12 Errores culinarios que hemos heredado de nuestras madres

Cocina
hace 1 año

Los mitos culinarios tienen muchas fuentes. Estas son los hábitos de nuestras madres, escenas de películas y libros de recetas. Todos ellos están firmemente grabados en nuestras cabezas, por lo que comenzamos a seguirlos, a veces sin comprobar su veracidad. Esperamos que la carne se ablande si se adoba bien, y le agregamos especias secas a la sopa cuando está casi a punto.

En Genial.guru decidimos que era hora de revisar nuestros hábitos culinarios y encontramos varios mitos sobre la cocina que deberían ser refutados.

1. Lavar la carne

Lavar la carne cruda resulta ineficaz y peligroso. No elimina las bacterias. En cambio, aumentamos el riesgo de que se propaguen por toda la cocina: las salpicaduras de agua se quedan en la encimera, los azulejos y otras superficies. Luego tocamos el paño de cocina, las bolsas de condimentos y otros artículos con las manos, lo que aumenta aún más las posibilidades de propagación de microorganismos. Remojar la carne o el pollo en agua salada tampoco tiene caso. Las bacterias serán destruidas solo por altas temperaturas durante la cocción (a más de 65 °C).

2. Amasar el bizcocho con una cuchara

Para evitar que el bizcocho se baje y conseguir que se vuelva esponjoso, no amases la mezcla de huevos batidos y harina con una cuchara. Para este propósito usa una espátula de silicona. No dañará la delicada textura del futuro bizcocho.

3. Rociar el ave con su grasa derretida para que su carne sea jugosa

Este procedimiento tiene más contras que pros. Solo dorará el ave sin tener ningún efecto sobre la jugosidad de la carne. Pero abrir y cerrar la puerta del horno para rociarlo con grasa aumentará significativamente el tiempo de cocción. Los chefs aconsejan engrasar la piel con aceite vegetal antes de poner el ave en el horno para obtener una corteza dorada.

4. Usar un cucharón para hacer panqueques

Estamos acostumbrados a hacer panqueques extendiendo la masa con un cucharón. Pero no es muy cómodo. Antes de que aprendiéramos a usarlo, obtuvimos docenas de bultos de masa en lugar de panqueques. Para freírlos con mayor rapidez y precisión, los chefs recomiendan usar una botella de plástico. Usándola resulta más fácil dosificar la masa, así que incluso un niño puede manejar esta tarea.

5. Hornear y almacenar los alimentos en papel de aluminio

Hornear un platillo envolviéndolo en papel de aluminio es una forma muy cómoda de preparar la cena sin ensuciar la bandeja del horno. Pero estudios han demostrado que los alimentos ácidos como los jitomates, los cítricos, las piñas y las manzanas absorben una gran cantidad de aluminio, incluso durante el almacenamiento. Por lo tanto, es mejor prescindir de este papel u hornear los platillos sin las frutas y verduras mencionadas.

6. El adobo hará que la carne esté tierna

Es un mito muy difundido y, además, parece tener lógica. Los ácidos del adobo (jugo de limón, vinagre) descomponen los tejidos conectivos de la carne que supuestamente la hacen dura. Pero no es cierto. Los ácidos, que corroen los tejidos, no ablandan la proteína, sino que la vuelven más rígida. El adobo es aceptable, pero solo para dar más sabor. El guisado prolongado ayudará a ablandar la carne, por lo que el tejido conectivo se derrite y se vuelve como gelatina. Además, la carne se ablandará si se machaca o se corta perpendicular a las fibras.

7. Enjuagar la pasta de trigo

Los chefs afirman que enjuagar la pasta de trigo con agua fría es todo un desastre. El agua que echamos al fregadero podría servir de base para algunas salsas. Y enjuagar con agua no evitará que la pasta se pegue. Lo mejor es sacar la pasta de la olla y ponerla directamente en la sartén o wok donde estás preparando la salsa.

8. Añadir hierbas secas al final de la cocción

Estamos acostumbrados a que en las recetas siempre se añadan hierbas aromáticas y especias al final de la cocción. Sin embargo, este método solo es adecuado cuando tienes hojas frescas de tomillo, orégano, albahaca o perejil. Si solo te quedan hierbas secas, agrégalas al comienzo de la cocción. Entonces tendrán tiempo de abrir su sabor y aroma.

9. Descongelar verduras antes de cocinar

Descongelar las verduras es una forma segura de estropear el sabor del plato y convertir las verduras en una sustancia viscosa. La mayoría de las verduras y hierbas, a excepción de las de hoja (espinacas), se deben añadir al platillo sin descongelar para freírlas o guisarlas en la sartén.

10. Lavar las frutas y verduras antes de guardarlas

Cabría pensar que es muy conveniente lavar las verduras y frutas antes de almacenarlas. Pero no merece la pena hacerlo, ya que de esta forma se deteriorarán más rápido. La humedad promueve el crecimiento y reproducción de bacterias en la superficie de las frutas y verduras. Por eso, es mejor lavarlas justo antes de cocinar o antes de comer.

11. Las papas crudas pueden salvar un platillo demasiado salado

Por desgracia, un trozo de papa cruda, e incluso una papa entera, será inútil y no evitará que el platillo sea demasiado salado. Agua, almidón, una pizca de azúcar o ácido cítrico son mejores haciendo frente a esta tarea. Además, hay que actuar de forma coherente.

  • Primero agrega más agua o caldo, si lo tienes.
  • Chequea la textura para ver si el plato está demasiado líquido. Si es así, agrega almidón o harina. Si usas almidón, sube el fuego, y bájalo si usas harina. El primer ingrediente dejará el platillo transparente y el segundo lo hará turbio.
  • Si el platillo todavía está salado, agrega azúcar. Pero ten en cuenta que la consistencia del platillo puede volverse más líquida.
  • Después del azúcar, puedes intentar añadir una gota de ácido cítrico o vinagre.

12. La leche hace que el omelet sea más esponjoso

Los chefs afirman que la leche agrega más humedad al omelet, pero no lo hace esponjoso. Además, aconsejan prepararlo solo con huevos, agregando trozos de mantequilla congelada. Se garantiza que el bicarbonato de sodio o el polvo de hornear le darán una textura esponjosa al platillo, ya que al subirse la temperatura, liberan burbujas de dióxido de carbono.

Y tú, ¿en qué mitos culinarios solías creer?

Comentarios

Yo sí pensaba que el adobo hacía que la carne estuviera más tierna
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