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Por qué a veces vale la pena rendirse a mitad del camino y no avergonzarse de ello

“Nunca te rindas”, “tú puedes hacerlo”, “solo los débiles se rinden”: esta es una lista incompleta de creencias dañinas por las que seguimos invirtiendo nuestro tiempo y esfuerzo en sueños y relaciones sin sentido, año tras año trabajamos por algo que no queremos y tratamos de lograr lo inalcanzable. Pero ¿es tan vergonzoso darse por vencido? ¿Tal vez justamente la habilidad para detenerse a tiempo distingue a las personas exitosas?

En Genial.guru, decidimos averiguar por qué la gente tiende a llevar consigo proyectos “muertos”, por qué debemos dejar de hacerlo y, lo que es más importante, cómo verificar que las cosas se hayan vuelto obsoletas.

Efecto de los costos hundidos

A menudo no podemos dejar atrás un proyecto fallido solo porque nos duele la inversión inicial. Y no importa de qué se trate: dinero, tiempo o esfuerzo. Continuamos invirtiendo en el negocio, esperando recuperar nuestras inversiones, pero al final, solo gastamos más. Y cuanto más gastamos, más difícil es para nosotros abandonar la idea.

Este fenómeno se llama el “costo hundido”. Un excelente ejemplo de esto es el Concorde: el avión de pasajeros más rápido del mundo era, al mismo tiempo, el menos rentable. Los costos no recuperables para su desarrollo ascendieron a aproximadamente 1 mil millones USD, por lo que Gran Bretaña y Francia continuaron invirtiendo en el proyecto. Durante 40 años, el Concorde solo traía pérdidas.

  • ¿Cuáles son las consecuencias? Eres un recurso finito. Tu dinero, tiempo, energía, salud, inspiración, todo puede acabarse. Entonces, ¿no es mejor invertir tus esfuerzos en algo más prometedor y valioso? La cantidad de oportunidades también es limitada. Mientras arrastras un proyecto deficitario puedes recibir ofertas mucho más interesantes que tendrás que rechazar.
  • ¿Cómo terminar con esto? Admitir el error. Sí, has invertido en el proyecto equivocado. Pero en el momento en que admites tu error, se convierte en tu pasado, una experiencia que contribuye al crecimiento. Ahora, cuenta las pérdidas. ¿Cuántos recursos has gastado en el proyecto? ¿Y cuánto más gastarás en un año, dos, 10 años de trabajo?

Efecto de propiedad

Este efecto se expresa en el hecho de que tendemos a sobreestimar las cosas que poseemos y subestimar la propiedad de los demás. Se aplica no solo a objetos, sino también a ideas, trabajos y proyectos. Sentimos que nuestro negocio es muy valioso solo porque es nuestro.

El efecto de propiedad fue perfectamente ilustrado por el ganador del Premio Nobel Daniel Kahneman. Tomó un grupo de estudiantes, y a la mitad de ellos les distribuyó tazas de café ordinarias. Y luego pidió a los “propietarios” y potenciales compradores que evaluaran el costo de las tazas. Los compradores en promedio las valoraron en 2,25 USD, y los propietarios en 5,25 USD.

  • ¿Cuáles son las consecuencias? El efecto de propiedad no nos da una visión objetiva de nuestro trabajo o meta, por lo que tendemos a mirar con optimismo los proyectos fallidos que no tienen otro valor que el que nos pertenece.
  • ¿Cómo terminar con esto? Un ejercicio simple ayudará. Imagina que aún no te has puesto a trabajar. ¿Quieres iniciar este proyecto? ¿Te inspira escuchar sobre esta idea? Pregunta qué piensan tus amigos, colegas o familiares sobre esto. Es importante recopilar varias opiniones de personas con diferentes mentalidades, caracteres y estatus social. Después de recoger opiniones, comienza a luchar contra el miedo a la pérdida. ¿Cómo te sientes? ¿Cuáles son las conclusiones? ¿Qué harías ahora? Si miles de ideas nuevas vienen inmediatamente a la mente, esta es una razón para pensar seriamente sobre tu trabajo actual.

Perfeccionismo y ansia de heroísmo

Mucha gente tiende a ser heroica incluso cuando no es necesario. Posponer una gran cantidad de trabajo hasta el último día, y luego resolver heroicamente todo al límite de posibilidades. Arrastrar un negocio “muerto”, solo porque “puedo hacer todo”. Trabajar de más para ser admirado por las otras personas.

