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La ciencia explica por qué el viaje de regreso se siente más corto

Cuando sales de viaje, ya sea por avión o carretera, ¿no sientes que el camino de regreso es más corto que el de ida? Lo curioso es que la distancia es la misma. A esta sensación se le llama “efecto viaje de regreso”, un familiar fenómeno psicológico que suele sucedernos sin que nos demos cuenta. Investigadores japoneses realizaron un experimento para intentar entender las razones detrás de esta curiosa sensación, y los resultados que obtuvieron son muy interesantes.

Genial.guru investigó más en profundidad el experimento y quiere compartir contigo los detalles más importantes. De esta forma, la próxima vez que viajes, entenderás por qué sientes que el camino de vuelta te tomó menos tiempo.

Experimento viajero

Investigadores de la Universidad de Kioto compararon las percepciones de 20 personas a quienes les pidieron mirar dos videos de un paseo a pie. En uno se veía el trayecto de ida y vuelta, mientras que en el segundo se mostraba solo el de ida. Los resultados establecieron que los participantes del grupo que vio el viaje circular, es decir, el de ida y vuelta, sintieron que el de regreso era más corto que el de ida, aunque solamente percibieron el efecto “viaje de vuelta” cuando los hicieron pensar en ello.

Viaje en retrospectiva

La hipótesis del estudio japonés publicado en la revista Plos One propone que el camino de regreso de un viaje se nos hace menos largo cuando lo recordamos. Al pensar en el recorrido, nuestro sentimiento del tiempo en retrospectiva se ve afectado, y por eso tenemos la sensación de que fue más corto. Es decir, medimos el tiempo que nos llevó volver no por la duración real del viaje, sino por los recuerdos que tenemos de él.

Expectativa vs. realidad

Por otro lado, un estudio realizado por el psicólogo holandés Niels van de Ven demostró que, al viajar, involucramos nuestras expectativas. Cuando la gente comienza un viaje suele ser optimista, lo que genera expectación de un trayecto corto y alegre, el cual, al final, se hace demasiado largo.

Al volver, las cosas cambian, pues el sentimiento que acompaña a los viajeros es el de pesimismo. Otra vez, las expectativas los hacen pensar que regresar será aburrido, largo y agotador. Cuando se recuerda el viaje, entonces se siente el “efecto viaje de regreso”, independientemente de si se tomó o no el mismo camino.

El psicólogo comentó que otros factores también pueden influir en nuestra percepción del tiempo cuando viajamos. Por ejemplo, la presión por llegar al lugar de destino genera la sensación de tardanza. Por otro lado, las distracciones que encontramos en la ruta durante el trayecto de vuelta “acortan” el regreso.

¿Alguna vez sentiste el “efecto viaje de regreso” al volver de tus vacaciones? ¿Tienes tu propia teoría al respecto? Cuéntanos qué opinas sobre esto en la sección de comentarios.