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Así fue cómo Robert Downey Jr. destruyó su vida y logró rearmarla poco a poco

Iron Man es el personaje del Universo Cinematográfico de Marvel gracias al cual esta franquicia se convirtió en la más rentable del mundo. El papel de Tony Stark convirtió a Robert Downey Jr. en el ídolo de millones y en uno de los actores mejor pagados de Hollywood. Pero, antes del ascenso a la cima de la fama, el actor tuvo que atravesar literalmente todos los círculos del infierno, y no una sola vez.

Genial.guru sigue impresionado por la historia de vida de Downey Jr., la cual no tiene nada que envidiarle al dramatismo de las películas de Hollywood.

Eso de que “un padre no te enseñará nada malo” es un mito

Robert, de 5 años, participando por primera vez en una película dirigida por su padre, Pound. Apenas un año más tarde, ese mismo hombre lo introdujo a las drogas.

El padre del actor, Robert Downey Sr., no solo le dio a su hijo un boleto de ingreso al mundo del cine, sino que también lo hizo adicto a las sustancias tóxicas. Cuando Robert tenía solo 6 años, el hombre le dio de probar marihuana por primera vez, y, a los 8, el niño ya tenía una fuerte adicción a las drogas y diferentes problemas de salud. Según Downey Jr., en su casa de Manhattan, los estupefacientes siempre estuvieron al alcance de la mano. Muchos años después, el padre de Downey lo lamentaría y se arrepentiría, pero eso no ayudó a regresar y cambiar los años en los que la vida de su hijo comenzó a desmoronarse por sus hábitos destructivos.

“Cuando mi papá y yo consumíamos drogas juntos, era como si intentara expresar su amor por mí de la manera en la que podía hacerlo”.

El actor continuó sus experimentos con las drogas ilícitas y el alcohol hasta la adolescencia. Para entonces, sus padres se habían divorciado, y él se había mudado con su papá a California. Pronto abandonó la escuela, y, a la edad de 17 años, regresó a su Nueva York natal para terminar de vincular su vida con la actuación. Después de trabajar durante un año en el programa Saturday Night Live y de interpretar varios papeles en obras teatrales, Robert protagonizó la película El cazachicas, gracias a la cual su carrera comenzó a ascender.

A la edad de 19 años, Downey consiguió un papel en la película El primogénito (1984), en donde conoció a la futura estrella de Sexo en la ciudad, Sarah Jessica Parker. Los jóvenes actores comenzaron una historia de amor que duró 7 años, y tendría que haber terminado lógicamente en el matrimonio, pero, debido a las adicciones de Robert, una de las parejas más hermosas de Hollywood en los años 1980 se disolvió.

Fatídico papel, nominación al Óscar y vida al borde del abismo

Después de varias comedias para adolescentes, Downey Jr. protagonizó la película En el fondo del abismo, en la que interpretó a un drogadicto adolescente desesperado. Este trabajo resultó ser fatal para él: el actor literalmente vivió el destino de su héroe, cayendo prácticamente en un pozo sin salida.

Sin embargo, a pesar de las consecuencias, el trabajo en esa cinta le dio a Robert la oportunidad de interpretar el papel del legendario comediante en la película Chaplin (1992), por el cual fue nominado a un Óscar. Downey Jr. no recibió la codiciada estatuilla: en su lugar se la otorgaron a Al Pacino por su papel en la película de culto Perfume de mujer.

1992 fue un año exitoso para el actor no solo en términos laborales, sino también en su vida personal. Robert se casó oficialmente por primera vez: su elegida fue la popular cantante y modelo Deborah Falconer. En 1993, la pareja tuvo un hijo, Indio, e, inspirado por el amor y el nacimiento de su primer niño, Downey Jr. decidió dejar las drogas. Se despidió de sus adicciones enterrando (literalmente) la ropa que había utilizado en la cinta En el fondo del abismo.

