18 Historias reales de personas que solo querían lo mejor para todos

Los mejores maestros no nacen, sino que se hacen... después de verter varios litros de caldo en el fregadero, de muchos intentos infructuosos para armar muebles con tus propias manos y esfuerzos inútiles por cocinar pasta en agua fría. A veces ni siquiera podemos hervir un poco de agua sin evitar incidentes molestos.

En Genial.guru consideramos que las historias de las personas sobre sus propios fracasos son un verdadero tesoro para todos los que pueden tratar sus fallos con humor, por lo que quiere compartir contigo algunos de esos relatos.

  • Ayer estrené una licuadora de mano. Hacía ruido, pero la cuchilla no giraba. La puse “de frente” hacia mi cara mientras con mi mano derecha apretaba el botón pensando: “¿por qué no funciona? ¿Necesita ayuda?”. Quise ayudar a la cuchilla con la mano izquierda, y, justo en ese momento, ¡comenzó a girar! Todavía se me pone la piel de gallina cuando lo recuerdo. © Nezabudka.mini / Pikabu
  • Sucedió en los años 90. Mi hermana se puso a ordenar la casa y botó toda la basura. Los periódicos de debajo de los comederos de los gatos también fueron desechados. A la abuela, que regresó por la tarde, casi le dio un infarto. Entre esos periódicos tenía guardados y escondía de los ladrones todos sus ahorros. © Arlekinchik / Pikabu

  • Estaba ensamblando una cuna transformadora. Consistía en 86 piezas, y las instrucciones tenían dos imágenes: una de las piezas por separado y otra del mueble montado. El segundo día de ensamblaje, totalmente desesperado, me puse a buscar en Internet y encontré un video en YouTube que comenzaba con las siguientes palabras: “Si estás viendo esto, entonces ya intentaste armar esta cama tú solo”. © kutis / Pikabu

"Hoy, en el baño de nuestra oficina pusieron un cerrojo".

  • Una amiga mía tuvo una gran pelea con su esposo, así que se declaró en huelga y dejó de cocinar para él. El hombre decidió que se alimentaría él solo. Como resultado, mi amiga observó el siguiente proceso: su esposo vertió pasta en un vaso, echó agua fría sobre esta, un poco de sal y comenzó a comer. Crujiendo y sufriendo, pero comió. © mayfani / Pikabu
  • La televisión analógica fue desactivada, y mi amada abuela me llamó para que lo solucionara. Fui a la tienda, compré un decodificador de televisión digital y lo enchufé, pero la antena no servía. Regresé a la tienda, compré una antena nueva y la conecté. La señal era débil, y, para colocar la antena donde había buena señal, no había suficiente cable. Una vez más regresé a la tienda, compré un cable y lo conecté. Había buena señal, pero la abuela descubrió que, debido al decodificador, no podía enchufar la lámpara de escritorio en el alargador. Fui a la tienda, y el comprador, que ya se había convertido en mi mejor amigo, me vendió otro cable de extensión. Regresé, pero el tomacorriente estaba detrás del sofá, y no me había dado cuenta de que era antiguo. No había manera de enchufar el cable. Puse un enchufe nuevo y me di cuenta de que era más pequeño que el anterior, por lo que la pared alrededor se quedaba sin tapizado. Ahora estamos eligiendo uno nuevo. Gracias, televisión digital, por la remodelación. © smuphyxa / Pikabu
  • Veraneaba en la casa de mi abuela. Al llegar al lugar encontré una olla llena de agua sucia, así que decidí echarle una mano a mi abuelita lavándola. Resumiendo, me reprendieron por verter el caldo de pollo en el fregadero. © Erei666 / Pikabu
  • Regresé a casa cansado después de haber pasado por la tienda, pero antes de acostarme coloqué los alimentos en sus lugares. Por la mañana quise desayunar, pero no pude hacerlo porque había puesto el pan en el congelador y la carne en la panera. Restos de pan viejo flotaban en la sangre derretida. © bnsbnsbns / Pikabu

“Hace un par de días, los obreros completaron la reparación del rellano. Bueno, también actualizaron la numeración de los pisos”.

  • Iba de regreso a casa del trabajo y escuché a dos brigadas de obreros extranjeros discutiendo algo en voz alta en su propio idioma, agitando las manos. Ellos señalaban el bordillo de la acera. Previamente habían decidido lo siguiente: un equipo comenzaría a colocar las piedras del bordillo desde un extremo, el otro desde el otro, y en el medio se encontrarían. Para implementar el plan colocaron una cuerda a lo largo de la cual iban montando el bordillo. Solo que un equipo lo montó a la izquierda de la cuerda, y el otro, a la derecha. © Loewenherz / Pikabu
  • Compré un departamento en un edificio nuevo. El antiguo propietario le pagó a una empresa constructora por remodelarlo y estaba muy orgulloso de tenerlo totalmente acondicionado. El primer mes de mi estadía, todas las manijas de las puertas interiores se cayeron, el inodoro se dañó, el grifo de la tina dejó de funcionar bien y se cayó un azulejo del baño. Maldita sea, me siento como Hulk cuando intento caminar de puntillas por el departamento. © kasssper / Pikabu
  • El otro día, el abuelo y la abuela decidieron comprar una cortadora de césped por 400 USD. Incluso pidieron dinero prestado. Descartando todos los argumentos a favor de otras cortadoras, aseguraban que: “Queremos solo esta. Es estadounidense, no hay que esforzarse empujándola, es de gran capacidad...”. Resumiendo, hoy, haciendo la prueba de la máquina, chocaron contra una tubería metálica. © JohnVan / Pikabu

“Compré un par de sandalias, y, por la mañana, me las puse para ir a trabajar. Me pareció raro que los tacones sonaran de diferente manera. No lograba entender cuál era la causa hasta que mi esposo me abrió los ojos. Le dio mucha gracia”.

