Genial
Genial

Por qué sentimos que no tenemos “nada que ponernos” cuando nuestro armario está repleto

A la hora de elegir ropa para salir, podemos experimentar esa sensación de “no tener nada que ponernos” a pesar de que nuestro armario está repleto. Existen muchos motivos por los cuales podemos sentir esto, aunque nuestras parejas, hijos o amigos nos señalen que tenemos demasiada ropa para escoger. Pero este problema va más allá de no tener “ese conjunto”, y está relacionado en gran medida con nuestras decisiones de compras y acumulación de vestimenta.

En Genial.guru analizamos los distintos factores que pueden llevarte a tener un armario lleno de “nada”, y también queremos compartir unos consejos que podrían ayudarte a seleccionar la ropa ideal para cada ocasión especial.

1. Le restamos valor a un objeto que usamos con mucha frecuencia

Un estudio comprobó que cuando una persona usa un mismo artículo en diferentes situaciones, experimenta mayor rechazo hacia este debido a que su sensación de “versatilidad” genera, a la larga, la pérdida de su valor. Y aunque un consumidor aprecia que un objeto pueda ofrecer variabilidad en su uso, igual se volvería más valioso si pudiera prescindir de él por mucho tiempo.

2. Compramos ropa “por si acaso” que no usaremos nunca

Muchas veces compramos cierta ropa creyendo que vamos a usarla en algún momento. Por ejemplo, adquirimos un vestido de noche por si nos invitan a una fiesta de gala, o compramos un conjunto de camping por si algún día vamos a acampar a un cerro o estancia. Pero el tiempo pasa y esas prendas solo sirven para ocupar espacio en el armario.

3. Muchas de las prendas que tenemos guardadas las compramos por influencias externas

Un estudio investigó a varias mujeres para analizar qué factores influyen en la compra de ciertas prendas, entre ellas, los vestidos, los cuales son usados con poca frecuencia y en eventos especiales. Esto se debe a que, al momento de la compra, muchas se dejan llevar por las opiniones de amigos, parientes o pareja. También puede influir el clima, debido a que muchos sienten la necesidad de “renovarse” durante los cambios de temporada, que inician tanto en primavera como en otoño.

4. El factor emocional también influye a la hora de hacer compras

Existen situaciones que nos llevan a comprar ropa que no necesitamos por puro impulso y que tienen que ver con las emociones. Esto hace que, en un momento emocional inestable o eufórico, tomemos lo primero que veamos en un local sin analizar si realmente ese vestido o ese par de pantalones son lo que necesitamos para llenar un vacío o cubrir una necesidad.

5. No analizamos lo que vamos a comprar

A la hora de comprar ropa, muchas personas encuentran una gran variedad de opciones para elegir. Pero esto también conduce a un agotamiento mental por factores personales y laborales, haciendo que la gente se “distraiga” y no preste atención a los artículos. Esto puede llevarnos a realizar compras impulsivas y a adquirir prendas que no necesitamos o nunca usaremos.

6. Nos vestimos según nuestro estado de ánimo

A la hora de vestirnos, la elección de la ropa está relacionada con nuestro estado de ánimo. Si estamos decaídos, tendemos a escoger prendas de colores oscuros y discretos y, si nos sentimos de buen humor, elegimos conjuntos coloridos y vibrantes. El color influye en el estado de ánimo de las personas, y es probable que no hallemos una combinación que nos refleje por completo.

7. Sentimos que solo tenemos ropa “fuera de moda”

La moda actual es cambiante y variada, por lo que podemos tener esa sensación de que las prendas compradas en la temporada anterior ya son “obsoletas” o “anticuadas”. Es así como vamos buscando renovar o adquirir otros conjuntos para reflejar una identidad, una imagen o un estatus, a la par que sentimos esa necesidad de ser originales en nuestra forma de vestir.

8. Tenemos ropa vieja que no se adecua a nuestro físico actual

Muchas personas tienden a acumular objetos, entre ellos, la ropa que usaban cuando “estaban delgadas” y que quieren guardar por si “bajan de peso” (o viceversa). Pero así como el físico de uno puede cambiar, la moda también, y ya no nos apetece usar algo “viejo” que seguimos manteniendo hace varios años. Si bien es bueno ahorrar, también hay que considerar si esa ropa guardada volverá a ser usada en poco tiempo o solo servirá para ocupar espacio en el armario.

9. Acumulamos ropa que no usamos por no querer tirarla

Existen muchos motivos por los cuales acumulamos cosas que solo ocupan espacio. En el caso de la ropa, esta puede permanecer por muchos años dentro del armario y, aun así, nos negamos a deshacernos de ella. El tener algo a mano nos llena de una falsa seguridad y nos ayuda a defendernos de la tristeza o soledad.

10. Compramos más ropa para guardar en el armario sin analizar lo que ya tenemos a mano

Y mientras seguimos conservando ropa vieja que nos negamos a donar o tirar, compramos otros conjuntos nuevos porque sentimos que “no tenemos nada que ponernos” y los guardamos en el armario. Al no hacer hueco para lo nuevo, terminamos enfrentando una situación difícil de controlar. También podemos sentirnos tentados con las rebajas de precios, lo que puede llevarnos a no analizar nuestras compras.

11. Conservamos ropa que nos regalaron, pero que no usamos

A más de uno le ha pasado que le regalan algo que no le gusta, pero, por educación, lo acepta y lo mantiene en su armario por mucho tiempo sin saber qué hacer con esa cosa. Esto se debe a que no deseamos herir los sentimientos del otro y decidimos conservar el regalo. Sin embargo, la prenda solo termina ocupando el espacio que podríamos utilizar para almacenar otros conjuntos que sí pueden gustarnos o servirnos en nuestro día a día.

12. Hay ropa que compramos porque estaba en oferta

Si bien los factores sociales y emocionales influyen en gran parte en la compra de ropa, también podemos encontrar ciertos conjuntos a precios bajos. Esto hace que muchos aprovechen las promociones para realizar sus compras y terminen consiguiendo más prendas de las que realmente necesitan para lucirlas en cualquier ocasión.

Cómo evitar tener un armario lleno de “nada” con lo esencial para cualquier tipo de ocasión

La solución a este problema no es comprar más ropa y guardarla en el armario. Lo mejor es ir seleccionando aquellos conjuntos que ya no usamos más y quedarnos solo con lo esencial. Esto es conocido como armario cápsula, el cual surgió en la década del setenta, cuando la propietaria de una boutique quiso implementar la moda de lo simple y discreto.

Para eso, es necesario crear una propia combinación de ropa, reducir la cantidad de conjuntos que tenemos guardados y aprender a seleccionar las prendas que vayan acorde a nuestro estilo de vida. La selección también debe tener en cuenta los cambios estacionales para ir rotando a medida que varíen las temperaturas con el paso de los meses.

Quizá el problema no sea que no tienes nada que ponerte, sino, más bien, que posees demasiada ropa, pero no tienes ganas de elegir. Al simplificar tu armario, evitarás perder tiempo en la elección y podrás dedicar tu energía a otras actividades.

¿Qué has hecho para ordenar tu armario? ¿Eres de los que experimentan dificultades al renovar su ropa?

Compartir este artículo