Cuando la euforia del entierro simbólico se disipó, la adicción se hizo sentir con todas sus fuerzas, y Downey no pudo resistirse. En 1994, había regresado a lo suyo, aunque trataba de convencer a su esposa y a todos los que lo rodeaban de que estaba completamente “limpio”. En 1995, el actor probó la heroína por primera vez, y, en 1996, después de constantes idas y venidas, arrestos y mentiras, Deborah tomó a su hijo y dejó a su esposo.

Robert admitió que había perdido el control de sí mismo, y que ya no podía detenerse. Se balanceaba entre el set y los centros de rehabilitación, a donde sus amigos lo enviaban regularmente y desde donde, también, se escapaba para asistir a fiestas. A pesar de que el actor ganaba 7 millones USD al año, la adicción a las drogas y el derroche del dinero lo llevaron a la ruina.

En una entrevista, la exrepresentante de Downey Jr., Loree Rodkin, dijo que, todos los días, al abrir un periódico nuevo, esperaba ver el obituario de Robert en él. En ese período oscuro, el actor realmente se encontraba atrapado entre la vida y la muerte.

“La droga es una pistola cargada, cuyo cañón está en tu boca. Comprendes perfectamente que tiene balas, pero no puedes hacer nada, porque lo que más necesitas en ese momento es sentir el sabor del metal frío”.

Arrestos y libertad condicional

En el mismo desafortunado 1996, Downey Jr. fue arrestado varias veces. Por decisión del tribunal, fue enviado a un centro de rehabilitación de drogas con un programa de tratamiento de 24 horas, desde donde escapó a través de una ventana en el baño y, haciendo dedo, se fue a su casa. Después de 4 horas, el actor fue capturado y puesto en prisión por 9 días.

Después de un mes y medio, el tribunal le ordenó a Downey que pasara medio año en rehabilitación con entrega de análisis regular y obligatoria. En diciembre de 1997, el imprevisible e incontrolable Robert violó las condiciones del período de prueba, por lo que fue encarcelado durante 113 días en la prisión central del condado de Los Ángeles.

Tras las rejas

Su imagen carismática y su estatus de celebridad solo le agregaron problemas en la prisión: el actor se peleaba con otros prisioneros constantemente, recibiendo numerosas heridas y cortes. Un par de veces, hasta se despertó en un charco de su propia sangre. Después de una de esas peleas con tres sujetos, Robert recibió una herida grave y fue trasladado a una celda solitaria.

Después de 113 días, el tribunal liberó a Downey Jr. de la prisión, pero lo dejó en libertad condicional y lo envió a un programa de rehabilitación de 120 días. Sin embargo, después de que el actor volviera a violar las condiciones y no pasara el análisis obligatorio, fue condenado a 3 años de prisión en Corcoran (California), y a ser supervisado por el centro de tratamiento de dependencias en la institución correccional.

En la cárcel, el actor trabajaba 5 días a la semana en la cafetería, en donde distribuía comida, lavaba los platos y limpiaba las sartenes. Lidiando con más de 200 kg de deshechos todos los días, Downey Jr. se dio cuenta de que era una persona capaz de hacer absolutamente cualquier cosa.

La vida después de la cárcel, la misma piedra y el hombro de un amigo

Después de casi un año de tratamiento por adicción a las drogas y de permanecer en la prisión estatal, Downey Jr. fue liberado con una fianza de 5 mil USD.

El tribunal dictaminó que el actor ya había pasado suficiente tiempo en prisión, contando los arrestos de 1996. En el 2000, al recuperar la libertad, Robert Jr. intentó regresar al cine y enseguida se unió a la filmación de la serie de televisión Ally McBeal.

El trabajo del actor en ese proyecto recibió críticas muy favorables: Downey fue nominado para un Emmy y recibió un Globo de Oro. Sin embargo, después del final de la primera temporada, nuevamente fue arrestado por los mismos pecados. El hecho de que corriera el riesgo de ser enviado a prisión por 5 años no le impidió al actor continuar trabajando en la serie.

