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Por qué algunas personas tienen el síndrome del explorador (y la clave de su éxito)

En algún momento de la vida, todos hemos conocido a alguien así: con un gran ímpetu por aprender cosas, que quiere saber todo sobre algún tema o que, incluso, en algún momento le dijimos: ¡pero qué preguntón eres! Es muy probable que esa persona tenga el síndrome del explorador, como lo ha definido Arancha Ruiz, consultora de gestión de talento, selección y marca personal, quien en sus consultas ha encontrado a infinidad de personas así y, por ello, decidió hablar sobre las cualidades que los definen. Pero no creas que esto es algo malo, por el contrario, son personas fascinantes de las que hay que aprender mucho y, si tú eres una de ellas, tienes una gran ventaja.

Genial.guru indagó sobre las cualidades que tienen estos curiosos incansables y cómo podrías adoptar algunas de esas ventajas para enfrentar la vida.

Sin opción a aburrirse

¿Has tenido algún trabajo en donde te sientas atrapado en un bucle aburrido sin final? Despiertas, llegas a la oficina, te sirves tu café y comienzas a hacer tus reportes. Es lo mismo todos los días, sin ningún desafío de creatividad más que cumplir con lo que dicta tu jefe. Si sientes que eso no es para ti, entonces quizá tú también tienes el síndrome del explorador. La consultora Arancha Ruiz, quien ayuda a las personas que la consultan a encontrar el mejor entorno para su talento y a superar los grandes retos profesionales, asegura que los exploradores tienen la pasión para indagar, de satisfacer su curiosidad, de mantenerse inquietos y jamás conformes con lo que saben.

Cómo es un explorador

Además de ser autora de libros, Arancha también es profesora y conferenciante. A través de esta labor, permite a las personas aumentar su liderazgo y ganar visibilidad en su entorno. Gracias a estas experiencias es que ha descubierto que las personas con este síndrome son valientes, buscan, se aventuran, descubren tesoros escondidos y encuentran maravillas. Hoy en día, quizá no seamos los afortunados en encontrar esos tesoros (¡que tanto nos haría bien!), sino que quienes tienen este síndrome traspasan los límites del conocimiento y la ciencia. Son esas personas que siempre preguntan por todo, que no les basta con respuestas simples, que buscan la aguja en cada pajar que encuentran. Y esto hace que, de una u otra forma, encuentren el éxito.

Sus principales miedos

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Los llamados “exploradores” también temen perder oportunidades de explorar al concretar algún sueño. Por ejemplo, aquellos que deseaban poner su propia empresa, pueden sentirse temerosos por quedarse estancados en ella, por lo que a veces pierden buenas oportunidades pues creen que los van a frenar. También les da miedo dejar de aprender y, por ello, suelen involucrarse en todo, incluso cuando no les compete, pero lo hacen para no dejar de aprender. Como, por ejemplo, el caso de alguien que toma un curso que ni siquiera es de su área.

Dispersos, no; curiosos, sí

Pareciera que los “exploradores” son inconsistentes, pero simplemente prefieren pasar de un área a otras porque quieren aprender de todas ellas. Saben de carpintería, pero también de los diferentes tipos de hierbas aromáticas y su uso en la cocina. Y, algo que podría aterrorizar a muchos, es que tienen miedo a atarse, lo cual hace que se les perciba como que tienen miedo a las estructuras, como puede ser el matrimonio o un trabajo fijo. Sin embargo, esta es una percepción errónea.

Ideas constantes por doquier

Pensar en muchas cosas y adelantarse a pensar no es tan malo, al menos así lo demuestra un estudio que asegura que esto es conocido como memoria de trabajo, lo que hace que las personas puedan tener su mente en otro lugar mientras realizan tareas simples. En la investigación, concluyeron que las personas inteligentes suelen distraerse mucho, pero no por despistadas, sino que tienen una capacidad intelectual mucho mayor que les da para pensar en otras cosas además de la tarea que tienen en ese momento.

Un mundo de nuevo conocimiento los espera

El psicólogo Shahram Heshmat asegura que esta facultad que tienen los curiosos empedernidos es algo natural y surge de la necesidad entre lo que sabemos y lo que nos gustaría saber sobre aquello que nos apasiona. También hace referencia a que no se sienten satisfechos con lo que saben y quieren cambiar las ideas y prácticas que tienen. La búsqueda de nuevos conocimientos libera dopamina, que hace que el cerebro se active y busque estos estímulos. Si no hay estímulos, esta acción se apaga poco a poco, como cuando una persona se conforma con un trabajo monótono y aburrido que no implica ningún desafío.

¿Te consideras alguien así? ¿Cuáles son los mayores logros que has alcanzado gracias a esta cualidad? Compártelo en los comentarios.