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Por qué es mejor tener una hipoteca trabajando en una oficina que viajar por el mundo siendo “freelancer”

Con frecuencia, en las redes sociales aparecen historias sobre cómo alguien escapó de la rutina de la oficina para dedicarse a hacer algo que le encanta en alguna que otra isla, ganando tres veces más que cuando trabajaba “para un jefe”. La moraleja de estos relatos es que ser un oficinista no está de moda. Lo ideal es viajar por el mundo, trabajar por cuenta propia 4 horas al día y disfrutar del momento el resto de la jornada... Pero esta es solo una cara de la moneda.

Genial.guru decidió averiguar las razones por las que las personas huyen de los trabajos habituales, así como las ventajas de tener una vida estable, las cuales solemos olvidamos cuando deseamos una rutina ideal.

De dónde proviene la moda de la libertad

Podemos encontrar intentos de “huir del sistema” a lo largo de toda la historia de la humanidad. Los antiguos griegos confiaban en el hedonismo como una filosofía del placer (la cual fue fundida con la moralidad de la época, haciéndola más noble en el siglo XIII). Los habitantes de la antigua India encontraron la paz en el budismo como rechazo de los deseos, y su desapego meditativo en medio de cualquier agitación de la vida asusta un poco.

Un rechazo más rotundo de la rutina lo observamos con los hippies que huían del “sueño americano” en la década de 1950 (trabajo estable, hogar y familia). Pero no consiguieron construir un modelo económico y cultural estable, ya que el deseo de libertad a menudo se convertía en interminables festivales con diversos grados de consumo de alcohol y drogas.

En el siglo XXI, el deseo de evitar compromisos se transformó poco a poco en una nueva tendencia: el ghosting (del inglés ghost: fantasma). En la faceta profesional, el ghosting se produce cuando una persona no acude a una entrevista laboral, no va a trabajar sin avisar, o dice que está enferma e inmediatamente después publica en las redes sociales un texto filosófico, adjuntando una foto de una copa de cabernet sauvignon.

Los analistas culpan de esto a la tasa de desempleo más baja en EE.UU. de los últimos 49 años: hay suficientes puestos de trabajo para encontrar un oficio sin esforzarse mucho. En las últimas décadas, el número de “fantasmas” en el mercado laboral a nivel mundial ha aumentado entre un 10 % y un 20 %.

La desaparición repentina de los empleados también puede deberse a:

  • El 85 % se marcha sin previo aviso porque no quiere entrar en conflicto con su empleador.
  • El 60 % se siente agotado por el trabajo y cree que el mismo está mal remunerado.

Hasta cierto punto, el ghosting se convirtió en una respuesta a la ignorancia por parte de los empleadores que simplemente no respondían a los currículums recibidos. Y ahora estos están abrumados por una ola de comportamiento similar por parte de los solicitantes.

Desafortunadamente, no existe el trabajo perfecto

Podemos estar de acuerdo con que el desarrollo de las nuevas tecnologías ha hecho del mundo un lugar demasiado complicado. Nos invaden las ganas de eliminar los momentos desagradables en el trabajo al igual que hacemos con las publicidades en las distintas páginas de Internet. Las redes sociales nos convencen de que la vida cotidiana no es genial. Lo ideal es viajar, disfrutar y buscar tu verdadera vocación. El ghosting sigue siendo un intento de encontrar ese empleo ideal, evitando las dificultades y los conflictos.

Pero no existe un trabajo perfecto.

  1. La primera impresión de cualquier actividad se irá desvaneciendo. La sensación de novedad aporta al cerebro una ración de dopamina, lo que nos hace más vigorosos, activos y entusiastas. Pero en cualquier trabajo se produce un ciclo de acciones repetitivas que conforman un hábito, y todo acaba aburriendo.

  2. Para la maestría, se requiere tiempo. Y conciencia. El principio de 10 mil horas es solo, en parte, cierto porque con repetir las mismas acciones no será suficiente. Es necesario complicar conscientemente y cambiar las tareas. Entonces, bastará con 3-4 mil horas.

