20 Empleos que deberían de venir con un aviso de peligro y efectos secundarios

Historias
hace 3 meses

Muchas veces, soportamos situaciones desagradables que no nos hacen nada bien en pro de algo mejor. No obstante, aunque aparezcan circunstancias incómodas, estas pueden enseñarnos lo que realmente valemos y demostrarnos que no deberíamos aguantar cierto tipo de cosas. Al final, toda experiencia nos transmite lecciones importantes y nos vuelve más fuertes, y, claro, en el ambiente laboral, esto no se da de manera diferente.

  • Trabajé en una concesionaria durante 12 años, comencé desde bien abajo. Fui aprendiendo y evolucionando conforme a mi capacidad hasta convertirme en jefe de la oficina. Un buen día despidieron a mi gerente y llegué a pensar que me tentarían para que me hiciera cargo de su puesto. Sin embargo, contrataron a un amigo del director, ¡quien ni siquiera sabía responder un e-mail solo! Él trataba de aprender todo rápido para despedirme; cuando me di cuenta, dejé de ayudarlo y de esforzarme, así podía echarme de una vez por todas. Moraleja: lo despidieron poco tiempo después y yo estoy agradecido, pues monté mi propio negocio y vivo mucho más feliz. ¡Es caro mantener a un mal empleado! ©️ Cesar Augusto Legitimo / Facebook
  • Decidí pedirle a mi jefe trabajar menos horas por algunas semanas porque estaba en la recta final para obtener mi segundo diploma universitario. Me pidieron que hiciera horas extra porque mi colega (narcisista) no lograría terminar su proyecto a tiempo (nunca lo hacía, siempre “sucedía algo con ella”. Entonces, otra persona tenía que transformar los errores que ella había producido en el proyecto durante meses enteros de trabajo en un éxito en cuestión de días, básicamente obrando un milagro). Lo hice. El jefe me pidió que sustituyera a nuestro líder de departamento, quien estaba estresado (sin recibir nada a cambio). Lo hice. La narcisista y otro colega comenzaron a perseguirme. El jefe promovió a la narcisista a líder de (mi) departamento. Traté de seguir por algún tiempo, pero me estresé. Pedí la transferencia a otro sector. El jefe se negó. Entonces renuncié. Una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Y sí, fui tonto al aguantar ese ambiente tan malo y a esas personas tan tóxicas por diez años. Fue uno de mis primeros empleos después de la universidad, y ellos nos inculcaron la idea de que no valíamos nada y que teníamos que sentirnos felices por trabajar allí. Pero aprendí la lección. Nunca más voy a trabajar para un cobarde, para una narcisista o en un ambiente tóxico. Ahora tengo un trabajo estupendo con un jefe excelente y mi vida mejoró un 200 %. ©️ tirali11 / Reddit
  • Me inscribí en una práctica laboral y fui a la entrevista. Una señora me entrevistó y me habló del salario que iba a recibir. Le respondí que, aunque era bajo, estaba bien, porque iba a aprender mucho trabajando en la empresa. La persona me contestó que tenía suerte de recibir ese dinero, pues, en su época, ella debería haber pagado por trabajar y aprender. Dijo que me llamaría el día X, ya que era perfecta para el puesto. Pasaron meses y no recibí ningún llamado. Mejor para mí. ©️ Cassiane Sasset / Facebook
  • En una agencia de empleos hice un curso de recepcionista para trabajar en un consultorio médico. Me fue muy bien y enseguida obtuve una vacante en una clínica. Necesitaba el trabajo, así que acepté. Enseguida descubrí que no les pagaban a las enfermeras a tiempo, que tampoco les pagaban los costos del equipamiento, y no daban vales para el transporte a nadie. Le dije al doctor que iba a renunciar, que no me había adaptado. Para mi sorpresa, él llamó a la agencia y además inventó una mentira. ©️ Tatiana Lustosa Dalallibera / Facebook
