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9 Cosas que a los blogueros de viajes no les gusta contar

“¡El mundo entero te está esperando!”, “¡Deja tu aburrido trabajo y viaja!”. A menudo, vemos este tipo de llamados en las redes sociales. Muchos sienten envidia oculta hacia los blogueros de viajes, las personas que convirtieron sus vacaciones en su trabajo y ahora te ponen los dientes largos con sus fotos y videos impresionantes de todos los rincones del planeta. Pero ¿qué hay detrás de estas fotos tan asombrosas? ¿Es realmente bella y serena la vida de un eterno?

Genial.guru decidió saber más sobre el “lado oscuro” de la vida de los famosos blogueros de viajes, cuestiones de las que no se suele hablar. Y al final de este artículo te contaremos sobre un nuevo formato de viajes que cada vez más personas se esfuerzan por lograr.

1. Ausencia de ingresos estables y la necesidad de una inversión inicial

  • “La regla general es la siguiente: durante el primer año, lo más probable es que no ganes nada. La mayoría de los anunciantes no van a invertir en un blog que no tenga siquiera un año. Primero, necesitas posicionarte como un socio fiable. Pero los blogueros experimentados tampoco tienen estabilidad económica. Rachas en las que gano mucho dinero, rachas sin ingresos. Es importante tener ahorros y planificar tus gastos con claridad”, advierte Kate McCully, creadora del blog Adventurous Kate.

  • “Este tipo de actividad requiere de inversiones constantes, especialmente, al principio. Los boletos de avión, el alojamiento, una variedad de equipos y herramientas, así como cursos didácticos necesarios, cuestan mucho dinero. Uno de mis mayores arrepentimientos fue no haber ahorrado más dinero antes de renunciar a mi trabajo habitual y convertirme en una bloguera de viajes”, revela Jennifer O’Brien, fundadora de The Travel Women.

2. Este es un trabajo 24/7 y no de un par de horas al día

  • “La mayoría de la gente piensa que todo lo que hago es viajar y escribir un par de publicaciones al día. Pero, en realidad, nunca en mi vida había trabajado tanto. Al principio, pasaba de 12 a 14 horas delante de mi computadora portátil para crear mi sitio web y convertirlo en un negocio. Llevar un blog sobre viajes es algo más que simplemente escribir publicaciones: paso mucho tiempo negociando con posibles anunciantes y patrocinadores, promocionándome en redes sociales, editando fotos y videos, comunicándome con mis suscriptores y otros blogueros. Constantemente quiero mejorar mi blog”, escribe Nellie Huang, autora del blog WildJunket.
  • “La competencia en el mundo de los blogs de viajes es muy alta: hace falta luchar por cada clic. Gastamos mucho tiempo y esfuerzo en aumentar constantemente el tráfico en nuestro sitio web”, dicen Elaine y Dave, creadores de The Whole World is a Playground.

3. Lo ves todo a través de la lente de la cámara y dependes de la tecnología

  • “Mi marido es un alma atormentada. Él tiene que tomar las mejores fotos, donde sea que estemos. No podemos comer ni un trozo ni beber un sorbo a la bebida hasta que sea fotografiado, porque estas fotos son necesarias para la publicación. Para obtener una imagen hermosa, mi esposo trepa paredes, se tumba en el suelo en medio de las ruinas o me hace estar de pie en la oscuridad, esperando a que salga el sol”, confiesa Elaine (The Whole World is a Playground).
  • “La peor situación se produce en las salas de espera y en los aviones. Mientras que los demás están sentados tranquilamente atendiendo a lo suyo, nosotros fotografiamos todo lo que pueda ser de interés. Me preguntaron innumerables veces si era la primera vez que volaba en un avión. No, solamente quiero tomar una foto del asiento, de la comida, del avión. Algunos nos miran como si fuéramos locos”, añade.
  • “Viajo con un montón de equipos pesados ​​y costosos: cámaras, computadora portátil, cargadores. Siempre llevo una mochila de 10 kilos a mis espaldas. Esto es muy agotador y también tienes que vigilar que nadie te robe nada. Constantemente, necesito Internet, la ausencia de Wi-Fi en lugares remotos me pone muy nerviosa”, se queja Nellie Huang (WildJunket).

4. Los textos largos y bellos pueden pasar desapercibidos

  • Me gusta viajar y escribir sobre esto, pero no pude seguir el formato de los blogs de viajes. La blogósfera está llena de publicaciones similares como ‘Las 10 mejores cosas que hacer en [esta ciudad]’. Esto es comprensible: estas publicaciones atraen la atención con imágenes llamativas, se leen rápidamente y contienen las palabras claves y hashtags del tipo ‘vacaciones’, ‘mar’, gracias a los cuales aparecerán al buscar información sobre viajes. Pero este contenido es, en su mayor parte, sin alma, no alberga sentimientos ni emociones reales”, asegura Anna, creadora del blog Slightly Astray.

  • “Un año después, me di cuenta de que yo no era un buen bloguero de viajes. Visité 20 ciudades europeas y de alguna manera logré escribir solo sobre siete de ellas. Además, mis publicaciones no tenían consejos realmente útiles. No sabía cómo promocionarme en las redes sociales. Muchas veces me sentaba en la computadora portátil con la intención de escribir algo inspirador y no conseguía sacar nada de mí misma”, escribe Anna (Slightly Astray).