  3. Buscarte a ti mismo (tu pasión o vocación) es una meta borrosa. Es difícil para el cerebro realizar un seguimiento del tiempo a lo largo de grandes brechas que carecen de límites claros. Por eso, durante la formación, el tiempo se alarga tanto (existe un horario), y, en ausencia de un plan para uno o varios años, acaba pasando volando.

  4. Un trabajo fácil no siempre es bueno. A una persona le parece que la actividad correcta debería salir fácilmente porque esa es su vocación. Como resultado, a medida que las tareas se vuelven más complejas, esta pierde el interés inicial y comienza a buscar un nuevo empleo. Los científicos de la Universidad de Stanford recomiendan no buscar la pasión, sino desarrollarla. Y esto implica ciertas obligaciones.

La convicción de que hace falta encontrar la vocación conduce al hecho de que las personas optan por un trabajo temporal que no coincide con su cualificación, pero que les permite viajar y profundizar en uno mismo. O bien, se ponen a prueba en áreas que les parecen prestigiosas o solicitadas: diseñadores, profesionales de nuevas tecnologías, blogueros y similares. Los expertos sostienen que, para el año 2020, solo en Estados Unidos, el número de blogueros podría alcanzar ¡31,7 millones de personas! Crecen en casi un millón por año.

El libro Come, reza, ama (Eat, pray, love) se publicó en 2006, y, basándose en este, se rodó la película homónima protagonizada por Julia Roberts. Parece que en las ideas de este libro confían todos los que están convencidos de lo siguiente: necesitas ver el mundo para encontrarte a ti mismo.

Pocas personas se detienen a pensar en que Elizabeth Gilbert es una escritora profesional que tenía 13 años de experiencia en el momento en que comenzó a trabajar en este libro. Ella había construido una carrera como periodista: escribía para GQ, The New York Times Magazine y Esquire. Su primer escrito ganó el Premio de la Fundación Hemingway, y el segundo fue reconocido por The New York Times. Come, reza, ama es el trabajo de una especialista ya realizada profesionalmente. Viajar era su trabajo. Tras acordar el concepto de la obra recibió un pago por adelantado del editor y abonó el viaje con ese dinero. No fue una búsqueda de sí misma.

Ventajas invisibles de una vida habitual

  1. La vida estable es importante para el desarrollo de los niños. Los científicos investigaron cómo la estabilidad afecta a la sensación de seguridad, el rendimiento y el comportamiento de los más pequeños. Un empleo inestable o la pérdida por uno de los padres supone un gran estrés para el niño.
  2. El aburrimiento es el motor de la creatividad. El concepto de “aburrimiento” genera malas asociaciones y la persona lo evita. Pero pensamos en ideas mejores si nos aburrimos primero. El estado de vacío le permite al cerebro sumergirse en el subconsciente, extraer de ahí datos interesantes y luego vincularlos en el diseño de una nueva idea.
  3. La hipoteca no es solo una obligación, sino también una inversión. En Estados Unidos, el 40 % de las personas no pueden permitirse el lujo de tener una casa. El aura romántica de la vida en una caravana o viajando se debe, en parte, a la falta de dinero, o a la imposibilidad o ausencia del deseo de soportar la carga de las obligaciones.

El cerebro está hecho de tal manera que no podemos imaginarnos a nosotros mismos en la vejez y entender cuáles serán nuestras preocupaciones. Priorizar las tareas actuales sobre las futuras no es culpa nuestra. Son demasiadas las distracciones:

  1. Cada día nos llega una avalancha de notificaciones. La percepción moderna de la realidad tiene incluso un término específico para eso: “tuiterización del pensamiento”. Los libros se vuelven más cortos, las tramas de las películas, más sencillas.
  2. La capacidad de editar imágenes usando filtros o Photoshop hace que las personas no se sientan lo suficientemente hermosas.
  3. Las redes sociales producen más adicción que los cigarrillos y el alcohol. Instagram es la red con el mayor impacto negativo en la salud: aumenta la sensación de ansiedad y provoca el temor de perder algo.

Pero si te das cuenta de su influencia, entiendes que puedes dedicarle tiempo a algo más importante.

Comparte una foto del lugar en donde trabajas. ¿Qué haces cada día y qué te hace realmente feliz? Nos convertiremos por un tiempo en blogueros de trabajo.

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