14 Antiguos consejos de crianza que antes ignorábamos y ahora son verdaderos mantras

Psicología
hace 1 mes

De adolescente, a quién no le han molestado frases paternas como “Ponte el gorro”, “Vuelve pronto, que me preocupo”. Sentíamos que coartaban nuestra libertad y no les hacíamos caso. Pero ahora entendemos que mamá y papá nos deseaban lo mejor y los recordamos con gran cariño y gratitud.

Nuestros padres nos enseñaron a gastar el dinero con prudencia y a no ceder a impulsos momentáneos. Pero incluso ahora, cuando olvidamos sus consejos, nos siguen apoyando

Nuestras madres nos enseñaron la importancia de asumir responsabilidades y tomar nuestras propias decisiones, en lugar de seguir la opinión de los demás

Nuestros padres nos decían que aprendiéramos idiomas, pero escuchar a los pájaros en la calle era más agradable que las aburridas reglas gramaticales. Hoy, sin embargo, estamos dispuestos a pasarnos horas intentando entender la diferencia entre Past Simple y Present Perfect

"Cualquier objetivo puede alcanzarse si damos pequeños pasos hacia él", solían decir nuestros papás. Pero si actuamos según el principio de "lo quiero todo ya", nos puede costar caro

Cuando éramos niños, nuestra madre nos regañaba cuando salíamos sin abrigarnos. Pero hoy en día nos preocupamos por vestirnos adecuadamente para evitar resfriarnos

Antes podíamos pasarnos la noche leyendo un libro a la luz de una linterna o jugando a videojuegos hasta tarde. Nuestros padres nos decían lo importante que era dormir por la noche, pero no fue hasta que maduramos cuando comprendimos la importancia del sueño

Nuestros padres nos enseñaron que comer muchos dulces no era sano y nos animaban a comer alimentos saludables

Las madres nos decían que no siguiéramos ciegamente las tendencias de la moda, pero su consejo fue ignorado

Antes, nos parecía un engorro limpiar todos los cacharros, pero hoy nos damos cuenta de que es mucho más fácil evitar que se acumulen y fregar los platos enseguida

Muchos padres insistían en la importancia de decir "no" y establecer límites personales. Pero con el tiempo hemos descubierto que esto no es nada fácil de conseguir

"La primera tortita siempre sale mal", eso es lo que solían decir muchos padres a sus hijos para que no dejaran a medias lo que empezaban. De esta forma, nos enseñaban a perseverar y a superar los obstáculos

Tanto los padres como los profesores nos recordaban mantener una buena postura. Pero cuando éramos niños, no pensábamos en las consecuencias para nuestra salud o apariencia

Nuestros padres nos enseñaron a ser resistentes a los golpes del destino. Pero también a ahorrar dinero para emergencias

Cuando rompíamos a llorar por un disgusto, nuestras madres nos apoyaban. Y ahora intentamos evitar a la gente egoísta e insensible

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