10 Datos que muy pocos conocen acerca de la corona de la reina Isabel II

Las joyas de la familia británica reúnen belleza, lujo y, sobre todo, historia. Entre ellas se destaca la Corona imperial del Estado, que sirvió para la ceremonia de coronación de la reina Isabel II en 1953. Está hecha de piedras preciosas, perlas, metales y una capa de terciopelo. Este accesorio se transmite de monarca a monarca, pero con el paso del tiempo ha tenido grandes cambios y ha dejado atrás hechos curiosos.

En Genial.guru hemos recopilado para ti 10 datos interesantes sobre la corona de la reina Isabel II que quizá desconocías.

1. Su peso es de alrededor de un kilo

La Corona imperial del Estado pesa alrededor de un kilo debido a la gran cantidad de piedras preciosas que la conforman: diamantes, rubíes, zafiros y esmeraldas.

2. Los materiales que la conforman

La Corona imperial del Estado está compuesta por un marco de oro calado, casi 3000 diamantes en monturas de plata, 17 zafiros, 11 esmeraldas y alrededor de 270 perlas. Además, hay un gran diamante, y rubíes y zafiros que adornan la parte delantera y trasera.

3. Fue rediseñada para que fuera “más femenina”

Para la coronación de Isabel II en 1953, la Corona imperial del Estado se sometió a un rediseño para hacerla más liviana y femenina, pues la joven monarca tenía tan solo 27 años en ese entonces. Así, existen diferencias entre el diseño que utilizaba Jorge VI y el de la reina actual.

4. El rubí central

Las joyas que adornan la Corona imperial del Estado han atraído muchas leyendas. En la parte delantera se encuentra el “Rubí del Príncipe Negro”. Se dice que esta piedra semipreciosa perteneció a Pedro I de Castilla, llamado el Cruel, antes de dárselo a Eduardo, príncipe de Gales, conocido como el “Príncipe Negro”, en 1367 como presente por ayudarlo a derrotar a sus enemigos en batalla.

5. Hay una exposición de las “Joyas de la Corona”

Los reyes y las reinas de Inglaterra han almacenado sus coronas, túnicas, orbes, cetros y otros artículos en la Torre de Londres. Estos objetos son comúnmente conocidos como las “Joyas de la Corona” y están en una exhibición abierta al público. Más de 30 millones de personas han visto esta gran colección, que posiblemente sea la más visitada de Gran Bretaña, o quizás del mundo.

6. Se usa en ocasiones especiales

Además de usarse en la ceremonia de coronación de los monarcas del Reino Unido, cada año, la gran joya viaja de la Torre de Londres al Palacio de Westminster. Esta pieza se utiliza durante el tradicional discurso de apertura del Parlamento británico. En los últimos años, la monarca ha optado por prescindir de este accesorio en su atuendo debido al excesivo peso sobre su cabeza diciendo que es “difícil de manejar”.

7. El diamante central

En 1905, fue encontrado en Sudáfrica el diamante más grande del mundo. La pieza fue llamada Cullinan y pesaba más de 3000 quilates (aproximadamente 600 gramos). En 1907, fue presentado al rey Eduardo VII como regalo de cumpleaños. Y la piedra preciosa fue cortada en varios fragmentos. Uno de ellos, el Cullinan II o “Segunda Estrella de África”, está engarzado en el centro de la corona de la actual reina Isabel II y pesa 317 quilates.

8. La historia de la corona

La pieza fue confeccionada para la coronación del padre de la reina, Jorge VI, en 1937, pero se basa en la corona diseñada para la reina Victoria en 1838. El término “Corona imperial del Estado” proviene del siglo XV, cuando los monarcas ingleses eligieron un diseño cerrado por arcos para demostrar que Inglaterra no estaba sujeta a ningún otro poder terrenal.

9. El costo de la corona

Las Joyas de la Corona tienen un valor colectivo estimado de entre tres y cinco mil millones de libras (entre 4 y 7 mil millones de dólares). El diamante Cullinan I, que es la gema más grande de la colección, vale 400 millones de libras (aproximadamente, 550 millones de dólares). Sin embargo, no hay un registro oficial de cuánto vale la Corona imperial del Estado por sí sola.

10. Tres coronas para una sola ceremonia

En 1953, la reina Isabel II no usó ni una ni dos coronas durante su coronación, sino que fue cambiando sus accesorios a lo largo del evento, lo que resultó en un total de tres grandes piezas para adornar su cabeza. Primero, la monarca lució la Diadema Estatal de Jorge IV en su camino a la ceremonia. Después, la Corona de San Eduardo fue colocada en la cabeza de la reina. Y para regresar al Palacio de Buckingham, Isabel II usó la Corona imperial del Estado.

¿Cuál de estas curiosidades llamó más tu atención? ¿Qué es lo que más te gusta de la realeza británica?

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