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Por qué los científicos consideran a las personas de entre 22 y 38 años como una generación agotada

Existe una corriente de opinión errónea que dice que el agotamiento es típico en una gran cantidad de médicos, policías, bomberos y representantes de otras profesiones que se enfrentan a manifestaciones propias de la naturaleza humana para nada positivas. Mientras que los ciudadanos comunes no pueden sentir agotamiento porque su trabajo no está relacionado con un estrés psíquico especial. Sin embargo, científicos creen que se siente agotada toda una generación que creció entre dos épocas. Se trata de nosotros, los mileniales.

Genial.guru intentó averiguar por qué la también llamada generación Y tiene este destino y cómo los síntomas de agotamiento se manifiestan en la vida de una persona común y corriente.

Incapacidad para realizar tareas sencillas

Tuit de Matt Fuller, periodista de The Huffington Post.

Una nota aclaratoria importante: la incapacidad de realizar tareas sencillas en ausencia de un beneficio personal. Esta tesis se ilustra perfectamente con la posición política de un típico milenial. Así, los protagonistas de un artículo de la revista Intelligencer se niegan a votar porque:

  • Posponen esta acción hasta el último momento y luego no les da tiempo.
  • El colegio electoral está lejos de casa y son demasiado perezosos para ir.
  • No saben enviar cartas por correo (para aquellos que votan desde la distancia).

No se trata de casos aislados: esto sucede por todo el mundo. Se considera que la principal razón de esta sensación alejada de los problemas o tareas sociales se basa en la pereza. Los mileniales se tildan tradicionalmente de generación mimada, que se establece muchos objetivos y luego los pospone semana tras semana, mes a mes, de año en año.

Recuerda cómo (seguramente) ibas a aprender inglés para hablar. A lo mejor comenzaste a hacerlo, pero poco a poco lo dejaste y lo pospusiste para “algún día”. La procrastinación es una de las características más destacadas de la generación Y.

Incluso tareas tan sencillas como llevar los zapatos a repararlos, arreglar un grifo que gotea, devolver los libros a la biblioteca, quedan lejos de nuestras posibilidades. Los psicólogos creen que esto responde a que en todo siempre buscamos un beneficio para nosotros: un tipo de recompensa que se debe obtener inmediatamente después de realizar cada acción.

Deseo insano de trabajar

En la base de la mentalidad laboral de un milenial, por regla general, yace una idea simple: “Trabajar o morir”. Damos por hecho que debemos trabajar todo el tiempo y estar constantemente al límite de nuestras capacidades.

Si antes podías enseñarle al empleador un diploma de estudios superiores y solo por eso ya contabas con un lugar de trabajo decente hasta la jubilación misma, ahora esto resulta imposible. Todos tienen que pasar por un número considerable de cursos de formación avanzados, participar en diferentes conferencias y otras maneras demostrar su propia competencia. Esto genera un miedo interno a perder el empleo porque todos lo saben: “Nadie es insustituible”.

Debido a las características de la época, los mileniales cambian a menudo de trabajo y a veces incluso son desempleados. Al menos, oficialmente. Según las estadísticas:

  • Una de cada 5 personas, durante el año en curso, cambió de trabajo.
  • Una de cada dos está dispuesta a dejar su trabajo en cualquier momento si se les ofrece una mejor opción.
  • El 48 % planea dejar su trabajo en los próximos dos años, aunque ellas mismas no saben a dónde irán.

Por norma general, los integrantes de la generación Y cumplen bien las órdenes de sus superiores en el trabajo y, al mismo tiempo, pueden no lavar los platos en casa durante toda una semana. Este es un síntoma claro de agotamiento: los recursos del cuerpo van al límite y las tareas menos urgentes se posponen constantemente.

La sensación de falta de liquidez económica

Desde la infancia, casi todos hemos oído de la generación anterior que nos espera una vida maravillosa. Independientemente del lugar de nacimiento. Si en EE.UU. en aquel tiempo era una época de estabilidad política y económica, en otros países la gente esperaba un cambio del sistema y, como resultado, una mejora en la calidad de vida. En realidad, la situación resultó ser un poco menos agradable.

Según los estudios, la generación Y tiene menor poder adquisitivo que sus padres:

  • El ingreso medio anual de un milenial que vive en Reino Unido es de 14 000 USD. Mientras que el típico baby boomer (una persona nacida entre 1943 y 1963) ganaba 29 000 USD, y un miembro de la generación X (1961–1981) más de 30 000 USD.
  • La gran mayoría admite que no tiene un ahorro acumulado de no más de 1 000 USD, mientras que el resto no ha conseguido ahorrar nada en absoluto.
  • Una de las razones de la falta de liquidez se basa en los gastos compulsivos: el 60 % de los mileniales gasta alrededor de 3 USD por una taza de café, el 79 % adora comer en restaurantes de comida rápida y otro 69 % compra ropa que luego no se pone.

De una manera u otra, todos inconscientemente sienten que sus expectativas no se han cumplido, lo que, de ninguna manera, contribuye a aliviar los síntomas de agotamiento.

Adicción a Internet y las redes sociales

La vida adulta de los mileniales cayó en un período de desarrollo activo de la tecnología, mientras que muchos de nosotros hemos pasado nuestra infancia en la feliz ignorancia sobre las computadoras y otros aparatos electrónicos.

Nos preparaban para una vida tranquila y estable, sin embargo, debido a los procesos de la globalización, nos encontramos con un torbellino de información. Según las estadísticas, un milenial típico:

  • utiliza el teléfono inteligente 45 veces al día.
  • Dedica alrededor de 26 horas a la semana a revisar publicaciones en las redes sociales.
  • Reacciona a la publicidad en Internet y se decanta por comprar artículos de marca, incluso si no tiene recursos económicos para ellos. Por ejemplo, muchos preferirán los zapatos de la marca Louboutin a las zapatillas de 30 USD de la tienda más cercana.

Incluso aquellos que intentan no usar las redes sociales, conectándose a Internet, experimentan estrés emocional. Ocurre una interminable comparación de uno mismo con alguien más: un artista famoso, un deportista, una figura pública, aquellos que han logrado éxitos y reconocimiento impresionantes. Y la comparación, por supuesto, sopla a favor de los demás. Sin darse cuenta, todo esto provoca depresión, separación de los otros y procrastinación, los cuales acompañan el agotamiento.

El mundo ya no espera a que elijamos algo

El mundo moderno avanza de tal modo que no tenemos que elegir un trabajo, una pareja e incluso un sistema de valores para el resto de nuestra vida. La realidad es que todo se puede cambiar y, a menudo, para esto ni siquiera tienes que salir de casa.

A los mileniales no los prepararon para esto. En nuestra mente, está firmemente asentado el concepto de responsabilidad, que en este mundo nuevo está desapareciendo poco a poco. La generación más joven, con frecuencia, evita cualquier apego: no tiene mascotas, trata de no contraer matrimonio, se niega a firmar hipotecas y préstamos. El héroe de este tiempo es una persona que no posee nada, y por lo tanto, no depende de nadie. Él construye su vida de tal manera que en cualquier momento puede cambiarlo todo: su carrera profesional, lugar de residencia, entorno, puntos de vista, orientación e incluso género.

Ciertamente, eso niega los ideales que son propios de la generación Y. Por eso, en esta realidad actual, esta a menudo se siente incómoda: muy cansada y como si sobrase.

Cuéntanos en los comentarios: ¿estás de acuerdo con la idea de que nuestra generación se siente agotada?

Imagen de portada East News, Gromovataya / pixabay