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13 Lugares turísticos decepcionantes a los que muchos visitantes no quieren regresar

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Por desgracia, algunos de los lugares turísticos que soñamos ver al emprender nuestros viajes no se parecen en absoluto a las imágenes que vemos en los folletos publicitarios. Y las elevadas expectativas pueden terminar, al final, arruinando toda la impresión del viaje.

Para evitar que esto suceda durante tus vacaciones, Genial.guru encontró 13 lugares que a menudo decepcionan a los turistas.

1. Monumento a Romeo y Julieta en Verona

Según la leyenda, cualquiera que toque el brazo o el pecho derecho de Julieta encontrará el amor de su vida. Por desgracia, muchos turistas se comportan de una forma demasiado frívola, agarrando con grosería a Julieta por los senos. Y en la muñeca de la estatua, debido a los constantes “apretones de manos”, ya apareció una grieta grande.

Además, al llegar para disfrutar del monumento, es casi seguro que te topes con multitud de turistas que, literalmente, se han pegado a las figuras de los enamorados, algo que arruina en gran medida el ambiente de este lugar romántico.

2. La Sirenita en Copenhague

Antes, la Sirenita del cuento de Hans Christian Andersen se encontraba directamente sobre una roca en el puerto marítimo de Copenhague. Pero, ahora, no será tan fácil verla. En 2007, las autoridades de la ciudad anunciaron que la estatua se trasladaría a un lugar alejado de los enclaves concurridos para evitar sucesos frecuentes de vandalismo e impedir los intentos de los turistas de subirse al monumento.

Aunque lo que decepciona a los que visitan este emblema no es el largo camino hacia el mismo, sino el tamaño de la estatua. Esperando ver el majestuoso monumento sobre el cual golpean las olas del mar, estos descubren que la sirenita no es tan grande, solo mide 1,25 metros.

3. El museo de The Beatles en Liverpool

Los aficionados de esta legendaria banda que consiguen acudir a este museo estarán, seguramente, decepcionados. Después de todo, no podrán aprender casi nada nuevo sobre The Beatles.

Pocos artículos se exponen en este museo. Especialmente se nota la ausencia de objetos pertenecientes a los miembros del grupo. Además, todo lo que se explica en el museo es algo bien conocido por el público en general. También genera una rara sensación su abundancia de detalles innecesarios, como por ejemplo, un cine 4D que te moja con agua sin motivo alguno. Todo esto definitivamente no vale 15 libras esterlinas (19 USD).

4. El museo de la cerveza Heineken Experience en Ámsterdam

Cómo este museo entró en la lista de las mejores atracciones de Ámsterdam junto con el de Van Gogh y la casa de Ana Frank se antoja algo completamente incomprensible. Resulta poco probable que sus fundadores se preocupen por enseñarles a los visitantes el proceso de fabricación de cerveza. Esta atracción existe, más bien, para promover la marca.

El boleto cuesta 18 euros y, para entrar en el museo, tendrás que soportar una larga fila de gente. El punto principal del programa es un paseo por la cervecería principal, que, como se descubre durante la excursión, lleva ya mucho tiempo sin estar operativa. Tras esto, es difícil consolar a los visitantes con una visita al museo de la historia de la marca e incluso con las degustaciones.

5. La Scala de Milán

Paseando por el centro de la ciudad en busca del teatro de ópera mundialmente conocido, procura no pasar por delante sin darte cuenta. Una mansión de tres pisos sin mayores pretensiones, mucho más pequeña que, por ejemplo, el teatro Bolshoi de Moscú, es casi invisible entre la exuberante y refinada arquitectura italiana.

Pero lo importante, al fin y al cabo, es llegar a ver una obra, porque la ópera italiana definitivamente no te decepcionará. Aunque eso no es fácil de conseguir: a pesar de que los boletos se venden, no solo en taquillas del teatro, sino también por Internet, los asientos económicos para las representaciones de ópera más famosas se agotan pocas horas después de comenzar su venta oficial.

6. Torre de televisión de Berlín

El mirador del edificio más alto de Berlín no cumple en absoluto con las expectativas de los visitantes que acaban de hacer una fila de 2 horas y pagaron 16,5 euros (18,25 USD) por la entrada. O incluso 21,5 euros (23,70 USD) por el derecho de pasar sin hacer fila que, debido a una mala organización, casi nunca se respeta, por cierto.

Te esperan ventanas sucias y multitud de turistas que impiden ver al menos algo (y mucho menos toda la ciudad), así como los precios abusivos en el bar de la torre de televisión. Los alemanes hacen bien casi todo, pero todavía les queda mucho por hacer en este reclamo turístico.

7. Barrio rojo en Ámsterdam

El mundialmente famoso barrio rojo es más decepcionante que emocionante. Sus calles están sucias y abarrotadas de gente, entre la cual abundan adolescentes borrachos. Una visita a esta zona no será ni emocionante, ni lujuriosa. Es más probable que genere una impresión deprimente.

