Hablar mal de otros muestra mucho más de ti mismo de lo que pensabas, según la ciencia

Que levante la mano quien nunca habló mal de alguien. Si no puedes levantar la tuya, no te avergüences. Todos alguna vez criticamos a un amigo, un familiar o un conocido. El problema surge cuando, de críticas constructivas, se pasa a hablar mal de los demás todo el tiempo. Un estudio psicológico descubrió que este desagradable hábito revela cómo cada persona se percibe a sí misma y cuán feliz o infeliz es.

Genial.guru recopiló información acerca de este tema y quiere compartirla contigo para que puedas reconocer a las personas demasiado criticonas y evites su ejemplo.

Qué hay detrás de la crítica destructiva

El profesor Dustin Wood realizó un estudio para la Universidad Wake Forest en el que explica que las personas que critican a otros a sus espaldas tienden a ser infelices y tienen un alto riesgo de padecer depresión.

Ese tipo de personas, en realidad, está insatisfecha consigo misma y proyecta en los demás aspectos de su personalidad que no acepta. Esta gente se siente vacía, pero no posee la capacidad de auto examinarse y cambiar aquello que le molesta. Entonces, utilizan la crítica destructiva para sentirse mejor. Es mucho más fácil y hasta divertido criticar. Por supuesto, esta situación no es para nada saludable, tanto para el que critica, como para su entorno.

“Una percepción positiva del resto de las personas indica una satisfacción con nuestra propia vida”.

Hablar mal de otros esconde una baja autoestima

Hablar mal de los demás dice mucho de cómo una persona se ve a sí misma. Detrás de la crítica, hay inseguridad y baja autoestima, asegura el estudio publicado por la Asociación Americana de Psicología (APA). Una persona que se quiere a sí misma mantiene una relación sana y positiva con quienes le rodean. En cambio, quien descalifica constantemente al otro, resulta negativo y dañino.

Este mal hábito es tan sutil que se contagia casi sin que nos demos cuenta. Por eso es necesario tener cuidado y saber reconocer a esta clase de personas para no caer en su misma triste conducta.

Qué hacer para no contagiarse y terminar siendo criticón

No hay nada más agotador y tóxico que estar con personas que ocupan todo su tiempo en hablar mal de sus amigos, familiares o compañeros de trabajo. Nuestra mente se llena de sentimientos negativos de forma casi imperceptible.

Cuando nos damos cuenta de que los comentarios malintencionados del otro nos están afectando, tenemos dos opciones: expresar en voz alta que no se puede hablar de quien no está presente para defenderse es el argumento ideal para frenar las críticas malintencionadas. La otra opción es no continuar hablando e irse.

Criticar no siempre es malo

No todas las críticas son malas. Son molestas, la verdad, pues a nadie le gusta ser criticado. Pero quien lo hace con buena intención busca ayudar a sus seres queridos a mejorar. Este tipo de crítica constructiva se hace cara a cara. La persona que las hace demuestra cierto grado de empatía, algo muy positivo y digno de valorarse.

En cambio, la crítica destructiva se hace a espaldas de los demás. Busca derrumbar, humillar y dañar al otro. Muchas veces, lo que esta persona dice no tiene base ni justificación alguna. Por eso, es preferible mantenerse lejos de ellas.

¿Cómo reaccionas tú a las críticas? ¿Conoces a alguien demasiado criticón? ¿Qué haces para evitar que su conducta te afecte? ¡Por favor, cuéntanos en los comentarios!

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