  • He tenido patrones excelentes y también pésimos. Un día, salí de un turno de 12 horas en el hospital y fui a la casa de una señora a la que cuidaba. Era de madrugada, tenía hambre, así que tomé dos plátanos y me los comí. Al día siguiente escuché un escándalo, venir de la cocina y fui a ver qué sucedía. La señora estaba furiosa. Le dije que había sido yo quien se había comido la fruta y quedé impactada con lo que me respondió. Las cosas no estaban funcionando. A continuación, la mujer cerró todo con candado, hasta el refrigerador. Le dije algunas cosas, tomé mi bolso y me fui. Detalle: no esperé a que fueran a sustituirme. Lo único que no le dije fue “santa”. Después la llamé de todas las maneras posibles. Nunca voy a olvidarlo. ©️ Jack Carvalho / Facebook
  • Trabajé para una empresa durante cinco días; comencé un lunes y renuncié al siguiente. Motivo: el vestuario de los empleados estaba inundado, no teníamos dónde cambiarnos y el microondas no funcionaba, por lo que debíamos comer la comida fría. Mientras esto sucedía, los directores paseaban en helicóptero. Pero lo más importante fue que, después de trabajar 15 horas de corrido, avisé que tenía que retirarme, pues mi mamá estaba enferma, y mi jefe me dijo por teléfono que no estaba autorizado a irme. Le informé que no se lo estaba pidiendo, solo se lo estaba comunicando. El lunes ya tenía la carta de renuncia lista. ©️ Wil Witmar / Facebook
  • A través una teleconferencia para toda la empresa, nos informaron que nos recortarían el salario un 10 %. Enseguida preguntaron si había alguna duda. “Solo una, David. Ya que todo el personal de operaciones tendrá un recorte del 10 % en el sueldo, supongo que esto también te afectará a ti y a todos los del directorio...”. Silencio. Renuncié una semana después y conseguí empleo en una empresa increíble donde trabajé durante seis años. ©️ Grunt0802 / Reddit
  • Cuando era interna en una gran empresa, me hicieron quedarme después de horario para entregar un informe urgente, sin siquiera preguntarme si podía. Aparentemente, no había empleados efectivos para hacer esa tarea. Nos dejaron a dos de las internas solas para hacer el trabajo, sin supervisión. Al día siguiente, solo me dieron las gracias. ©️ Marina Moghrabi / Facebook
  • Estaba buscando empleo desesperadamente, pues necesitaba demasiado el dinero. Me cortaron el agua, la electricidad, y casi no tenía para comer. Fui a vivir de favor a la casa de una amiga. En ese tiempo, mientras buscaba trabajo, una escuela de idiomas me llamó para una vacante de secretaria. Me arreglé y fui en el horario acordado. Estaba acostumbrada a que las entrevistas siempre ocurrieran en una mesa, me hicieran preguntas o, como máximo, hubiera una selección con muchas personas haciendo pruebas y actividades eliminatorias. Pero esa escuela fue diferente: ellos me dejaron junto a otra aspirante a la vacante en la recepción al lado de la empleada todo el día. Nos quedamos hasta las 17:00 sin comer nada, sin recreos, sin aprender ni entrenar prácticamente nada. Yo hacía muchas preguntas sobre cómo funcionaba todo, pero la empleada le dio más importancia a la limpieza de la escuela. Me estaba muriendo de hambre, pero solo tenía acceso a beber agua. No cuestioné nada sobre el almuerzo, el salario o el horario en que terminaría esa “entrevista de trabajo” porque quería mucho la vacante. Al final del día, casi ya de noche, me dijeron: “Bueno, ya estamos cerrando la escuela. Tenemos su número, cualquier cosa la llamaremos”. Nunca lo hicieron. ©️ Chilena Misora / Facebook