A menudo, el perfeccionismo es el culpable de este comportamiento. Las personas propensas a él no aprecian los resultados del trabajo que se realizó sin un esfuerzo titánico.

  • ¿Cuáles son las consecuencias? Agotamiento, trabajar de más, fatiga crónica, hartazgo. Los problemas de salud y las relaciones estropeadas no tardarán en llegar. Y lo más importante, nadie realmente admira a tales “héroes”: los reprochan o envidian.
  • ¿Cómo terminar con esto? Una planificación clara con los bloques obligatorios de descanso ayuda a evitar el heroísmo y trabajar horas extras. Se recomienda usar un temporizador. Pero tu comportamiento de un perfeccionista debe ser revisado profundamente, no se puede deshacerse de él en un día.

Efecto del status quo

A este efecto a menudo se enfrentan los empleados en las empresas viejas. Y el empleado tiene que realizar tareas o usar esquemas obsoletos solo porque “estamos acostumbrados a esto”. A menudo, incluso los jefes de departamentos no pueden recordar de dónde han venido los objetivos irrelevantes de hace mucho tiempo, pero por hábito dan estas tareas a sus subordinados, obligándolos a desperdiciar energía en cosas inútiles.

Aplicamos este hábito también en casa: usamos recetas antiguas, porque “mamá hacía esto”, no queremos probar electrodomésticos nuevos que harán la vida más fácil. Hacemos un trabajo que no queremos porque “es como debe ser”, aunque nadie ha muerto por el hecho de que dejó de planchar la ropa de cama y se ahorró un par de horas al mes.

  • ¿Cuáles son las consecuencias? Al realizar el trabajo basándote en un esquema ineficiente, reduces tu productividad, inhibes el desarrollo profesional y pierdes rápidamente el interés en el trabajo. Cuando se trata de tareas domésticas, simplemente se pierde tiempo valioso, trabajas en exceso y fomentas el odio hacia las tareas cotidianas.
  • ¿Cómo terminar con esto? Es posible que la tarea con el efecto status quo solo exista porque los empleados que la realizan están callados. Si sabes cómo hacer que el trabajo sea más eficiente, ofrece tu esquema. Si no, simplemente menciona el problema para que la administración pueda tomar medidas. Si no estás escuchado, escapa. En casa, usa los beneficios de la civilización más activamente: un lavaplatos, un vaporizador, un robot aspirador.

Presión de la opinión pública

Hoy, por todos lados nos dicen que podemos hacer cualquier cosa, que no tenemos que rendirnos, que todos los objetivos son alcanzables si ponemos suficiente esfuerzo en ellos. Se volvió muy común la frase “solo los débiles se rinden”. Por lo tanto, a menudo no podemos rechazar los objetivos ineficientes y proyectos no rentables solo porque tenemos miedo a la condena social.

  • ¿Cuáles son las consecuencias? En primer lugar, existe la posibilidad de que personifiques el sueño de otra persona. Los sueños impuestos no son tan raros. Pueden venir de padres, esposos, opinión pública. Pero de esta manera puedes vivir la vida de otra persona y no encontrar el tiempo para lo que realmente quieres para ti. En segundo lugar, no importa lo que los entrenadores puedan decirte, hay metas objetivamente inalcanzables. O bien la meta tiene criterios de logro poco realistas o sus etapas están formuladas incorrectamente.
  • ¿Cómo terminar con esto? Se egoísta. A menudo continuamos arrastrando asuntos sin sentido solo porque somos responsables de ellos ante otras personas. No queremos fallarles a los colegas, decepcionar a los seres queridos, tenemos miedo de no cumplir con las expectativas de los demás. Incluso si tu elección es rendirte, no será apoyada, es mejor entrar en una situación de conflicto ahora mismo que acumular irritación e insatisfacción que verterás en el que no te apoya más tarde. Y la mítica “sociedad” no debería preocuparte. De hecho, a los demás no les importa en absoluto lo que haces.

¿Puedes darte por vencido? O escuchando “Eye of the Tiger”, ¿puedes mover incluso las montañas más inaccesibles?

Ilustradora Leisan Gabidullina para Genial.guru