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8 Conceptos erróneos que nos hacen creer que los delfinarios son un gran entretenimiento

El promedio de vida de los delfines en la naturaleza es de 20 a 30 años, y en los delfinarios estas cifras se reducen a la mitad. Además, algunos animales pueden vivir en la piscina solo por unos pocos años. Sin divulgar lo que está sucediendo, los animales muertos son reemplazados por otros “nuevos”. Después de todo, se cree que el espectáculo debe continuar. Varios países han prohibido legalmente las actividades de los delfinarios, mientras que en otros este entretenimiento se considera la norma. Pero a menudo, los visitantes simplemente no entienden lo que realmente sucede “detrás de los escenarios” de tales atracciones.

Genial.guru decidió averiguar qué es lo que les atrae a los visitantes y cuáles son los argumentos que se utilizan por la publicidad y adiestradores para despertar el interés del público. Además, comparó esta información con lo que realmente sucede con los delfines, belugas, orcas y otros habitantes de los establecimientos de entretenimiento similares. Quizás muchas cosas de las que hemos averiguado te parezcan impactantes.

Mito #1: Los delfines sonríen, entonces son muy felices

Esta afirmación se aplica principalmente a los delfines mulares que se usan con mayor frecuencia en espectáculos de entretenimiento. Sin embargo, su “sonrisa” no es nada más que la estructura anatómica de las mandíbulas que crea la ilusión de que es una criatura constantemente alegre y amigable.

De hecho, a los delfines no les gusta entretener al público. Ellos “sonríen” cuando están satisfechos, igual que cuando se sienten realmente mal. Simplemente no saben lucir infelices.

Mito #2: Los animales son amigables y entrecierran los ojos de alegría

Úlceras en la piel. Fíjate en la piel ulcerada de la aleta pectoral derecha de Ula.

Para la desinfección de las piscinas habitualmente se utilizan diversos productos químicos que contienen cloro. Al entrar en el agua e interactuar con los productos de desecho de los habitantes marinos, se convierten en compuestos que envenenan a los animales, provocan diversas enfermedades y reducen su inmunidad.

Si la concentración de cloro es demasiado alta, el agua corroe los ojos de los habitantes de la piscina. Los animales, literalmente, se vuelven ciegos. Es por eso que a menudo los delfines nadan con los ojos cerrados, y a veces parece que simplemente entrecierran los ojos de alegría. Sin embargo, el contenido de sustancias químicas puede ser insuficiente para combatir las bacterias dañinas, entonces la piel de los animales se cubre de heridas que no cicatrizan.

Mito #3: Los delfines son tranquilos y no agresivos

Todo el mundo sabe que los delfines se mueven usando la ecolocación. En piscinas pequeñas, el reflejo de las ondas sonoras de las paredes puede dañar seriamente la psique del animal. Si a esto se le agrega la música ruidosa de la actuación, los gritos y los aplausos, así como la combinación de otros factores que afectan a los delfines en cautiverio, resulta obvio que los habitantes de las piscinas sufren estrés constante.

Los delfines son animales salvajes, su comportamiento puede ser impredecible. No solo ellos mismos y los adiestradores están en riesgo, sino también la audiencia del espectáculo. Es por eso que muy a menudo en los delfinarios se utilizan antidepresivos y tranquilizantes para los animales. Pero a veces no son capaces de prevenir los ataques.

Mito # 4: Los animales viven en piscinas espaciosas

En la naturaleza, los delfines y las orcas nadan unos 160 km por día y se sumergen a grandes profundidades. No importa qué tan espaciosos puedan parecer los reservorios artificiales en los grandes acuarios, los animales tienen acceso a menos del 1% del espacio que normalmente requieren para su existencia en el entorno natural. Para estas criaturas curiosas e inteligentes, el reservorio no representa ningún incentivo de investigación.

Como resultado, los animales se ven obligados a dar vueltas en la piscina, lo que entraña la amenaza de desarrollar el comportamiento estereotipado. Los movimientos y “rituales” repetitivos sin sentido provocan varios problemas psicológicos en los delfines. Hubo varios casos en los que comenzaron a autolesionarse.

Mito #5: Son mamíferos inteligentes, por lo que no les cuesta nada hacer acrobacias

Los estudios científicos a largo plazo han confirmado que el cerebro de los delfines realmente tiene una estructura muy sofisticada. En estos animales está presente el autoconocimiento, tienen habilidades cognitivas increíbles. La inteligencia de los delfines y el comportamiento complejo no es un mito.