  • Por la mañana, en lugar de echar agua caliente, el grifo produjo un sonido “shhhhh”. Recordando un anuncio en la entrada del edificio sobre un corte de agua, echando maldiciones en voz baja y sin ducharme, fui a trabajar. En las escaleras fui interceptado por una vecina de abajo: “Sergio, mira. Ayer instalé un calentador de agua, no me apetece vivir sin agua caliente ni un solo día más, pero no puedo encenderlo”. Lo comprobé. Al plomero se le ocurrió conectar el calentador a la tubería de agua caliente. © E6AKArpo3HaR / Pikabu
  • Una vez tuve que dirigir la labor de dos personas sin hogar contratadas por 5 USD para clasificar la basura en 5 contenedores diferentes. Fue por una razón muy simple: la esposa botó accidentalmente toda la documentación recopilada para el intercambio del departamento. Encontramos los papeles al día siguiente, entre sus prendas en el dormitorio. © IgorTTT / Pikabu
  • Recuerdo la primera vez que cociné carne en gelatina. Con mucho cuidado, de acuerdo con las instrucciones, 5 horas de cocción, hasta llegar a “colar el caldo”. Lo colé. Después me quedé mirando la carne en el colador con gasa, y los restos del caldo en el fregadero... Creo que me equivoqué. © Asakavi / Pikabu
  • Pasé parte de mi infancia en un pueblo donde teníamos una gran granja: cabras, cerdos, gallinas, patos, pavos, nutrias, conejos, etc. Una vez, mis padres fueron a visitar a sus amigos, así que, por la noche tuve que arreglármelas. Cuando fui a alimentar a todos los animales, olvidé cerrar la puerta de los cerdos. Cuando me di la vuelta, vi a las gallinas en el comedero de los cerditos, listas para encontrar una muerte segura. Fui corriendo para encerrarlos, pero, en ese momento, el perro salió del jardín, abrió la puerta que daba hacia la calle y una parte de la manada de las aves se escapó. Es decir, los vecinos se divirtieron mucho viéndome correr por el camino buscando a nuestros animales. Luego se restableció el orden. © mattahari / Pikabu

“Ahora, nuestra empresa tiene 900 plumas con la inscripción: “Por favor, utilicen el logotipo adjunto”.

  • Mi hermana botó la basura en el contenedor. Al regresar a casa, no encontraba su teléfono. Volvió al vertedero y, afortunadamente, como estaba lleno, ella simplemente había puesto la bolsa encima. La sacó y se puso a destriparla en busca de su celular. La alegre exclamación del hallazgo coincidió con el acercamiento de una pareja. La mujer que se acercó dijo: “Ves, ¡y dices que soy la única que está mal de la cabeza!”. © faniamiss / Pikabu
  • Vivíamos en el segundo piso. Papá estaba haciendo algo en el patio y mamá se asomó por la ventana. Cuando inclinó la cabeza, los lentes cayeron de su nariz en el asfalto, pero no se rompieron. Papá los recogió e intentó tirarlos por la ventana, pero mi mamá no pudo atraparlos: los lentes se cayeron por segunda vez. Otra vez quedaron intactos. Papá repitió el truco, y sufrió otro fiasco. Pero los lentes permanecían en buen estado. Se levantó y se los entregó a mamá. Al día siguiente, poniéndose los zapatos en el pasillo, mamá se inclinó, los lentes cayeron y se rompieron en pedazos. © Mafffanya / Pikabu

  • Hace un par de meses me quedé solo con mi hija de un año. Apenas lograba seguirla, así que decidí poner a hervir la tetera. La primera vez me olvidé de ella y lo recordé por el olor: el agua se había evaporado y el mango había comenzado a quemarse. Eché más agua pensando: “cuando hierva, habrá que olerla, a ver si huele a quemado”. No se me ocurrió nada más inteligente que oler el vapor de la boca de la tetera hirviendo. En una semana se me despegó toda la piel quemada de la cara. © pdv1991 / Pikabu

  • Vivo en un departamento nuevo. Todo es maravilloso, pero la vecina de arriba sacude las alfombras y bolsas de la aspiradora desde su balcón cada tres días. Todo el polvo se mete en mi departamento a través de la ventana abierta. Es una mujer de unos 40 años, soltera, descuidada y poco amable. Tuve tres conversaciones cortas e inútiles con ella sobre la falta de necesidad de sacudir sus alfombras por la ventana. Bueno, ningún problema. Me aseguré de que la vecina tenía abiertas las ventanas y no estaban protegidas con mosquiteros, luego nos pusimos de acuerdo con mi vecino del piso de arriba de que iría a su balcón, sacudiría todo y me retiraría tranquilamente. Aspiré a fondo mi apartamento llegando a los lugares más inaccesibles, e incluso recogí arena de la calle. Subí al apartamento de mi vecino, sacudí la basura, salí de su departamento con la cabeza orgullosamente levantada, regresé a mi casa, fui al balcón y encontré toda esta porquería en el piso. Mañana iré por la mosquitera. © onanizm / Pikabu

Sinceridad por sinceridad: cuéntanos, ¿qué actos de estupidez has cometido?

Imagen de portada Arlekinchik / pikabu
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