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Que las mascotas son parte de nuestra familia ya es algo indiscutible para muchas, muchas personas. Antes, los perros y los gatos se quedaban en el patio, sin entrar a la casa; hoy, incluso tienen mejores camitas y abrigos que sus humanos. En Genial amamos las historias felices de humanos y animales, pero en esta ocasión, una lectora compartió con nosotros esta situación que, de momento, no tiene final feliz (esperamos que pronto lo tenga).
Hola Genial, ¿cómo están? Siempre leo historias que comparten y ahora les envío la mía, porque no sé qué hacer.
Tengo veinte años, estudio en la Universidad de Buenos Aires y por ahora no tengo un trabajo fijo, por los horarios y otras situaciones; les cuento esto para explicar por qué todavía vivo con mi papá y su pareja: no estoy en condiciones de independizarme (si pudiera, mi problema se solucionaría).
Como decía, vivo con mi papá y su esposa, están juntos desde hace dos años. Mi mamá falleció cuando yo era chica.
Yo tengo un perro al que amo con toda mi alma, Benito; tiene diez años y lo adoptamos con mi mamá cuando yo tenía también diez años. Mi mamá falleció poco después.
Benito es el perro más bueno del mundo, y además, como ya no es un cachorro, no hace lío ni rompe cosas, tampoco ladra sin parar. Ya está súper adaptado a la casa, a la familia. Es uno más.
El problema es que la esposa de mi papá dice ser alérgica a los perros y quiere echarlo de nuestra casa.
Para empezar, yo no le creo que sea alérgica, porque su actitud es rara. Si fuera alérgica a los perros, ella tendría como una expresión de preocupación o miedo, ¿no? Pero no: Benito se le acerca buscando un mimo y ella corre el cuerpo para no tocarlo y pone cara de asco.
Lo que yo creo es que es ella la que tiene un problema, no sé si con todos los perros o solamente con el mío, sea porque quiere “controlar la situación” o porque sabe que a Benito lo adoptamos con mi mamá. Nunca lo maltrató físicamente, pero dice cosas como “sacame a este perro de acá”. Y “este perro” vive en esta casa desde mucho antes que ella.
El ambiente en mi casa ya venía siendo bastante desagradable por este tema, pero la gota que rebalsó el vaso -como dice mi abuela- es que el otro día escuché a mi madrastra diciéndole a mi viejo que ella necesita, por su salud, que Benito se vaya de la casa. Mi papá no estuvo de acuerdo, le dijo que debería ir a ver a un médico para que le recete un antialérgico, pero tengo miedo de que ella insista y lo termine convenciendo.
Benito es parte de la familia, lo amo, es mi compañero peludo, y estoy muy estresada con esta situación.
¿Qué opinas de la situación que está viviendo nuestra lectora? ¿Tienes un consejo o un comentario positivo para darle?
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