La paciencia del productor se agotó cuando Downey Jr. fue arrestado nuevamente en abril de 2001: la policía lo detuvo vagando descalzo por Culver City y encontró cocaína en su sangre. Robert fue despedido de Ally McBeal, perdió su papel en la película La pareja del año y se convirtió en un verdadero marginado en el mundo del cine. Además, recibió 3 años de libertad condicional, fue condenado a un tratamiento obligatorio, tenía deudas, no poseía seguro médico, y su esposa, Deborah, presentó la demanda oficial de divorcio.

Quién sabe cómo habría terminado esta historia si uno de los pocos amigos que le quedaban a Downey Jr., Mel Gibson, no le hubiera extendido una mano de ayuda en esos días. Su amistad comenzó durante el rodaje de Air América, y persiste hasta el día de hoy. Gibson no solo apoyó a Robert, sino que también le cedió su papel en la película The Singing Detective, en donde era uno de los productores. Mel arriesgó su propio dinero pagando una gran garantía de seguro a la compañía cinematográfica, la cual costearía los daños si Downey Jr. causaba una interrupción del rodaje. Pero Robert no decepcionó a su amigo y justificó plenamente su confianza.

Después de ese papel, el actor, por primera vez en muchos años, finalmente recibió una propuesta para participar en una película de alto presupuesto: el suspenso psicológico Espíritus ocultos: En compañía del miedo (2003), junto a Halle Berry. Sin embargo, el ambiente cinematográfico seguía sin confiar en Downey Jr., por lo que el productor de la película retuvo el 40 % de los honorarios del actor hasta el final de la filmación. Desde entonces, este tipo de condiciones referentes al dinero se convirtieron en una norma en sus contratos. Él usó todos los fondos recibidos por esa cinta para pagar sus deudas y su seguro médico, y luego continuó trabajando duro, actuando en nuevas producciones.

La mujer que lo cambió para siempre

La participación en Espíritus ocultos: En compañía del miedo fue crucial para Downey Jr.: fue allí en donde, en 2003, conoció a su futura esposa, la productora de cine Susan Levin, quien se convirtió en una mujer que jugó un papel crucial en la victoria del actor sobre su adicción a las drogas. Robert Jr. había intentado superar sus problemas con las sustancias tóxicas durante muchos años, pero siempre volvía a recaer. Y solo gracias a su amor por Susan pudo dejar de lado sus hábitos destructivos.

La mujer le puso al actor la condición de abandonar las drogas por completo para aceptar su propuesta de matrimonio. Downey Jr. tiró el contenido de todos sus escondites en el océano, y la pareja se casó en 2005.

En 2011, Robert y Susan tuvieron un hijo, Exton Elias Downey, y, en 2014, nació su hija, Avri Roel Downey. Desde 2003 y hasta la actualidad, el actor no ha consumido alcohol ni sustancias narcóticas. Su esposa, las meditaciones regulares y los ejercicios de kung-fu ayudan a Robert a mantener su “lado oscuro” bajo control. En 2008, el actor fue nuevamente nominado a un Óscar por su papel en la cinta Una guerra de película, y, en 2010, la pareja abrió su propia productora, Team Downey.

El Universo Cinematográfico de Marvel y la fama mundial

Tras haber arreglado su vida personal y haber resuelto sus problemas con las adicciones, Robert Downey Jr. comenzó a subir cada vez más y más en su carrera. Participó en bastantes películas exitosas, como Sherlock Holmes, pero la fama mundial le llegó después de que, en 2008, comenzara a interpretar a Tony Stark/Iron Man, el superhéroe multimillonario de Marvel. Durante los próximos 10 años, Downey le dio vida a este personaje en toda una serie de películas sobre los Vengadores, cada una de las cuales era esperada por millones de fanáticos a nivel mundial.

Gracias a esta historia, llegamos a la conclusión de que una persona es capaz de superar cualquier dificultad, y que, hasta el período más oscuro puede ser una oportunidad para despegar. ¿Qué piensas de este testimonio de vida? ¿Cuál es tu película favorita de este talentoso actor? ¡Cuéntanos en la sección de comentarios a continuación!

Imagen de portada robertdowneyjr / Instagram
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