Genial
Genial

9 Tradiciones navideñas muy antiguas que desaparecieron en la historia

Cada Navidad, las familias de todo el mundo se reúnen, cantan villancicos y esperan a Santa Claus con la esperanza de encontrar sus medias llenas y sus árboles colmados de regalos la mañana del 25 de diciembre. Sin embargo, a pesar de que todas esas costumbres pintorescas aún perduran, hay otras tradiciones antiguas que fueron olvidándose con el correr del tiempo.

Genial.guru quiere invitarte a conocer nueve de estas costumbres principalmente europeas, las cuales fueron olvidadas con el paso del tiempo (quizá por una buena razón).

1. Poner pastel de frutas debajo de la almohada

El pastel de frutas, también conocido como pan dulce, es un postre tradicional de Navidad que se consume en Europa y en algunas zonas de América. Una leyenda del siglo XVII indica que, si alguien deja un trozo de pastel de fruta bajo su almohada, soñará con la persona con la que se casará en el futuro, como una suerte de sueño premonitorio. Sin embargo, esta costumbre quedó prácticamente en el olvido.

2. Celebrar la fiesta del burro

En Francia, durante el siglo XII, las iglesias realizaban una ceremonia navideña en la que un burro era llevado en procesión por el centro de la ciudad hasta la iglesia donde se realizaba la misa. Este permanecía a un lado del altar mientras el sacerdote oficiaba el evento, produciendo su rebuzno junto a los fieles. Esta tradición iba acompañada de fiestas que generalmente se salían de control debido a los excesos a los que se entregaba la gente del pueblo. Finalmente, en el siglo XV, la costumbre desapareció.

3. El primer paso

Otra tradición muy supersticiosa de la época navideña, la cual ya no se practica, era la del primer paso. La creencia indicaba que, para garantizar un año próspero y de buena fortuna, la primera persona en cruzar el portal de una casa en la víspera de Año Nuevo debía ser un hombre de cabello oscuro que llevara pequeños regalos representativos de los deseos para el año que estaba por comenzar. Ejemplos de ello podían ser un trozo de carbón para un hogar cálido, pan y sal para que todos en la casa se alimentaran adecuadamente, una moneda para la prosperidad financiera, o una bebida (comúnmente wiski) para representar un buen ánimo.

4. Contar historias de fantasmas

A Christmas Carol, o Un cuento de Navidad, es, tal vez, la historia de Navidad más famosa, pero ¿por qué es sobre fantasmas? Resulta que esta novela de Charles Dickens fue publicada en 1843, en la plenitud de la era victoriana. En aquellos años, la gente amaba las historias de miedo, quizá más que cualquier otra sociedad de cualquier otra época. Las novelas y cuentos de fantasmas estaban tan de moda que era moneda corriente que las personas asustaran a sus amigos y familiares con algún relato espeluznante. Por otro lado, Navidad es una época fría en Europa, y contar historias de miedo obligaba a la gente a acurrucarse frente al fuego.

5. Invertir los roles sociales

Derivada de la influencia de las celebraciones romanas de Saturnalia, donde los esclavos o condenados podían pasar un día sin realizar trabajos duros y divertirse, la inversión de los roles sociales era una práctica popular en la época de Navidad. Un ejemplo de lo anterior era la elección de un “Niño obispo”, quien dirigía la iglesia en lugar de un sacerdote. En el peor de los casos, en lugar de la misa, los fieles se encontraban con un pequeño de, supongamos, tres años, corriendo desaforado por la iglesia buscando un dulce o algún amigo con quien jugar.

6. Comer el duodécimo pastel

El duodécimo pastel fue una comida navideña que se consumió desde el período medieval hasta fines del siglo XIX. En él se ocultaba un frijol y un guisante seco, uno a cada lado. Los hombres y las mujeres tomaban las rebanadas de cada lado, respectivamente. Entonces, el caballero que encontraba el frijol y la mujer que encontraba el guisante lideraban el baile. Esta tradición se hizo popular en Europa, y luego en Latinoamérica, con el roscón o rosca de reyes, tradición que aún se mantiene en la actualidad.

7. Nombrar al “Señor del Mal Gobierno”

Según esta tradición, un bufón de la corte o un payaso estaba autorizado a convertirse en alcalde de la ciudad durante la temporada navideña, sugiriendo hacer al pueblo todo tipo de acciones que tendieran a la diversión. Dependiendo de la estructura de gobierno de cada pueblo, esta tradición también se conocía como “El abad de la sinrazón”. Popular en las cortes medievales, esta costumbre estaba destinada a proporcionar entretenimiento durante toda la temporada navideña. Finalmente, la celebración fue prohibida en 1541 por Enrique VIII.

8. Usar disfraces

El hecho de disfrazarse o representar ciertos personajes en trajes pomposos ha estado presente en todas las sociedades, tanto antiguas como modernas. En la antigüedad, durante la época navideña, los disfraces eran los protagonistas de la temporada. Sin embargo, se dice que la práctica fue prohibida en el siglo XIII, luego de un fatídico accidente que sucedió en un grupo de nobles cuyos miembros murieron calcinados cuando sus trajes de “salvajes del bosque” fueron alcanzados por el fuego.

9. Santa Claus vestido de verde

Ya estamos muy acostumbrados a ver a Santa Claus enfundado en su traje rojo tradicional, pero, si nos ponemos a revisar la historia, notaremos que esto no siempre fue así. La figura de Santa parece ser no solo la transformación de San Nicolás, el santo católico que otorgó sus posesiones materiales a los pobres, sino también de una serie de dioses y héroes de las tradiciones nórdicas y druidas más antiguas, ligados al solsticio de invierno y representados con vestimentas verdes, como una forma de evidenciar su vínculo con la naturaleza.

¿Cuál de estas tradiciones te sorprendió más? ¿Crees que alguna podría retomarse en la actualidad? ¡Cuéntanos en los comentarios!

Compartir este artículo