5. La realidad debe embellecerse mucho

  • “Un día, estaba hablando en videochat con una viajera que conocía. Se sentía muy mal: se quejaba del estrés e insomnio. Sin embargo, a la mañana siguiente, publicó una foto en las redes sociales donde se veía fresca y radiante y parecía disfrutar del viaje. La imagen de la realidad ideal se ha convertido en un juego obligatorio para todos los blogueros de viajes”, daba a conocer la periodista de viajes Nikki Vargas.
  • “Otro caso. Estaba en Marruecos, encorvada por el dolor estomacal debido a un pollo de frescura cuestionable. ¿Y por qué una vez decidí que era prudente abandonar mi hogar, mi familia y amigos para volar alrededor del mundo? Mis publicaciones parecen superfluas (¿quién no ha escrito sobre Marruecos en hoy en día?); las fotos en Instagram, no lo suficientemente interesantes; y toda mi carrera como bloguera de viajes, una tontería. La pregunta ‘¿Qué demonios estoy haciendo aquí?’ pende en el aire. Tuve ese mismo pensamiento en Filipinas, México, Indonesia y Argentina”, confiesa.

6. Es difícil mantener una comunicación constante con tus seres queridos

  • “Perdimos contacto con familiares y amigos. No hemos visto crecer a nuestros sobrinos. Extrañamos terriblemente a nuestra familia. Y aunque hay cosas como Facebook y Skype, no hay nada mejor que el contacto humano”, escriben Dave y Deb, la familia que creó el blog The Planet D.
  • “Cuando empecé, tenía 20 años y viajar por el mundo era bastante común a mi edad, pero ahora tengo 33 y la mayoría de mis amigos ya están casados y con hijos. A veces, este hecho me aleja de ellos”, comparte la viajera Shannon O’Donnell.

7. ¿Una relación seria? Olvídalo

  • “No permanezco en un lugar lo suficiente para mantener una relación duradera. Intenté establecer relaciones a distancia, pero pese a todo, se derrumbaron. A menudo, no tengo la posibilidad de conocer a alguien. Cuando acudo por fin a la primera cita, esta se convierte en una batería de preguntas interminables sobre mis viajes”, afirma Jennifer O’Brien (The Travel Women).
  • “Cuando conoces a alguien simpático en un país extranjero, en segundo plano siempre aparece la idea de que ’Esto es solo por un tiempo’. La sensación de un reloj haciendo tic-tac apesta. Si decides pasar tu relación a una relación a largo plazo, aparece una elección: o bien uno debe poner fin a los viajes, o bien el segundo tendrá que renunciar a todo y también ser un trotamundos. Pocas personas harían algo así”, asegura Victoria Brewood, la creadora del blog Pommie Travels.

8. Las impresiones de viajes se vuelven menos impresionantes

  • “Cuando emprendes unas vacaciones esperadas, te envuelve un entusiasmo especial, presagias nuevas impresiones. Pero cuando viajas constantemente, esta sensación se esfuma. Lo doy todo por sentado. Las cosas se ven igual. Vi tantas cascadas, puestas de sol y templos que todos empiezan a fundirse en uno solo. Creo que puedes comparar la adicción a los viajes con cualquier otra adicción. Las emociones de los nuevos lugares se están volviendo cada vez menos vivas y cada vez te apetece ver algo más y más increíble por la que sentir una verdadera admiración”, comparte Victoria Brewood (Pommie Travels).

9. Una sensación apremiante de incertidumbre y nostalgia

  • “La vida con maletas puede ser tediosa. Empacar y desempacar cosas, vivir en innumerables hoteles, reservar vuelos, planificar rutas de autobuses, leer mapas, todo esto agota. A veces, simplemente, quiero no pensar en nada. Quiero trabajar en mi computadora, cocinar comida normal en casa, ir al gimnasio y no hacer nada más. Quiero tener la posibilidad de guardar la ropa cuidadosamente doblada en el armario en vez de meterla en una bolsa; y lavarla en casa, en lugar de hacerlo afuera. Me di cuenta de que necesito una base: un lugar donde viviré durante al menos un mes”, concluyó Victoria Brewood (Pommie Travels).

Bono: nueva tendencia, el turismo responsable

A pesar de las desventajas que tienen que afrontar los blogueros de viajes, la mayoría de ellos no quieren renunciar a esta profesión. Sin embargo, algunos viajeros ya están renunciando a numerosos viajes rápidos, cuyo significado es hacer fotos perfectas y contar brevemente sobre los lugares de interés. El turismo responsable se vuelve cada vez más popular. Su objetivo es minimizar el impacto negativo del turismo en el medio ambiente y aumentar la contribución positiva a la vida de la comunidad local.

Los viajeros que han elegido este modelo turístico no solo se relajan en la playa, sino que también la limpian de basura. No solo se toman fotos con la población local, sino que intentan aprender más sobre sus tradiciones y los problemas más urgentes que estos tienen. No solo escriben las publicaciones del tipo “Qué ver en la ciudad X en 3 días”, sino que también comparten consejos comprobados sobre cómo viajar con personas con algún tipo de discapacidad, con niños o con un presupuesto limitado.

En tu opinión, ¿qué es lo más importante en un viaje? ¿Vale la pena intentar viajar lo más a menudo posible?

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