Sin embargo, las acrobacias que hacen en los delfinarios se basan en la motivación por los alimentos. Por lo general, la ingesta diaria de alimentos se divide en varias porciones, dependiendo del número de actuaciones o sesiones de entrenamiento, y los animales antes de la actuación no se alimentan. En otras palabras, entienden que si no cumplen con el programa, simplemente se quedarán hambrientos. Por cierto, la calidad de las actuaciones a menudo deja mucho que desear debido a que los habitantes de las piscinas reciben alimentos congelados y, de hecho, peces muertos, que nunca comen en su entorno natural.

Mito #6: Los animales se sienten como en casa en los acuarios y delfinarios

En la naturaleza, los delfines gastan la mayor parte de su tiempo y energía en la búsqueda y mantenimiento de relaciones. Viven en grupos, familias. Para estas criaturas la socialización es una parte integral de una vida feliz. Mantener a los delfines en un espacio cerrado con otros animales es como poner a una persona en una habitación con extraños con los que se ve obligada a interactuar. La soledad forzada destruye la psique del animal.

El adiestrador que preparaba a los delfines para filmar la popular serie de televisión Flipper, tuvo que reconsiderar su posición sobre el mantenimiento de los animales en cautiverio después de que uno de sus animales muriera de estrés en sus brazos. Tales casos, cuando los ex adiestradores se levantan para proteger a los animales y se oponen a su captura y explotación comercial son bastante frecuentes. A menudo ayudan a conocer más detalles sobre la vida de los delfines en cautiverio.

Mito #7: Los delfinarios móviles hacen que el conocimiento de la vida silvestre sea accesible para muchas personas

Como ya se mencionó, ni siquiera el reservorio más grande es capaz de recrear hábitats naturales de los animales. En el caso de los delfinarios móviles esto es aún más relevante, ya que causan más estrés y daño a los animales. Durante cada traslado, se encuentran en tanques oscuros un promedio de 5 a 8 días. Las dimensiones de tales tanques de transporte generalmente no son mucho más grandes que el tamaño del propio animal. Además suelen compartir los tanques con 2 o 3 individuos a la vez.

Curiosamente, también aumenta el riesgo para la salud de los visitantes de un delfinario móvil. La microflora de animales en cautiverio es especialmente peligrosa para los humanos. Las bacterias y los patógenos se pueden transmitir fácilmente a través del tacto, por ejemplo, al sacar fotos con un animal, o incluso a través de salpicaduras de agua (cuya calidad en los delfinarios móviles es mucho peor) al observar la actuación desde la primera fila.

Mito # 8: Los delfines son unos verdaderos terapeutas

A menudo, la terapia con delfines incluye nadar con animales y, a veces, diversos ejercicios educativos. Tal programa supone varias sesiones. Los delfinarios participan activamente en la promoción y publicidad de este servicio, especialmente para los niños que necesitan tratamiento. A menudo, la inscripción se realiza con seis meses de antelación.

Los estudios que demuestran los beneficios de la terapia con delfines generalmente no tienen en cuenta que el posible efecto de la misma es de corta duración y es similar al placebo. La mayoría de las veces está relacionado con la emoción producida por el viaje, nuevo entorno, la especial atención y las expectativas, así como con la acción de la “sonrisa” de delfines y su amigabilidad. Uno de los argumentos en contra de la terapia con delfines son ataques de delfines que a veces ocurren durante tales actividades.

Hay muchas películas documentales que revelan los secretos de este negocio. Por ejemplo, la película ganadora del Óscar The Cove. Sin embargo, incluso después de verlas, hay quienes afirman que si se liberan todos los animales, pronto morirán.

Por lo tanto, nada cambiará si las personas continúan visitando los delfinarios y los acuarios. A pesar de los riesgos, es posible la adaptación de los cetáceos después del cautiverio en su ambiente natural, aunque en realidad es difícil y requiere mucho esfuerzo y tiempo. Probablemente no valga la pena buscar una excusa para comprar un boleto para tal atracción. Comparte el artículo con aquellos que aún no lo saben.

¿Alguna vez has estado en delfinarios? ¿Te gustaría volver a visitarlos después de leer este artículo?

Imagen de portada richardobarry / instagram
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