  • Trabajé en una tienda de comidas donde la dueña solo daba órdenes y se creía la reina del servicio. Pues bien, en medio de la temporada alta, con el establecimiento retumbando de movimiento, ella comenzó a gritar que los pedidos estaban mal hechos. Nos dijo que éramos unos incompetentes. Hasta hoy me pregunto cómo hizo para trabajar todo el día sola, haciendo los panes, pasteles, dulces, bocadillos, y encima atendiendo a los clientes, preparando los pedidos y atendiendo la caja. Esto porque en el mismo instante en que nos gritó, todos los empleados dejamos la tienda, ja, ja, ja. Al día siguiente vino llorando a pedir disculpas. ¡Fue lo mejor! ©️ Andre Silveira Jr. / Facebook
  • Cierta vez, trabajé en una empresa de la que me despidieron sin ninguna razón y, cuando fui a recibir la indemnización, no tenían dinero. Recursos humanos me dijo que el banco no lo había liberado todavía. Después intenté contactarme con la compañía varias veces sin éxito. Decidí buscar un abogado, y el día de la audiencia, la nuera del dueño de la empresa fue a representarlo. Ella le dijo al juez que no había recibido la indemnización porque no había ido a buscarla. Mientras tanto, el juez tenía en sus manos todas las pruebas de que no me habían pagado, inclusive sus mensajes inventando disculpas. ©️ Lwdy Martins / Facebook
  • Trabajé en una empresa durante siete años y, cuando cambiaron de gerente, él decidió transferirme a una oficina más lejana. Me dijo que no tenía motivos para hacerlo, que me consideraba una óptima empleada, pero creía que era mejor así. Le dije que prefería ser despedida, pues tenía un hijo pequeño y no podía ir a trabajar más lejos. Aceptó y me preguntó si tenía alguna duda. Le pregunté si me podía ir a casa, pues era feriado, entonces me dejó ir. Después me enteré de que todo era una estrategia para que le suplicara por el trabajo y aceptara que me rebajaran el salario. ©️ Luciana Vasconcellos / Facebook
  • La empresa en la que trabajaba cerró sus puertas de repente, diciendo que iba a abrir en otra dirección. Nos quedamos en casa cinco meses sin recibir un centavo, cuando el gerente nos había prometido pagarnos el salario. Cuando abrieron nuevamente fue peor: estuve dos meses trabajando sin recibir nada. Decían que no tenían dinero, que no alcanzaba ni para pagar el alquiler de la tienda. No me pagaron ni en diciembre, ni en enero ni 13 salarios más. ©️ Izabel Cristina / Facebook
  • Trabajaba en una empresa cuando me despidieron para contratar a una amiga de mi jefa, pero antes, ella me entregó seis carpetas y me dijo que las necesitaba listas para el viernes. Me dijeron que fuera a trabajar hasta recibir el preaviso, que sería notificado judicialmente, así que fui. El viernes me preguntó sobre las carpetas y si ya estaba todo listo. Le respondí que no las había revisado, ni siquiera las había abierto. Con eso, ella se volvió hacia mí y preguntó: “Ah, perfecto, ¿y qué hago yo ahora?”. Le contesté: “No sé, puedes despedirme si quieres”. Recibí el preaviso y no tuve que ir más. ©️ Felipe Dias / Facebook
  • El director de la empresa donde trabajaba hizo una reunión con los empleados para anunciar que el gerente sería despedido. Motivo del despido: era muy bueno, por lo que debía ser libre y volar. Necesitaba algo mejor, pues allí no tenía cómo crecer, y mantenerlo en la empresa no sería justo para él. Bien, el gerente (que era mi cuñado) podía crecer, sí... si lo ascendían a director. ©️ Barbara Quedas / Facebook
  • Un amigo me contó que había acordado con sus colegas de sector ir a la oficina el sábado y así adelantar el trabajo. Uno se ofreció a llevar pan, otro dijo que llevaría algo dulce, otro llevaría un termo con café, y el arreglo ya estaba pareciendo una fiesta, ya que todos estaban entusiasmados. Ese día, él aprendió lo que significa el sarcasmo, pues fue el único en presentarse y, como nadie más lo hizo, tuvo que trabajar todo el día solo. No dejaron de pedirle cosas para hacer. Detalle: no le tuvieron en cuenta las horas extra, pues estaba prohibido marcar tarjeta fuera de horario. Si lo hacía, podía tener problemas con RR. HH. ©️ Eliana Honda Ouki / Facebook
