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Qué es la ansiedad nocturna y qué puedes hacer para combatirla

La noche, para quienes trabajan de día, es la puerta para el descanso, el estudio, los pasatiempos y los encuentros que la jornada laboral impide. La huida del sol permite escapar también de las rutinas y las obligaciones, y entonces puede volverse, para muchos, el momento preferido del día. Sin embargo, en ocasiones, la noche nos arroja a un camino desconcertante y nos cuesta poder hacer pie en ella. Las preocupaciones (algunas con fundamento, otras sin ni siquiera eso) nos acorralan, nos desvelan y hacen que la noche se convierta, entonces, en un sitio incómodo e inestable.

Genial.guru ha preparado un artículo que te servirá para entender mejor la ansiedad nocturna, por qué se genera y, además, te brindará información que te permitirá enfrentarla e, incluso, superarla.

La ansiedad nocturna

Estás en una habitación cómoda, templada, rodeado de objetos y olores que te son familiares, sobre tu cama, que es la cama de siempre con el mismo colchón. ¿Qué podría fallar para evitar que te embarques en un sueño reparador? Podríamos decir que nada, pero no todo es tan sencillo. En ciertas ocasiones, las condiciones que habitualmente contribuyen para que podamos tener un buen descanso no alcanzan. Y entonces el sueño se demora en llegar, la vigilia hormiguea por nuestro cuarto, damos vueltas en la cama una y otra vez, y el sueño parece alejarse cada vez más, a pesar de nuestro cansancio. Incluso podemos padecer de sudoración, taquicardia y disnea.

Todos hemos pasado por una situación así y sabemos cuáles serán las consecuencias: el día siguiente será duro porque no habremos descansado lo suficiente. La ansiedad nocturna es como una molesta pesadilla que se vive con los ojos abiertos de par en par.

Sin embargo, y más allá de los problemas que puede acarrear, hay formas de enfrentarla que nos ayudarán a estar mejor preparados cuando nos invada o, incluso, nos ayudarán a vencerla.

Qué nos provoca ansiedad nocturna

Las preocupaciones que nos depara el día no caen junto con el sol. Quizás podamos distraernos de ellas mientras interactuamos con otras personas, o tengamos intereses que pueden hacer que las preocupaciones queden suspendidas. Pero al momento de dormir, cuando quedamos en silencio y a solas, las preocupaciones y los problemas vuelven con una dificultad extra: difícilmente encontraremos soluciones a esas horas. Por lo tanto, si estamos preocupados por algo, no podremos “ocuparnos” de ello.

Entonces, aparece la ansiedad nocturna y caemos en un círculo vicioso del cual no es sencillo salir. Y una preocupación lleva a otra, y a otra, y a otra más, y acabamos extraviándonos en un mundo en el que los problemas reales pueden llegar a confundirse y mezclarse con otros ficticios. Dormir, en ese contexto, se vuelve casi imposible.

A continuación, una serie de consejos que te ayudarán a evitar la ansiedad nocturna, o te permitirán lidiar mejor con ella

1. Procura detectar cuál es la situación que desencadena la ansiedad

Como dijimos antes, cuando uno se pierde en la ansiedad nocturna, termina enmarañándose en varias preocupaciones a la vez, y no todas son reales ni merecen realmente nuestra atención. Por eso es necesario despejar el camino, y para ello es necesario establecer qué es realmente lo que queremos solucionar.

Por ejemplo: has cometido un error en el trabajo. Quizás no es un error grave, pero la ansiedad lo agranda, lo vuelve monstruoso y, entonces, te preocupas también por tu futuro laboral, te preguntas qué harás si pierdes tu trabajo, cómo harás para pagar las cuentas y cómo harás para mantener el estilo de vida que llevas. Piensas que quizás no puedas pagar la renta del sitio en el que vives y, por lo tanto, deberás mudarte, pero ¿a dónde?

Como vemos, en lugar de pensar realmente en el problema y de medir realmente su importancia, te has perdido en un sinfín de preocupaciones que no tienen sentido y que solo sirven para que te desvíes de lo que es real (y que quizás ni siquiera es grave). Por lo tanto, presta atención al verdadero problema y piensa en cómo podrás solucionarlo al día siguiente, pues seguro encontrarás la manera.

2. Mantente ocupado durante el día

Cuando uno ha realizado muchas actividades durante el día, y esas actividades ocuparon tanto nuestra mente como nuestro cuerpo, es casi seguro que, cuando nos acostemos, la noche solo nos dará una opción: dormir. Por eso, una buena manera de evitar la ansiedad nocturna es no dejarle sitio para que se instale. Acostarse con el cuerpo y la mente agotados por las actividades del día seguramente nos dejará en condiciones de tener un sueño reparador. Por lo tanto, procura, además de tu trabajo, realizar actividades deportivas y pasatiempos para vivir el día de forma plena.

