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Isabel y Felipe, una historia de amor de la realeza en 11 curiosidades

Cada matrimonio tiene sus propias costumbres, curiosidades y hábitos únicos, y el de Isabel II, reina de Inglaterra, y su consorte, Felipe de Edimburgo, no se quedó atrás.

En esta historia que abarcó más de 7 décadas, muchos notaron elementos casi de cuento de hadas. Pero dentro de esta relación, ciertos detalles contribuyeron para fortalecerla o para demostrarnos los indómitos caracteres de Felipe e Isabel cuando se trataba de apostar por el amor verdadero.

Genial.guru recopiló varios datos curiosos de esta hermosa relación entre la reina británica y su príncipe griego.

1. Isabel inició la relación en contra de los deseos de su padre

Así como la unión de Carlos con Diana paso por un momento de desaprobación familiar, el noviazgo entre Isabel II y Felipe, duque de Edimburgo, tuvo que mantenerse en secreto debido al recelo que sentía el padre de la reina.

Esto se debía a que consideraba al príncipe griego demasiado maduro para su hija, y a Isabel muy joven para una relación seria. Sin embargo, ella se propuso casarse con el amor de su vida, con quien luego inició una bellísima familia.

2. Felipe cautivó a Isabel con su personalidad

De acuerdo con la institutriz de Isabel y Margarita, la mayor de las hermanas se enamoró de Felipe cuando ambos eran jóvenes: él un adolescente de 18 años, y ella una niña de 13.

Felipe acompañó a las princesas en un recorrido por la Royal Navy Academy, e Isabel quedó impresionada por cada acción del muchacho, desde comer cantidades increíbles de camarones a brincar la red de la cancha de tenis. La futura reina de Inglaterra traía lentes de color rosa cuando se trataba de las acciones de su enamorado.

3. Un vestido de boda pagado con cupones

Aunque no es raro comprar un vestido de novia a crédito, la situación económica de Gran Bretaña al momento de la boda llevó a la Corona a usar un método de pago más inusual: cupones de racionamiento. Para poder costear los materiales del precioso vestido de Isabel, que llevaba un velo bordado de casi 4 metros, se utilizaron 200 de estos cupones.

4. Compartían tatarabuela

Las familias europeas comparten ancestros. Un ejemplo de esto fueron Isabel y Felipe, quienes siendo de nacionalidades completamente distintas (ella británica y él griego/danés), eran descendientes de la reina Victoria.

Mientras Isabel vivía como una princesa y futura reina de su nación, siendo entrenada estrictamente como heredera al trono, Felipe, aunque miembro de la aristocracia, tuvo una infancia y adolescencia más ordinarias.

5. Las parejas de esa generación no eran muy físicas con su afecto

Aunque muchos fueron testigos del amor a primera vista que Isabel experimentó por Felipe, los románticos de generaciones más jóvenes podrán sorprenderse al ver que casi no hay fotos de la pareja sosteniéndose las manos.

Tradicionalmente, las parejas británicas de la generación de Isabel y Felipe tendían a ser reservadas con su afecto, compartiendo momentos como esos solo en la intimidad de sus hogares, y manteniendo una distancia apropiada el uno del otro en público. Sin embargo, hay décadas de imágenes de conversaciones animadas, sonrisas ¡y hasta frazadas compartidas por esta bella pareja!

6. Para Felipe, entrar en la Corona británica fue impactante

Con respecto a su carrera, Felipe aspiraba a tener un puesto militar. Incluso se encaminó para conseguirlo, hasta que, lamentablemente, su suegro, el rey Jorge VI, falleció.

Esto apresuró la coronación de Isabel, y llevó a Felipe a abandonar su carrera militar para servir como consorte de la reina, una posición que a menudo le resultaba restrictiva e incómoda. Sin embargo, y en sus propias palabras, siempre buscó el lado positivo de la situación.

7. Para que Felipe pudiera casarse con Isabel, tuvo que renunciar a su nacionalidad y volverse británico

La unión entre Isabel y Felipe requirió muchos cambios antes de ser aceptada. Algunos de ellos fueron que él renunciara a sus títulos nobiliarios en Grecia y aceptara la nacionalización británica. Debido a eso, perdió su título de príncipe. Pero el rey Jorge VI lo compensó con los títulos de duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón Greenwich.

8. El romance entre Isabel y Felipe fue mitad destino, mitad planeado

La visita de las princesas a la universidad de Felipe ocurrió justo en el momento en que hubo un brote de varicela en los dormitorios, por lo cual el recorrido sufrió una modificación.

El ayudante de campo del rey Eduardo VIII (tío de Isabel y rey por solo un año), lord Louis Mountbatten, tío de Felipe, parece haber aprovechado la situación para proponer a su sobrino como acompañante de las princesas, iniciando una relación que duraría más de 70 años.

9. Gracias a Isabel, Felipe dejó atrás su vida como ciudadano común

Aunque formaba parte de la aristocracia griega, Felipe pasó por situaciones muy difíciles. Tuvo que exiliarse de Grecia cuando era tan solo un bebé, y al no tener acceso a la fortuna de su familia (o a una riqueza equivalente a la que tenía la monarquía británica), creció como un ciudadano típico.

Encontrar el amor verdadero en la heredera al trono, quien se enamoró de él a primera vista y desafió los deseos de su padre para desposarlo en una boda espectacular, suena bastante familiar, ¿no crees?

Que Isabel haya interpretado al príncipe encantador en la pantomima de Cenicienta, una obra teatral tradicional de la Navidad en Gran Bretaña, le añade un toque casi mágico a la historia.

10. Isabel se ponía tímida ante su enamorado

Como muchas otras adolescentes, conversar con el chico de tus sueños puede resultar abrumador, y Felipe recordó con nostalgia que Isabel sufría de esto. Ella se volvía tímida y silenciosa ante el galante príncipe, y él mencionó una vez, cuando hablaron sobre su primera reunión: “Estabas muy callada, no podía sacarte una palabra”.

Afortunadamente, después de eso, los dos comenzaron a intercambiar cartas, lo cual ayudó a la princesa a expresarse sin sufrir por sus nervios.

11. La privacidad puede ayudar a mantener un matrimonio

Clarence House fue el hogar temporal de Isabel y Felipe previo a mudarse a Buckingham, y una estrategia de la clase alta británica para asegurar una relación sana y armoniosa siempre ha sido tener una habitación para cada uno. Esto, según explicaron en una entrevista con Vanity Fair, ayudaba a que cada uno sintiera que tenía su propio espacio personal.

Este truco ha ayudado a muchas parejas en su relación, aunque tal vez no sea algo que uno esperaría de esta famosa historia de amor de Gran Bretaña.

Lo que podemos aprender de este matrimonio de 70 años, el cual comenzó como un cuento de hadas, es que, cuando te comprometes con alguien de corazón, puedes no solo formar una hermosa familia, sino también superar casi cualquier adversidad. ¿Qué tradición familiar hay en tu casa que podría impactar a tu futura pareja?

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