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Las emociones negativas no existen, y te contaremos por qué

Hay emociones que no son bien vistas. Solemos escuchar que el miedo, el fastidio, la disconformidad y la ira juegan en contra de nosotros. Incluso hay muchos libros de autoayuda que recomiendan apartarlas de nuestro camino. Se nos aconseja, entonces, pensar en positivo, y entregarnos a cualquier precio solo a las “emociones buenas” como la alegría, el coraje y la confianza. Pero ¿realmente existen ambos tipos de sentimientos?

Genial.guru quiere compartir contigo este artículo en el cual se analizará si realmente es conveniente desterrar de nuestras vidas aquellas emociones que suelen ser catalogadas como “negativas”.

Las emociones

Pensemos en la fiebre. Cuando la padecemos, la tomamos como algo que nos hace daño y que debemos quitarnos de encima cuanto antes. Sin embargo, los médicos dicen que, en realidad, la “fiebre” es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo. Es el modo en que nuestro organismo nos dice que algo no anda bien. Sin ella, no se podría, por ejemplo, detectar infecciones, y entonces no haríamos nada para curarlas.

Con las emociones mal consideradas “negativas” sucede algo parecido. Por más que nos molesten, nos sirven para mantenernos alerta, para preservarnos, para saber que algo no anda bien y que es necesario cambiarlo. Emociones como el miedo, el dolor y la ira han sido fundamentales para que el ser humano sobreviva y logre progresar.

El miedo

Mucha gente relaciona el miedo con la cobardía. Si sientes miedo, entonces eres cobarde. Sin embargo, no es así. Una persona valiente no es aquella que no conoce el miedo, sino aquella que, aun sintiéndolo, decide enfrentarlo, pero tomando los recaudos necesarios.

Un boxeador sin miedo, por ejemplo, le daría demasiada ventaja a su contrario. Se convierte en su propio enemigo. Queda desamparado, a la deriva de su propio desenfreno.

Por ello en necesario recordar siempre que el miedo nos protege, nos preserva, nos ayuda a medir los riesgos, a cuidar nuestros puntos débiles y a afianzar los fuertes. Ser cobarde no tiene nada que ver con tomar precauciones y tener la dimensión de aquello a lo que nos estamos enfrentando.

La ira

Imaginemos por un momento nuestra vida sin sentir ira. Sería lo mismo que vivir indiferentes a las injusticias, a los errores propios o ajenos, a la maldad y a las malas decisiones... ¿Seríamos, entonces, buenas personas?

Las buenas personas sienten ira. Lo importante es no sentirla hacia aquellas cosas que están bien. No es lo mismo enfadarse con una persona que maltrata a otra, que sentir ira hacia el éxito de alguien que se lo merece.

Por lo tanto, esta emoción puede ser un buen estimulante para cambiar aquellas cosas del mundo que están mal. Sin embargo, ser odioso no tiene nada que ver con eso.

La insatisfacción

Un refrán popular recomienda no querer lo que no se tiene, sino querer lo que sí se tiene. Parece un buen consejo, pero ¿realmente es cierto? Qué sería del ser humano si se hubiera conformado con lo que tiene. Seguiría, sin dudas, viviendo en las cavernas, y quizá ni siquiera hubiera descubierto el fuego.

La insatisfacción, por lo tanto, nos propone buscar caminos nuevos cuando no nos sentimos bien en el lugar en el que estamos. Nos invita a movernos cuando quedarnos quietos nos hace mal. Nos ayuda a esforzarnos para conseguir objetivos que parecen fuera de nuestro alcance.

Por lo tanto, la insatisfacción no nos convierte en desagradecidos.

Qué hacer con ellas

Hemos mencionado estos ejemplos de emociones supuestamente negativas, pero hay más, claro. Sin embargo, debemos hacer con ellas lo mismo que con el miedo, la ira y la insatisfacción. El secreto no está en combatirlas, sino en prestarles atención, en encauzarlas de modo que jueguen a nuestro favor. Debemos tener en cuenta que esas emociones están allí para cuidarnos, para impulsarnos a cambiar lo que está mal, a luchar para conseguir lo que parece lejos de nuestro alcance.

En definitiva, necesitamos de ellas para ser mejores y disfrutar de nuestros sueños.

¿Sientes que te cuesta manejar tus emociones a veces? ¿Intentaste trabajar en ello? ¿Cuáles son las que más te han servido? Por favor, cuéntanos en los comentarios.