los problemas de su hija, ya que puede ponerse en sus zapatos.

Fortalecer y reforzar la relación con tu madre

De acuerdo con esta investigación, el vínculo entre una madre y su hija se refleja mediante el apego, esa relación activa, cariñosa y recíproca que existe entre ambas. Este apego se fortalece y se refuerza mediante la interacción. Además, estos lazos afectivos tienen una función muy importante desde el momento del parto: mantener la supervivencia del nuevo ser.

Formar vínculos con tu bebé

Según la organización KidsHealth, existen distintas formas de fomentar el vínculo con tu bebé recién nacido, como:

  • Mediante el contacto piel a piel: a través del sentido del tacto, el bebé se tranquiliza, al mismo tiempo que esto favorece el crecimiento saludable y el desarrollo del pequeño.

  • Las miradas: son parte de la comunicación afectiva a corta distancia.

  • Los bebés pueden seguir con la vista objetos en movimiento.

  • Los bebés tratan de imitar las expresiones faciales y los gestos.

  • Los bebés disfrutan escuchando conversaciones entre adultos, siempre y cuando sean serenas y respetuosas.

Cómo influye la individualidad en tu autoestima

Este análisis permitió descubrir la importancia de la individualidad entre una madre y su hija adulta, para que no se produzcan efectos negativos en la autoestima de la última. Sin embargo, esto se puede lograr sin perder la conexión con la madre, ya que la interdependencia tiene mucho que ver con la intimidad y la reciprocidad y el respeto entre ambas generaciones.

Bono: te proponemos algunas preguntas para que tu mamá y tú se conozcan mejor

  1. ¿Cuáles son tus primeros recuerdos?

  2. ¿Hay algo que hicieron tus padres cuando eras pequeña y que juraste no hacer jamás?

  3. ¿Qué mascotas tuviste de niña? ¿Recuerdas sus nombres?

  4. ¿Qué deportes practicabas en el instituto? ¿Jugabas en algún equipo?

  5. ¿Cómo era la relación con tus padres cuando eras pequeña?

  6. ¿Cuántas relaciones serias tuviste antes de encontrar a tu media naranja (si la has encontrado)? ¿Cómo fueron?

  7. ¿Cómo fue tu peor ruptura?

  8. (Si se casó) ¿Cómo te diste cuenta de que estabas preparada para casarte?

  9. (Si se casó) ¿Cómo fue el día de tu boda?

  10. ¿Tuviste algún gran amor antes de formar esta familia?

  11. ¿Cuándo te diste cuenta de que estabas preparada para tener hijos?

  12. ¿Cómo fue el día en que nací (o me adoptaste)?

  13. ¿Cómo fue tu primer año de maternidad?

  14. ¿Qué quieres o deseas para tus hijos?

  15. ¿Hay algún consejo que realmente desees que yo escuche con atención?

16. ¿Hay algo que te habría gustado hacer y nunca hiciste?

17. ¿Cuál es tu foto favorita de ti misma? ¿Y de tu familia?

18. ¿Cómo sería un día perfecto para ti? Descríbelo.

19. ¿Qué canción o álbum de música tiene más significado para ti?

20. ¿Cuál es tu comida favorita? ¿Sabes prepararla?

21. (Si trabajaba) ¿Cómo fue ser madre trabajadora en esa época? ¿Lo volverías a hacer? ¿Qué cambiarías?

22. ¿Cuál fue el peor trabajo que tuviste?

23. ¿Cuál fue el mejor trabajo que tuviste?

24. (Si no trabajaba) ¿Cómo era quedarse en cada cuidándome en ese momento? ¿Lo volverías a hacer? ¿Qué cambiarías?

25. ¿Cuál sería tu trabajo ideal?

26. ¿Cuál fue la vez que te metiste en más problemas?

27. ¿Quiénes eran tus modelos a seguir? ¿A quién admirabas cuando eras joven? ¿Y a quién admiras ahora?

28. ¿Cuál es el mejor viaje que has hecho?

29. ¿Hay algún momento o acontecimiento que cambió radicalmente la forma en la que ves el mundo?

30. Cuando tenías mi edad, ¿cómo era tu vida?

¿Conoces estos datos sobre tu mamá? ¿Qué otras preguntas agregarías a la lista?

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