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15 Mitos sobre los tiburones que es hora de desterrar de la mente

Cuando vas a la playa y te sumerges en el mar, quizás eres de los que miran alrededor por si anda un tiburón rondando cerca. La verdad, las posibilidades de que eso suceda son mínimas. A pesar de ello, hay muchos mitos sobre estos depredadores marinos que los hacen ver aterradores, aunque la mayoría son erróneos. La realidad es que sabemos muy poco sobre los tiburones. O mejor dicho, solo sabemos lo que nos muestran las películas.

Genial.guru recopiló los mitos más comunes acerca de los tiburones y te los cuenta, porque la información es poder y nunca se sabe cuándo puedas necesitarla.

Mito 1: los tiburones huelen una gota de sangre a kilómetros de distancia

Es verdad que los tiburones tiene el sentido del olfato muy desarrollado. De hecho, algunas especies pueden oler sangre desde una distancia de 400 m. Al igual que nosotros, tiene fosas nasales debajo del hocico, diseñadas para identificar cientos de olores en el agua. Aunque esto no quiere decir que vayan a atacar de inmediato si huelen sangre. Lo más probable es que no lo hagan.

Suponiendo que te encuentras nadando y te lastimas un pie. Para que el olor de tu sangre llegue a un tiburón, primero debe viajar a gran velocidad. Eso depende de las corrientes marinas. Luego, el tiburón tiene que identificar el olor y encontrarlo atractivo. Después, debe encontrarte a ti. Y es imposible que esto suceda si el animal está a miles de kilómetros de distancia. Así que, puedes nadar tranquilo hasta la orilla y curar tu pie.

Mito 2: a los tiburones les gusta la carne humana

Existe la creencia de que los tiburones son aficionados a la carne humana. Así que, si ven uno en su camino, el pobre va directo a su barriga. Error. Cada variedad de tiburón tiene gustos culinarios muy distintos.

Por ejemplo, al tiburón limón le gusta comer moluscos, peces pequeños, alguna que otra ave marina perdida en el océano, pero, ¿humanos?... No, gracias. Y eso que el poderoso olfato de esta especie si puede detectar olor a sangre desde varios kilómetros a la redonda.

Mito 3: los tiburones cazan a los humanos a propósito

Si un tiburón ataca a un nadador, no lo hace a propósito. Es de casualidad y por confusión. Seguramente, el animal creyó ver un lobo marino o una foca. Otra razón es la curiosidad. Si algo en el agua llamó la atención del tiburón, quizás se acerque a masticarlo un poco a ver si resulta comestible.

Mito 4: si un tiburón deja de nadar, muere

Para entender por qué este mito no es del todo cierto, hay que aprender dos cosas sobre su manera de respirar. Los tiburones tienen dos modos de obtener oxígeno. El primero se llama bombeo bucal porque el animal utiliza los músculos de las mejillas para sacar el agua de la boca y la expulsa por las branquias. Gracias a este método de respiración, los tiburones pueden permanecer quietos, reposando sobre el fondo marino.

El segundo modo se llama ventilación ram. Para que las branquias capturen el oxígeno del agua, el tiburón debe mantenerse en movimiento. Debe ser por eso que la gente piensa que, si se queda quieto, deja de respirar y muere. De las 400 especies de tiburones que existen en el océano, solo 20 utilizan solo ventilación ram. El resto usa ambos métodos de respiración.

Mito 5: los tiburones pueden saltar fuera del agua

En las películas nunca falta la escena de un tiburón saltando por encima de la superficie del mar y derribando un solitario bote. Esta imagen es muy rara de ver en la naturaleza. De hecho, solo los tiburones blancos pueden saltar hasta 2,5 metros sobre el nivel del mar para cazar aves marinas despistadas. Para presenciar esta proeza, tendrías que viajar a la costa de Sudáfrica, pues no se da en otros lugares.

Mito 6: las medusas son un buen escondite

Quizás escuchaste decir entre los buceadores que una buena manera de escapar del ataque de un tiburón es esconderse entre las medusas. Mala decisión. Los tiburones no les temen porque su piel es lo suficientemente gruesa como para no sentir las picaduras.

