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Una delfín adopta a una pequeña ballena huérfana y sorprende a los expertos

Por más que distintas disciplinas se dedican a estudiarlos exhaustivamente, aún sabemos muy poco sobre los animales, y por eso ellos siempre tienen algo para seguir sorprendiéndonos. Cada tanto, aparece alguna especie que creíamos extinta, cada tanto algún animal realiza una proeza impensada para sobrevivir o, como en el caso de los protagonistas de este artículo, es capaz de un acto de solidaridad o de ternura que deja a los estudiosos impávidos.

Genial.guru comparte la historia de esta hembra de delfín que adoptó a una cría huérfana de ballena, y esperamos nuestros lectores la disfruten tanto como nosotros. Advertencia: si a ti también te gustan los delfines, no te pierdas el bono al final de este artículo.

Los delfines “nariz de botella”

La imagen es solo ilustrativa.

La madre adoptiva es una “nariz de botella”, la especie de delfines más conocida. El famoso Flipper, por ejemplo, pertenecía a esta familia. Existen otras 29 especies, entre ellas una con muy mala fama: la orca, que muchos piensan que es una ballena, pero no lo es.

Los delfines “nariz de botella” son mamíferos y viven en grupos de hasta 12 integrantes. Suelen figurar en el segundo lugar en la lista de animales más inteligentes, después del ser humano. Las hembras llegan a vivir 40 años; los machos rara vez superan los 30. Se comunican con un complejo lenguaje compuesto de sonidos y movimientos del cuerpo.

Tienen cría cada 2 o 3 años. La gestación dura entre 11 y 12 meses, y el amantamiento puede durar hasta el año y medio. La madre no se separa de su cría hasta que esta tiene 6 años.

La ballena “cabeza de melón”

La imagen es solo ilustrativa.

Dentro del término “ballena” suele incluirse no solo a los balénidos, sino a todos los grandes cetáceos, es por ello que algunas especies de delfines suelen considerarse “ballenas” aunque científicamente no lo sean. Por ejemplo, la orca, que es en realidad una especie de delfín, al igual que los “cabeza de melón”. No obstante, existen claras diferencias entre los “nariz de botella” y los “cabeza de melón”, y hasta ahora nunca hubo registros de que pudieran crearse entre ellos esta clase de vínculos.

El “cabeza de melón” vive en grupos más grandes, que van desde los 100 a los 1 000 miembros. Y si bien no han sido tan estudiados como los “nariz de botella”, dado que por su comportamiento y costumbres solo pueden ser estudiados en casos de varamiento, aún no se considera que estén dotados de la inteligencia que distingue a los “nariz de botella”.

El hallazgo

El descubrimiento se realizó en las aguas del atolón de Rangiroa, en la Polinesia Francesa, y fue registrado por la investigadora Pamela Carzon y su equipo del “Groupe d’Étude des Mammifères Marins (GEMM)” en Tiputa.

Como explica la experta, “una hembra que, además de su propia cría, cuida a un bebé de una especie diferente, es algo muy sorprendente”. Se han dado historias de hembras “nariz de botella” que, al no poder tener su propia cría, secuestran crías ajenas de otras especias, pero las abandonan al poco tiempo.

Sin embargo, en este caso, sería distinto, ya que la hembra tiene su cría biológica. El equipo tomaba imágenes de las dos especies distintas, cuando notó que estos tres ejemplares (la delfín adulta y las dos crías) nadaban siempre juntos. La cría de “cabeza de melón”, incluso, se amamantaba de la hembra. A su vez, cuando interactuaba con los otros delfines, se comportaba de manera similar.

Posibles explicaciones

Según los expertos, esta particular adopción podría tener como causa la inexperiencia de la hembra adulta en su rol materno, sumado a que, al estar ella acostumbrada a relacionarse con humanos buzos, estaría acostumbrada a relacionarse con otras especies.

Otra explicación podría ser que la cría haya sido secuestrada por otra hembra y luego abandonada, por lo que la madre inexperta la adoptó. Son solo hipótesis, y por lo tanto no se descarta que se trate de un acto de solidaridad hacia una cría desamparada. Los animales son sorprendentes y creemos que son capaces, entre tantas otras cosas, de un acto de amor.

Bono: 5 especies de delfines

Orca

Delfín rosado de río

Delfín beluga

Delfín oscuro o de Fitz Roy

Una más de los “nariz de botella”, nuestros preferidos

¿Conoces algún caso de un animal de una especie que adopte o se relacione “fraternalmente” con otro de una especie distinta? ¿Has sido testigo presencial de algo semejante? ¿Crees que los animales son capaces de sentir y demostrar amor? Por favor, cuéntanos en los comentarios.

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