10 Enseñanzas de grandes filósofos que podrían ayudarte más de lo que pensabas

Psicología
hace 12 horas

¿Sabías que una sola frase puede cambiarte el día o incluso tu forma de ver la vida? Aunque muchas fueron dichas hace siglos, las enseñanzas de los grandes pensadores siguen siendo actuales. Y no, no tienes que ser amante de la filosofía para sacarles provecho. Solo necesitas tener curiosidad, ganas de crecer y, por qué no, ese cafecito que siempre acompaña tus momentos de reflexión.

Hoy te traemos 10 frases poderosas, sabias y totalmente aplicables a la vida moderna, desde tus relaciones personales hasta tu carrera y tu bienestar emocional. Porque sí, la filosofía también puede ayudarte a sobrevivir (con estilo y paz mental) al caos del día a día.

1. Karl Marx — “La peor lucha es la que no se hace”

¿Cuántas veces has tenido una idea genial y no hiciste nada con ella por miedo? Todos hemos estado ahí. La mente nos juega en contra: “no es el momento”, “no estás listo”, “mejor espera”.

Pero si no lo intentas, nunca sabrás lo que podrías haber logrado. A veces se trata simplemente de empezar, pintar ese cuadro, enviar ese CV, postular a esa beca, hablar con esa persona. Dar el primer paso rompe el ciclo de la parálisis.

No necesitas tener todo resuelto para comenzar. Comienza y ve resolviendo en el camino. Pequeñas acciones constantes generan grandes cambios. Esa lucha que hoy no das, es la oportunidad que mañana podrías lamentar.

2. Buda — “No lastimes a los demás con lo que te causa dolor a ti mismo”

Esta frase parece obvia, pero ¿la aplicamos de verdad? En días de estrés, cansancio o frustración, solemos proyectar hacia afuera lo que llevamos dentro. Y sin querer, terminamos hiriendo a quienes más queremos.

Lo que Buda nos recuerda es simple, lo que no toleras que te hagan, no lo hagas tú. Así de claro. ¿Te molesta que te hablen con sarcasmo? No uses ese tono con los demás. ¿No te gusta que te ignoren? Entonces, escucha con atención.

Practicar la empatía puede transformar nuestras relaciones. Y también nuestro bienestar emocional. Ser más conscientes de cómo tratamos a los demás es, en realidad, una forma de tratarnos mejor a nosotros mismos.

3. Platón — “La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos”

Vivimos en una cultura que constantemente nos dice que necesitamos más. Más cosas, más logros, más seguidores. Y cuando creemos que alcanzamos algo, ya hay una nueva meta, un nuevo “debería”.

Platón nos invita a frenar esa carrera. A mirar lo que ya tenemos con gratitud. ¿Realmente necesitas ese nuevo teléfono, esos zapatos, esa escapada de fin de semana o estás buscando llenar un vacío?

Cuanto más deseas, más te falta. Pero si valoras lo que tienes, la sensación de abundancia llega sola. Aprender a decir “esto me basta y me hace bien” es un buen inicio en un mundo que te empuja a querer siempre más.

4. Confucio — “Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos”

¿Alguna vez te sentiste decepcionado porque esperabas que alguien hiciera algo por ti y no lo hizo? Tal vez esperabas ese “gracias”, ese mensaje, ese gesto que nunca llegó. Y dolió.

Confucio nos da un consejo de oro, cambia el enfoque. No pongas tus expectativas en lo que otros deberían hacer. En su lugar, concéntrate en lo que tú puedes controlar, tus acciones, tu esfuerzo, tus valores.

Cuando haces las cosas por convicción, no por aprobación, te liberas. No estás buscando validación afuera. Estás actuando desde tu esencia. Y eso, además de evitarte muchos disgustos, te empodera.

5. Séneca — “Hace falta una vida para aprender a vivir”

En una época donde todo es urgente, también sentimos que deberíamos tenerlo todo claro, nuestra carrera, nuestra pareja, nuestra salud mental, nuestra vocación, nuestro propósito y todo antes de los 35 años.

Séneca nos da un respiro. Nos dice que vivir también es equivocarse, cambiar de opinión, explorar, perderse un poco para volver a encontrarse, es hacer esa caminata que tanto retrasas o que si empiezas a dibujar probablemente no seas tan bueno. No tenemos que tener todas las respuestas ya.