Por cierto, los mismos habitantes de Ámsterdam se sienten cada vez menos cómodos en su propia ciudad e incluso reclamaron a las autoridades que tomasen medidas para proteger la capital de los Países Bajos de los turistas demasiado arrogantes. Al fin y al cabo, según los residentes locales, los visitantes hacen lo que quieren, sin preocuparse por los demás.

8. The Temple Bar en Dublín

Se recomienda a casi cualquier persona que viaje a Dublín visitar The Temple Bar. Por las noches, aquí se forma una fila muy larga en la que puedes pasar hasta varias horas. Finalmente, detrás de las anchas puertas rojas te espera una completa decepción.

Hay tantos clientes que al personal físicamente no le da tiempo de limpiar las mesas y llevar los pedidos, por no hablar de que los precios son abusivos. Y la cerveza aquí es insípida (vale la pena recordar que en el resto de los bares de Dublín es exquisita). Los habitantes locales pasan por alto este bar.

9. Museo Picasso de Antibes

Si durante tus vacaciones en la costa Azul decidiste disfrutar de las obras del famoso artista español Pablo Picasso, entonces el museo en Antibes claramente no es para ti.

La colección presentada en este pequeño museo consiste principalmente de bocetos del artista y platos de cerámica que recuerdan a las manualidades infantiles. Varias pinturas al óleo que valen la pena simplemente se pierden entre todo lo demás.

Probablemente, el museo sea interesante para los investigadores profesionales de las obras del artista, pero para el resto de los mortales es más probable que provoque una decepción respecto al talento de Picasso.

10. Las playas de Indonesia, India y Tailandia

¿Quién de nosotros no ha soñado con unas vacaciones en la arena dorada de Tailandia, con un paseo por la floreciente Indonesia o con visitar la misteriosa India? Por regla general, los turistas no salen de los hoteles o se mueven principalmente por los lugares turísticos. Pero, si abandonas las zonas para los foráneos, es posible que estos países simplemente sean irreconocibles.

Aguas residuales en las calles (principalmente debido al hecho de que los habitantes locales utilizan animales de carga), el mar y las playas muy sucias. Lo más desagradable es que la zona costera se contamina, no solo por los turistas, sino también por los mismos residentes.

11. Times Square en Nueva York

Un paseo por Times Square (que, por cierto, no es tan grande como muchos creen) puede acabar estropeándose por la gran cantidad de personas que desean visitar este lugar. La calle está casi siempre repleta de turistas. Debido a tal hacinamiento, se ensucia a toda velocidad y ya no se ve tan atractiva ni interesante. Incluso las vallas publicitarias gigantes no ayudan a mejorar la impresión, aunque hipnotizan a los transeúntes atrayendo sus miradas.

12. Arrozales Ubud en Bali

Las famosas plantaciones de arroz escalonadas son lugares muy populares entre los turistas. Probablemente debido a esto, los habitantes locales ven en los visitantes una manera de hacer dinero fácil y les cobran por absolutamente todo: por la entrada (10 000 rupias ≈ 0,70 USD), por las fotos (20 000 rupias ≈ 1,4 USD), por columpiarse (100 000 rupias ≈ 7 USD).

Además, el columpio está sujeto muy bajo, sobre el suelo, y hay tantos turistas que es casi imposible pasar por los senderos estrechos. Por supuesto, uno ni siquiera puede soñar con tomar fotos bonitas para el recuerdo.

13. Y toda una ciudad de la decepción

Al llegar a Bruselas, algunos reconocen que hay más deficiencias que virtudes, por lo que llaman a este lugar la ciudad de la decepción. La arquitectura de Bruselas difícilmente puede sorprender a un turista que ha visitado al menos un par de capitales europeas antes. El famoso Manneken Pis resulta ser una escultura diminuta en la cima de una pequeña fuente, imposible de distinguir de cerca debido a las vallas y a la multitud de turistas.

Además, a muchos visitantes de Bruselas les choca la basura acumulada por todas partes y los urinarios públicos instalados directamente en las calles. Este ambiente y el olor correspondiente impiden mucho disfrutar de las vacaciones. Recordemos que tales urinarios “callejeros” se pueden ver también en Ámsterdam, pero allí se han adaptado más al entorno urbano. Si además añadimos a eso los altos precios belgas, casi no te quedan ganas de visitar esta capital europea.

Para ser justos, vale la pena señalar que la impresión de un lugar turístico en particular, una ciudad o un país es una cuestión muy subjetiva. Además, hay muchos factores que pueden influir en la opinión de cada uno: la temporada, la compañía con la que fuiste y, por supuesto, tus propias expectativas.

Es probable que la sirenita de Copenhague, con una iluminación nocturna, te cale en lo más hondo de tu corazón y que el Museo Picasso te sorprenda gratamente a pesar de la originalidad de la colección recopilada en dicho enclave. Solo porque de verdad amas a Picasso.

En cualquier caso, este artículo te ayudará a conocer de antemano las deficiencias de los lugares arriba mencionados y no esperar una imagen idílica.

¿Qué atracciones y lugares turísticos te decepcionaron personalmente y por qué?

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