  • Comencé a trabajar en una multinacional. Después de tres meses cambiaron mis días de trabajo de lunes a viernes por lunes a sábado. Me pagaban las horas extra, pero me obligaban a trabajar el fin de semana. Pasaron dos meses y me redujeron 48 minutos de trabajo de lunes a viernes, entonces los sábados dejé de ganar horas extra y fui obligado a compensar el tiempo. Pasaron cuatro meses y me obligaron a quedarme de turno la semana entera, de lunes a domingo, hasta las 22 h, a pesar de saber que yo iba a la facultad de noche, inclusive cuando me contrataron justamente por eso. En resumen: les refregué en la cara una cláusula de mi contrato que decía que no podían cambiar mi carga horaria sin que ambas partes estuvieran de acuerdo. Dejé de hacer horas extra y trabajaba solo de lunes a viernes. Los otros empleados tenían miedo de ser despedidos, por lo que continuaron trabajando sin reclamar. Yo era el único técnico que no hacía horas de más. No tenía miedo de ser despedido, pues un empleo tiene que ser bueno para las dos partes, no solo para el empleador. ©️ Theo Ramires / Facebook
  • Entré a trabajar en una empresa como pasante, y mi jefa (que comenzó en la compañía solo tres meses antes que yo) le dijo a la gerencia que no necesitaba asistente, que ella sola se haría cargo del trabajo. En realidad, pasé a ser su asistente con un salario de pasante y, cuando llegaba la hora de retirarme, ella consideraba absurdo que quisiera irme en mi horario. Pasó un año, fui contratada como telefonista y ella no entendía cómo yo no podía ejecutar mis tareas y, además, el trabajo que ella me pasaba. Le dije que si no iba a contratarme como su asistente, se consiguiera una. Me gritó que era una incompetente y que mi comportamiento no sería tolerado. Yo simplemente dejé de hacer su trabajo y me dediqué al mío. Al final, acabaron por despedirla, porque no lograba terminar con sus tareas. El nuevo jefe me contrató como asistente y colocó a alguien más en el cargo que yo ocupaba. ©️ Janine Castro / Facebook
  • Una vez, trabajé durante dos días en una empresa de cobranzas. El primer día me dieron una tarea fácil. El segundo, me pusieron a enseñar a una muchacha nueva y me cambiaron de puesto. Cuando fui a preguntar por qué, el dueño me dijo: “¿Fuiste a la Facultad de Administración y no sabes nada de cobranzas?”. Lo miré asombrada, y él decidió darme un sermón de dos horas. Al día siguiente le envié un mensaje avisando que no iría más. ©️ Elis Marina Gonçalves Brandão / Facebook
  • Cuando era joven, me contrataron como cocinera en una casa. La comida y la organización de la cocina eran mi responsabilidad, pero cada vez que terminaba mi trabajo, la “patrona” venía: “Lau, ¿le ayudas a ‘fulana’ a ordenar la casa?”, “Lau, ¿ayudas a ‘mengana’ a acomodar la ropa?”. Y yo me quedaba con las dos mujeres y las ayudaba. Hasta que un día el carro de la hija de la patrona derramó aceite y manchó todo el suelo del garaje. Entonces, la pobre de “fulana” fue con un removedor y una esponja de cocina a limpiarlo. La “patrona” nuevamente me pidió que fuera a ayudarla. Dije un sonoro “¡NO!”. Y ella tuvo la audacia de preguntarme por qué razón no quería ayudar. Le respondí que no había sido contratada para hacer ese tipo de trabajos. Desde la altura de su arrogancia, me dijo: “Yo sabía que no tenías el perfil para trabajar en mi casa”. Le dije: “No, señora, no tengo el perfil para ser esclava. La esclavitud fue abolida hace mucho tiempo”. ©️ Laudiceia Silva / Facebook

Poquita o ninguna gana quedan de ir a trabajar con un empleo como los anteriores o, más bien, con jefes como los de esas historias. Si te toca alguien así, mejor huye raudo y veloz. Sin mirar atrás.

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