18 Padres que tuvieron que dormir con la luz prendida tras escuchar a sus hijos

Historias
hace 3 meses

Los niños siempre tienen algo que decir. Cuando vives con estos angelitos, generalmente disfrutas sus locas historias, pero también puede suceder que te relaten cosas que te dejan perplejo. Nos preguntamos cómo una criatura tan pequeña puede saber con tanta precisión algunas cosas...

  • Mi hijo tenía cinco años. Estábamos mirando la tele cuando comenzó un documental sobre Egipto. Entonces dijo que eso era de su época, y nos contó una cantidad de cosas de una manera absurdamente detallada. Era irreal, estábamos maravillados y aterrados a la vez. © Aurore Becquin / Facebook
  • Mi hija me dijo desde que empezó a hablar que ya nos habíamos conocido antes de esta vida. Me decía: “Antes, yo mamá y tu bebé”. A medida que su lenguaje fue progresando, me explicó que en nuestra vida de antes, era ella quien me cuidaba, me daba el biberón y me cargaba en sus brazos como yo lo hacía con ella. Tiene cuatro años y medio, y espero (casi que impacientemente) nuestra próxima vida juntas para saber quién será quién. Dice saber que la próxima vez, ella será un niño. © Julie Roland / Facebook
  • Un día, mi hija de cuatro años se asomó a la ventana y me dijo: “Mamá, Farah está sentada en el trampolín y me ofreció cereal, además lleva un suéter rojo”. Farah es su hermana de 22 años, que falleció en agosto de 2020. © Marina Cmr / Facebook
  • Mi hija de cuatro años me dice desde siempre que antes era una bruja que vivía en un bosque, y que utilizaba plantas para curar a la gente. Incluso me habla de una planta amarilla que hay que moler hasta que se vuelva polvo para que sea eficaz. Es raro decirlo, pero cuando nos paseamos por el bosque, la siento como si estuviera en su elemento. © Emilie Boher / Facebook
  • Cuando mi hijo tenía dos años y medio, se negaba a dormir en la habitación que quedaba encima del garaje, gritaba, rompía la tapicería, etc. Le pregunté por qué hacía eso, ¡y me dijo que le temía al señor que estaba en el aire, debajo de la alcoba! Más adelante nuestros vecinos nos contaron, por casualidad, que la última persona que había vivido en la casa había fallecido en el garaje. © Sand Rine / Facebook
  • Mi hijo siempre me ha dicho que, antes, estábamos en el cielo juntos. Que llegué a la Tierra primero y que, gracias a Dios, logró reunirse después conmigo. Y que era muy triste que en nuestras próximas vidas seguramente nos separaríamos. © Char Lie / Facebook
  • Cuando mi hijo tenía tres años, le dije que estaba feliz por tener la suerte de ser su mamá. Y me respondió: “Mamá, yo te escogí”. © Alicia Grz / Facebook
  • Cuando mi hija tenía tres o cuatro años, me decía a menudo que me había escogido. © Céline Dhalluin / Facebook
  • Mi hijo de dos años me preguntó cómo estaba Toni. Le pregunté quién era Toni y me respondió: “El señor que está sentado en tu cama”. © Wouala Wouala / Facebook
  • Mi hija siempre ha tenido una conexión con las cosas que me supera, pero lo más aterrador fue cuando una noche, en la casa de su abuela paterna, subió al segundo piso, a la alcoba de sus abuelos (tenía cuatro años), y la escuchamos llorar y decir: “No, abuelito, no me dejes”. Unos minutos después de este incidente, el teléfono sonó. Nos anunciaron que el abuelo había fallecido. Ella no sabía que su abuelo estaba en el hospital, pues fue de urgencia debido a una caída. Y cuando le pregunté qué había visto, me respondió que vio a su abuelito acostado en la cama, que la miró y puso un dedo en su boca diciendo: “Calla, tu abuelo se va a dormir ahora; debo irme”.
    Entonces supe que verdaderamente hablaron antes de que él muriera... ¡Nunca lo olvidaré! © Pequeña Capussyne / Facebook
  • Mi hijo de dos años habla siempre del “señor” con quien juega en la casa. Un día vio una foto de mi abuelo y dijo: “Este es el señor, es tu abuelo, mami”. Mi abuelo falleció un año antes de que yo quedara embarazada, y supe que estaba encinta el día de su cumpleaños. © Joelle S-Cawet / Facebook
  • Mi hijo de seis años me dice siempre que le gusta dejar su velador prendido, pues, apenas está en la oscuridad, un señor lo mira desde un rincón de la habitación. Quise seguirle el juego y le aconsejé que le dijera que se fuera. “Pero mamá”, respondió, “cuando le digo que se vaya, me dice que va a ir a tu alcoba a hacerte daño”. © Bobinette Cocaï / Facebook
  • Mi hija tiene dos años y medio. Una noche, abrió la puerta de su habitación y gritó: “Mamá, ¿puedes decirle al fantasma que me deje tranquila? ¡Quiero dormir!”. ¿Cómo sabe qué es un fantasma? © Angélique Denis Daudé / Facebook
  • Desde hace más de un año, mi hija de cuatro años me habla de su casa, en un pueblo cercano al nuestro, pero al que nunca hemos ido y del que nunca hemos hablado. Yo dejo que me cuente sus historias, pues creo que puede tener recuerdos de una vida anterior.
    Hace varios años, una de mis primas tuvo una conversación con nuestra difunta abuela, a quien nunca conoció. © Cha Lysa Alex / Facebook
  • Una mañana, recibí una carta y la puse sobre la mesa. Unas horas más tarde, comencé a buscar desesperadamente la carta, preguntándome en mi mente en dónde la habría puesto. Mi hija fue a mi alcoba y me dijo: “Ten, esto es lo que buscas”. Durante todo ese tiempo, mi hija había estado en el colegio. © Jessica Thorin / Facebook
  • Mi hijo nunca conoció a su tía, quien falleció siendo muy joven. Miró una foto que colgamos en una pared y entonces me dijo: “¡Mamá, mira, tía!”. Nunca estuve tan sorprendida en toda mi vida. © Mélissande Claude Eyden Riley / Facebook
  • Mi hijo de cuatro años me preguntó cómo se vuelve a la Tierra después de la muerte... Luego me dijo: “¿Dónde está mi otra mamá? ¿La que estaba aquí antes que tú?”. © Vita Viterbo / Facebook
  • Mi hija de cuatro años suele decirme que se sentía muy bien en mi vientre, que siempre estaba calentita, y que le gustaría volver ahí. © Ophelie Desnoe / Facebook

Hay pequeños que parecen haber vivido otras vidas y, lo que es más impresionante, acordarse de ellas. Cuando nuestros hijos nos llegan con historias de este tipo, no es raro no saber si temblar, reír o llamar a la televisión.

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