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Un pueblo tiene la tradición de decorar todo con flores pintadas a mano y quedamos encantados con las imágenes del lugar

Zalipie no es un destino muy conocido ni figura en las principales guías turísticas. Sin embargo, esta localidad polaca ubicada a menos de 100 kilómetros de Cracovia tiene un encanto que la hace única en el mundo: absolutamente todo está pintado con coloridas flores. Sus 30 casas, graneros, muebles y pozos de agua forman parte de una gran obra decorativa de arte popular.

Genial.guru te invita a conocer esta aldea sacada de un cuento de hadas y te narra la historia de esta tradición. Al final, encontrarás como bono una galería con imágenes de estas postales florales que inspiran alegría y felicidad.

El inicio de la tradición

Toda costumbre tiene un comienzo y esta se remonta a la segunda mitad del siglo XIX. En esa época la calefacción y la cocina eran a leña y carbón, mientras que las casas no tenían chimeneas, por lo que las paredes interiores se llenaban de hollín. Esas manchas oscuras generalmente se tapaban con cal blanca, pero una vecina tuvo una brillante idea: pintar una colorida flor.

Esa decisión fue un suceso entre los locales y rápidamente siguieron el ejemplo en sus propios hogares. La iniciativa se extendió al exterior de las casas y más allá, lo que convirtió al pueblo en una enorme obra de arte colectiva. Paredes, puentes, gallineros y pozos de agua se transformaron en un lienzo para llenar de patrones florales.

Las mujeres, encargadas de mantener vivo el arte floral

Las mujeres de la aldea fueron las encargadas de mantener viva la tradición y perfeccionar la técnica. En un principio sus pinceles eran trozos del tronco de abedul triturados en una punta y luego aprendieron a hacer otros más finos, que permitieron darle más detalles al arte floral. También mejoraron la fabricación artesanal de pintura para lograr colores más variados y vívidos.

Las abuelas asumieron hasta el día de hoy el rol de enseñar la costumbre a sus hijas y nietas. Peonías, rosas y lupinos como los que florecen en los campos y jardines de Zalipie se mantuvieron como fuente de inspiración de las creaciones. Papeles decorativos, manteles y ropa también empezaron a ser intervenidos.

Un concurso para elegir la mejor pintura

La tradición se mantuvo viva todo este tiempo y desde 1948, con el objetivo de ayudar la recuperación del país tras la Segunda Guerra Mundial, se organiza anualmente un certamen para elegir a las casas mejor decoradas. El concurso tiene lugar durante el fin de semana posterior a la festividad católica del Corpus Christi y concluye con una gran fiesta el domingo en el que se anuncia la ganadora.

El evento, conocido en polaco como “Malowana Chata”, es aprovechado por los habitantes del pueblo para retocar las obras ya existentes o realizar nuevas, siempre respetando los patrones florales. Los premios se entregan sobre cuatro categorías: pintura sobre paredes exteriores, sobre paredes en interiores, sobre lienzo, y papel y ornamentación.

La artista que llevó el arte de Zalipie al mundo

La representante más famosa de esta tradición es Felicja Curyłowa, una artista nacida en Zalipie, lugar en el que pasó casi toda su vida en una casa en la que no dejó ni un metro cuadrado sin pintar. Sus diseños florales se hicieron tan conocidos que también realizó trabajos para restaurantes en otras localidades de Polonia, un crucero de pasajeros y fueron reproducidos comercialmente en porcelana.

La mujer falleció en 1974 y lo que fue su hogar se convirtió en un museo. Además de ver sus obras llenas de colores desplegadas en toda la vivienda y fuera de ella, los visitantes pueden participar allí de un taller para aprender a pintar las flores como los habitantes del pueblo y presenciar cómo artistas realizan sus trabajos en vivo..

Bono: 10 postales bonitas de un pueblo único

¿Te gustaría vivir en un aldea así? ¿Cuál es el pueblo más bonito que visitaste o te gustaría conocer? Comparte tu opinión con nosotros en la sección de comentarios.