3. Ten una rutina nocturna

Si bien el aburrimiento tiene mala fama, lo cierto es que a veces puede resultarnos de utilidad. A todos nos gusta divertirnos, pero, si queremos descansar, no es bueno vivir en diversión permanente. Se dice que el ser humano es un ser de costumbres, y si te acostumbras a que tus noches sean rutinarias, con horarios fijos tanto para comer, lavar las vajillas, tomar un té e ir a la cama, es seguro que tendrás más posibilidades de dormirte que si llenas esas horas con actividades divertidas que pueden llevarte al desvelo. Además, si has seguido el consejo del punto anterior, puedes estar seguro de que ya has hecho y disfrutado lo suficiente. Dormir cada día a la misma hora nos ayuda a regular nuestro ritmo circadiano y eso nos llevará a que podamos dormir de un modo natural y beneficioso.

4. Comer saludablemente

Este es un punto importante. Atiborrarse de comida rica en grasas antes de dormir no es el mejor camino para poder conciliar el sueño. No podrás dormir bien si te indigestas y, al acostarte, sientes que estás por explotar. Por lo tanto, es aconsejable que tu cena sea liviana, rica en verduras y alimentos saludables fáciles de digerir.

5. Evitar bebidas estimulantes

Este es otro punto importante. De nada sirve hacer todo lo anterior si luego, antes de dormirte, bebes alcohol o tomas en abundancia bebidas que contengan ingredientes que puedan resultar estimulantes, como, por ejemplo, la cafeína. Lo mejor es acompañar la comida con agua mineral y luego un vaso de leche tibia o una sola taza de té.

6. Procura que el ambiente en el que duermas sea acogedor

Este es otro punto importante. La habitación en la que te acuestas para disponerte a dormir debe contribuir a un buen descanso. Por lo tanto, se te hará más fácil dormir en una recámara en la que te sientas a gusto, y para ello es necesario mantenerla limpia, ordenada y con la ventilación suficiente para que puedas respirar bien. También es importante que la decoración no abunde en estridencias. Un cuarto ideal para dormir debe ser limpio, cómodo, oler agradablemente y, además, debe ser “cálido” para la mirada.

7. Procura utilizar tu habitación solo para dormir

La cama, hay que reconocerlo, es tentadora, y muchas veces cedemos a esa tentación. Entonces, la usamos no solo para dormir, sino para distintas actividades: estudiar, leer, navegar por internet, mirar TV, películas o, incluso, comer. De ese modo, pasamos buena parte de nuestro día dentro de la recámara. Por lo tanto, a la hora de dormir, posiblemente nuestro cuerpo no perciba el cambio, y nos cueste mucho más conciliar el sueño. Es bueno, entonces, que la habitación sea un tipo de “recinto sagrado” que solo utilices cuando necesites conciliar el sueño. Todas las demás actividades, por más que nos guste, deberán tener su sitio fuera de allí.

8. Realizar ejercicios de respiración

Una respiración agitada o fuera de control es, sin duda, enemiga de un sueño reparador. Por lo tanto, es bueno que incorpores a tu rutina nocturna ejercicios de respiración que harán que tanto tu cuerpo como tu mente consigan la armonía necesaria para que el sueño llegue a ti dulcemente, acompañado por una respiración serena y controlada. Quizás al principio se te haga un poco difícil acostumbrarte a ello, pero obtendrás muy pronto los beneficios y seguramente se hará parte de tu rutina nocturna saludable.

9. Pide ayuda psicológica

Si bien hemos dicho que la ansiedad nocturna es un padecimiento que la mayoría de las personas suele experimentar en ocasiones, es bueno que, si te afecta habitualmente, pidas la ayuda de un especialista. Tener un sueño reparador es fundamental para que tu día sea provechoso y saludable, por lo tanto, si notas que la ansiedad nocturna es frecuente en ti, debes acudir a un psicólogo para que pueda determinar cuál es la razón de este padecimiento habitual y te indique un tratamiento adecuado para superarla. Recuerda: la vida te necesita bien despierto, y para ello es necesario que puedas dormir bien.

¿Cuándo fue la última vez que no pudiste conciliar el sueño? ¿Te animas a contarnos por qué? ¿Cuál de todos los puntos mencionados en el artículo ya forma parte de tu rutina habitual? Por favor, cuéntanos en los comentarios.