Aunque es cierto que tiene los ojos sensibles, pueden cubrirlos con una membrana especial, de ser necesario. Si te encuentras un tiburón mientras buceas, lo último que debes hacer es huir hacia las medusas porque terminarás con picaduras horribles.

Mito 7: todas las especies de tiburón son depredadoras

No todos los tiburones cazan para sobrevivir. Por ejemplo, el tiburón ballena se ve aterrador porque tiene un tamaño de verdad gigantesco. Sin embargo, se alimenta de plancton, que filtra a través de sus branquias modificadas. Otra especie, el tiburón nodriza, succiona langostas, rayas pequeñas, erizos de mar que encuentra en el lecho marino

Mito 8: la costa está libre de tiburones si no hay ataques

En todos los océanos hay tiburones, en aguas profundas o costeras, ¡incluso en aguas dulces de lagos y ríos! Que no los veas no significa que no haya algún tiburón rondando por ahí. Solo que no está interesado en atacar a nadie.

Mito 9: todos los tiburones son iguales

Pídele a un niño que dibuje un tiburón y lo que obtienes es la típica imagen del enorme pez con forma de torpedo y grandes aletas, con dientes amenazantes y aspecto furioso.

Como se mencionó antes, existen alrededor de 400 especies de tiburones de toda forma y tamaño. Los más pequeños miden 20 cm de largo, como el pez perro de aguas profundas. Otros son descomunales, como el tiburón ballena, que alcanza hasta 12 metros de largo.

Tampoco todos tienen hileras de afilados dientes. El tiburón cuerno tiene dientes en forma de molares, que le sirven para triturar los duros caparazones de las tortugas. El tiburón peregrino apenas tiene dientes, que ni siquiera le sirven para alimentarse.

Mito 10: los tiburones son despiadados

Es cierto que se ganaron la reputación de feroces, implacables y sanguinarios. Pero es posible asustar a un tiburón y hacer que se aleje. En el caso de que te encuentres uno en el agua, míralo directo a los ojos y grita, muéstrate agresivo a la vez que nadas hacia el animal y este huirá de ti.

La mayoría de los ataques a humanos se dieron porque el nadador está distraído y no vio venir al pez. Recuerda: tu reacción es la que cuenta. No entres en pánico, sino procura estar en calma.

Mito 11: los tiburones nadan en la superficie

Otra creencia basada en escenas de películas, donde se ve la aleta dorsal cortando la superficie del agua. La verdad, es que la mayoría de ellos prefiere nadar muy profundo, pues ahí están las mejores presas.

Mito 12: los tiburones muerden solo de costado

¡Nada más alejado de la realidad! Pueden atacar y morder desde cualquier ángulo en que se encuentren. Así que, cuidado.

Mito 13: los tiburones viven miles de años

Se dice que los tiburones pueden llegar a vivir más de mil años. En verdad, el promedio de vida de un tiburón es de 70 años. Pero, existe la excepción a la regla. ¡El tiburón de Groenlandia vive entre 300 a 500 años! El secreto de su longevidad es el agua helada que habitan y su enorme tamaño. Esta combinación hace que su metabolismo sea extremadamente lento. Por eso tardan tanto en envejecer.

Mito 14: los tiburones tienen lengua

Otro mito fomentado por los filmes. Lo que tienen es un órgano similar a nuestra lengua, llamado basihyal. Es una parte del cartílago frontal que va desde el pecho hasta la boca y le sirve para sostener el esqueleto. No participa en el proceso de alimentación.

Mito 15: los tiburones pueden nadar hacia atrás

¡Los creadores de películas sí que han metido ideas erróneas en nuestra mente! Es típico ver la escena del tiburón retrocediendo para escapar de la trampa. La anatomía del tiburón le impide hacer eso. Se impulsan solo hacia adelante gracias a la cola y las aletas pectorales que los ayudan a girar. Pero NO pueden nadar en reversa.

¿Sabes algún otro mito sobre los tiburones? ¿Has visto uno en vivo y en directo ? ¿Te animarías a mirar a un tiburón fijamente para hacerlo huir? Tus experiencias nos interesan. ¡Compártelas aquí abajo!