Aceptar que estamos aprendiendo a vivir, incluso cuando somos adultos, nos da libertad. Nos quita la presión de tenerlo todo resuelto. Y nos permite vivir más en paz con nosotros mismos, paso a paso.

6. John Wilmot — “Antes de casarme tenía seis teorías sobre cómo educar hijos. Ahora tengo seis hijos y ninguna teoría”

Si eres padre, entonces probablemente ya lo sabes, la teoría y la práctica son mundos distintos. Puedes leer todos los libros de crianza, seguir cuentas en redes, escuchar pódcast y aun así, la vida te sorprende.

Criar hijos es maravilloso, pero también agotador, impredecible y a veces caótico. Y eso está bien. Eres humano. Y estás haciendo lo mejor que puedes con toda la información que tienes.

Wilmot nos recuerda que equivocarse también es criar. Que no hay una única manera correcta de ser padre. Y que está bien soltar la culpa y confiar más en nuestra intuición. A fin de cuentas, el amor y la presencia cuentan más que cualquier manual.

7. Friedrich Nietzsche — “El que tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo”

¿Alguna vez te has sentido al límite, pero aun así encontraste fuerzas que no sabías que tenías? Eso pasa cuando tienes un “por qué”. Algo que te mueve, te inspira y te da sentido, incluso en medio del caos.

Nietzsche nos recuerda que no se trata solo de sobrevivir. Se trata de saber por qué estás luchando. Puede ser tu familia, un sueño, un proyecto personal. Tener claro tu propósito cambia tu forma de enfrentar las dificultades.

Cuando sabes por qué haces lo que haces, los obstáculos pesan menos. El cansancio se vuelve parte del camino, no una razón para rendirse. Y eso te da una fuerza que no se compra, pero sí se cultiva.

8. Aristóteles — “Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito”

A veces esperamos resultados grandes con esfuerzos pequeños e intermitentes. Queremos bienestar, éxito, paz mental, pero sin constancia. Aristóteles viene a darnos un empujoncito, lo que repites, te define.

No necesitas ser perfecto, pero sí consistente. Comer sano un día no transforma tu salud. Dibujar una vez no te hace un artista. Meditar una vez no equilibra tu mente. Hacer ejercicio una vez no te da un cuerpo musculoso. El cambio llega con lo que eliges cada día, aunque sea en pequeñas dosis.

Crea hábitos que te acerquen a quien quieres ser. No para cumplir expectativas externas, sino para construir una versión de ti que se sienta auténtica y en paz.

9. Jean-Paul Sartre — “No somos lo que hacen de nosotros, sino lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros”

Muchas veces cargamos heridas, etiquetas, críticas o experiencias pasadas que nos marcaron. Pero Sartre nos recuerda que no estamos condenadas a quedarnos ahí. Podemos elegir qué hacer con eso.

No tienes control sobre lo que te pasó, pero sí sobre lo que haces ahora con esa historia. ¿La usas como excusa o como impulso? ¿Te define o te inspira a reinventarte?

Tu pasado no te encierra. Solo te da contexto. Lo que elijas hacer con eso es lo que realmente te transforma. Y ahí está el verdadero poder.

10. Simone de Beauvoir — “Cambia tu vida hoy. No apuestes al futuro, actúa ahora, sin demora”

Todos hemos dicho alguna vez la famosa frase de “mañana empiezo” (en especial cuando se trata de hacer ejercicio). Pero Simone con su frase prácticamente dice: si quieres cambio, empieza ahora. No el lunes, no el mes que viene, no cuando “todo esté más tranquilo”.

La vida rara vez tiene el momento perfecto. Y esperar a que llegue es retrasar aquello que en el fondo sí queremos hacer. A veces el verdadero acto de amor propio es actuar, aun con miedo.

Haz esa llamada. Escribe esa idea. Di lo que sientes. Empieza ese cambio físico, aunque no tengas todo resuelto. El futuro se construye con decisiones presentes. Y tú puedes empezar hoy.

¿Hay alguna frase que te tocó especialmente? ¿Una que pareció describir justo lo que estás viviendo? Nos encantaría leerte.

Déjanos tu comentario y comparte este artículo con alguien que lo necesite hoy. Porque a veces, una sola frase es justo el empujoncito que hace falta para cambiar algo o empezar de nuevo

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