19 Historias en las que el transporte público generó más adrenalina que chancla voladora

Más de uno relacionará los museos con entornos tranquilos e incluso aburridos. Pero aquellos que trabajan en estos lugares saben que siempre hay algo que los mantiene bien ocupados. Desde visitantes irrespetuosos hasta objetos sin mantenimiento, todas estas anécdotas hacen que el museo esté lejos de ser un lugar “de paz” para quienes disfrutan de saber más sobre el arte, la ciencia y la cultura en general.
En todo oficio hay personas difíciles, y los que trabajan en los museos saben bien cómo lidiar con ellas para salir airosos de cualquier situación.
En sitios donde no se instalan aires acondicionados, existen ciertos trucos para enfriar el ambiente en los días muy cálidos. Uno de ellos es usar cortinas de materiales sintéticos o hechas de lino blanco, como mencionamos en este artículo. Y, por supuesto, ayuda mojar un poco el piso siempre y cuando no afecte a las obras de arte exhibidas en el museo.
De los niños se encargan los padres, pero ¿qué hay de los adultos que no saben respetar a los demás? Además de contar hasta diez o veinte para no seguirles el juego, también se puede probar con respuestas ingeniosas a sus provocaciones que los dejen con la palabra en la boca.
Por otro lado, si el padre o la madre es indiferente al comportamiento de sus hijos, prueba con redireccionar las acciones del niño ofreciéndole otras opciones, como lo detallamos en este artículo. De esa forma, los visitantes de la exposición te lo agradecerán y la familia del niño no se ofenderá.
A veces los padres buscan que sus hijos se entretengan a toda hora, por lo que los llevan al parque, al museo o a algún centro infantil, sin darles la oportunidad de tomarse un descanso. Esto, según los psicólogos, es uno de los errores más frecuentes en la crianza de los niños, y dificulta que se vuelvan independientes con el tiempo.