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9 Desconcertantes modas de la época victoriana que la hacen ganar el título de la más chocante

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Desde corsés demasiado ajustados hasta vestidos envenenados, muchas cosas extrañas pertenecieron a la época victoriana. Tal vez fue ese ambiente sumergido en guerra, epidemias y estrictos sistemas sociales que hacía que los gustos de los victorianos fueran tan estrafalarios. Esto influyó en la moda y, lo que llegó a ser de ella, no deja de sorprendernos hoy en día.

Genial.guru ha preparado una lista de las modas más raras de esos tiempos.

1. Usaban un pigmento fatal con arsénico para teñir telas

El tono se llamaba Paris Green y lo usaban también como pigmento para color de pintura para paredes. Sabían que muchas personas que trabajaban con este químico morían pero, por alguna razón, no hicieron la conexión entre el arsénico y las tragedias.

Era un tono de verde hermoso en vestidos pero que, en contacto con el agua, emitía un químico fatal para las personas.

2. Decoración de vestidos con insectos

Existió una moda en la que se decoraban los ropajes con alas de escarabajos. Las alas de los escarabajos son fáciles de reunir sin dañarlos. Los insectos se juntan por decenas cuando se aparean, y después mueren, dejando sus alitas para los “cosechadores” de alas.

En primera instancia, suena bastante grotesco, pero es posible que el vibrante color, brillo y tornasol de las alas haya llamado tanto la atención de los victorianos que decidieron utilizarlas como lentejuelas que cosían en sus vestidos para embellecerlos. Si no supiéramos que eran alitas de escarabajos, probablemente solo nos parecería una bello detalle.

3. Accesorios hechos de pelo

Era considerado un tipo de accesorio que utilizaban comúnmente las personas que estaban pasando por un luto por la muerte de algún familiar. También gente común le tomó el gusto a estos accesorios y comenzaron a llevarlos, pues significaba que tenían a alguien a quien amaban, como a un esposo; o alguien a quien querían recordar, como un hijo que acababa de partir a la guerra.

Se pueden encontrar brazaletes con trenzas de cabello humano, bolsas o carteras hechas de pelo, o mechones dentro de medallones de vidrio.

4. Pajaritos disecados en sombreros

Esta es tal vez la moda más triste, y consistía en colocar muchas plumas e incluso aves disecadas en sombreros. La demanda creció tanto que la población de aves empezó a decaer. Afortunadamente, no duró muchos años, pues surgieron movimientos como el de la Sociedad de Audubon, en la revista Harper’s Bazaar, para la protección de las aves. Muchos eran dirigidos por mujeres que intentaron frenar la situación, una especie de PETA victoriana.

5. Corsés tan ajustados que cambiaban la anatomía de la mujer

Si bien no provocaban muertes ni tantos desmayos como se cree, los corsés son otras piezas cuyos efectos son descabellados. Los corsés se ajustaban tanto que, aparte de limitar un poco la respiración de la mujer y causar atrofia muscular por no poner en uso los músculos comprometidos, cambiaban la forma de los huesos del tórax y la disposición interna de los órganos. El interior de una mujer del siglo XIX, no se veía como el de una chica moderna.

Por fortuna, esto no las hacía más propensas a enfermedades ni adelantaba sus muertes. La imagen de arriba muestra cómo los médicos creían que el cuerpo se deformaba y, aunque los cambios no eran tan drásticos como pensaban, sigue siendo una práctica que producía un efecto inusual en el cuerpo.

6. Amplias faldas que causaban estragos por donde pasaban

Luego de los típicos vestidos de las películas de Jane Austen con mínimo volumen, las faldas empezaron a expandirse en radio entrado el siglo XIX. Se fueron ampliando tanto que las capas de faldas por sí solas no lograban el radio que se quería, por lo que se incorporó la pieza llamada crinolina, una especie de “jaula” de anillos de acero unidos con una cuerda, que le daba forma y volumen amplio al vestido.

El artificio también permitía más movilidad a la mujer, pero solo en las piernas y solo en teoría, pues las faldas llegaron a ser tan exageradamente amplias que en algunos casos atravesar una puerta o intentar subir a un carruaje podía acarrear el riesgo de quedarse ahí estancada. Incluso existen algunas fotografías de la época, como la de arriba.

7. Ropa interior con orificios

La ropa interior protege una de las áreas más delicadas de nuestro cuerpo, así que, al ver estas bragas que justo dejan al descubierto nuestras partes íntimas, parece ser que no está cumpliendo para nada su objetivo.

Sin embargo, es posible que no hubieras pensado así en la época victoriana. El ritual de una mujer para vestirse era largo. Utilizaba capas y capas de faldas sobre el miriñaque de metal, por lo que hacer sus necesidades se hubiera convertido en toda una Odisea si no fuera porque su ropa interior ya tenía un orificio.

8. Todos los niños usaban vestido hasta los 4 años, fueran niños o niñas

Los niños utilizaban desde el nacimiento hasta la edad escolar, aproximadamente los 4 años, un vestido con vuelos y encajes. Mientras más encajes y vuelos tuviera la vestimenta, más acaudalada era la familia del bebé o niño que trataba de presentar su opulencia a través de la ropa de sus hijos. Independientemente si eran niños o niñas, todos usaban vestidos, lo cual puede resultar algo extraño hoy en día, ya que los niños tienden a vestirse de una manera más infantil y personalizada.

9. La moda de luto tan extendida

La esperanza de vida en la clase media durante la época Victoriana era de unos 45 años. La muerte rondaba las ciudades con las guerras, y epidemias como la del cólera, tuberculosis, sífilis y la viruela. Como era muy usual, a lo largo de su vida una persona estuviera de luto obligatorio por numerosos familiares. Muchas mujeres podían vestir de negro por años, por lo cual se empezó a crear una moda del luto.

Las mujeres de clase media regularmente no contaban con los medios para comprar un vestido negro apenas fallecía un familiar, así que teñían alguno que ya tuvieran. También los botones debían ser negros así como sus joyas y, si podían costearlas, portaban perlas negras o piedras de azabache. Las joyas que no necesitaban ser negras eran aquellas elaboradas con el cabello del fallecido. Existía una estricta etiqueta concerniente al luto por lo que incluso, si una mujer deseaba casarse y estaba de luto, su vestido debía también ser negro, como el de la novia de la imagen, por más tétrico que parezca hoy.

¿Qué corriente de moda tenemos hoy en día que crees que en el futuro será vista como extraña? ¡Dinos en los comentarios!

Imagen de portada Haabet / Wikimedia Commons
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