8 Mitos y verdades sobre los bebés que podrían transformar nuestro modo de mirarlos

Crianza
hace 2 años

Como padres, queremos lo mejor para nuestros hijos desde que nacen. Y es probable que en ese camino escuchemos a nuestro alrededor las voces de familiares y amigos que vienen a darnos los mejores consejos. Solo que, en su afán de ayudarnos, quizás nos abruman un poco y nos dejan más confundidos de lo que estábamos en un comienzo. ¿Tiene fiebre porque le están saliendo los dientes? ¿Debemos desinfectar su cordón umbilical? ¿Le prohibimos los dulces por la noche si queremos que duerma temprano?

En Genial.guru, decidimos buscar la comprobación científica de las creencias más comunes acerca de los recién nacidos y los más pequeños y nos encontramos con que algunas son solo mitos y otras verdades comprobadas.

1. Técnicamente, los bebés no lloran antes de las tres semanas de vida: verdad

Técnicamente, los bebés no pueden llorar físicamente durante las primeras tres semanas de vida. Esto se debe a que las glándulas lagrimales no producen aún lágrimas suficientes como para fluir desde el ojo y drenar hacia el conducto lagrimal. Sí gritarán y se lamentarán, pero no veremos sus mejillas bañadas en lágrimas hasta aproximadamente los tres meses.

2. Existen los juguetes educativos: algo de mito y algo de verdad

El juego se considera la forma más eficaz de aprender durante la infancia. Es que no solo estimula la imaginación y la creatividad; también despierta la capacidad de plantear problemas y resolverlos en contextos similares a los del mundo adulto. Dado que los padres están ansiosos por estimular la inteligencia de sus niños, la oferta del mercado se multiplica y día a día nos promete llevar al infinito la capacidad creativa de los más pequeños.

Sin embargo, a menudo, el alto costo de estos juguetes no es proporcional ni a su valor ni a lo que los niños pueden entretenerse y divertirse con ellos. Finalmente, todos lo sabemos, ellos podrían pasarse horas jugando con la caja en la que llegó envuelto ese tan costoso juguete. De todas formas, estarían estimulando su brillante cerebro en miniatura.

3. Adoran los colores brillantes: algo de mito y algo de verdad

Solemos creer que los colores brillantes y llamativos son los preferidos de los bebés; y esto es cierto a partir aproximadamente de los 4 meses, cuando su capacidad para detectar colores está totalmente formada. De muy pequeños, los niños solo detectan los colores primarios intensos: primero, rojos y verdes y, luego, azules y amarillos. De allí que los prefieran por sobre los pálidos.

Sin embargo, los bebés recién nacidos no distinguen más tonos que el blanco y el negro. Para esta etapa, lo mejor es elegir estos colores para sus juguetes. Demasiada intensidad puede abrumarlos; en cambio, el blanco y el negro los ayudará a procesar mejor la información de su entorno e ir asimilando de a poco el mundo que los rodea.

4. La cabeza de un bebé recién nacido es la parte más desarrollada de su cuerpo: verdad

El cuerpo humano no crece proporcionalmente. El desarrollo del cuerpo humano es continuo, pero no parejo; en general, cualquier parte del cuerpo alterna entre períodos de crecimiento rápido y lento o uniforme. Por ejemplo, el cerebro crece rápidamente durante el período anterior al nacimiento y se vuelve notablemente más lento durante los años escolares.

El cerebro de un recién nacido tiene ya el 25 % de lo que será su tamaño definitivo; mientras que el peso corporal es solo alrededor del 5 % del peso adulto. Aproximadamente al tercer año de vida, su cerebro habrá crecido un 75 % de su tamaño adulto.

5. Los latidos de su corazón pueden coincidir con los de su mamá si se miran a los ojos: verdad

Un estudio muestra que la frecuencia cardíaca de un recién nacido puede replicar la de su madre si están cara a cara e incluso más si se están mirando directo a los ojos. Durante la investigación, se monitorearon los latidos tanto de las madres como de sus bebés de tres meses.

Fue así que descubrieron que sus frecuencias cardíacas se sincronizaban cuando estaban juntos, y estas estaban aún más coordinadas cuando se miraban a los ojos o interactuaban enfocándose solamente uno en el otro. En ese caso, el ritmo de los latidos era prácticamente unísono.

6. El consumo de azúcar los vuelve hiperactivos: mito

Existe la creencia de que comer azúcar causa hiperactividad en los niños, y este es el motivo por el que muchos padres no les dan a sus hijos dulces por la noche. Sin embargo, los estudios científicos que se han hecho a partir de esta afirmación no han encontrado una relación directa entre el azúcar y la hiperactividad.

La relación entre el exceso de energía en niños y los dulces podría deberse en parte a que ellos suelen consumirlos en eventos sociales, como fiestas de cumpleaños y otras celebraciones, y son estos encuentros los que los podría exaltar, no las golosinas.

7. La dentición causa fiebre: mito

Aunque es cierto que puede generar un aumento en la temperatura corporal del bebé, este nunca es tan alto como para causar fiebre. La dentición puede causar babeo, irritabilidad y dolor en la zona, pero no hay evidencia científica que respalde la afirmación de que los dientes al salir causen fiebre.

8. Es necesario limpiar el cordón umbilical con antiséptico o alcohol: mito

En realidad, no es necesario usar alcohol o un antiséptico para limpiar el cordón umbilical del recién nacido. Alcanza con lavarlo durante su baño habitual o usar un jabón suave si se mancha por algún motivo. Lo más conveniente después de mojarlo es doblar el pañal debajo del muñón del cordón y dejarlo secar al aire.

¿Qué otra creencia acerca del cuidado de los bebés has sostenido durante mucho tiempo y luego pudiste comprobar que no era cierta? ¿Hubo alguna en la que no creías y finalmente resultó ser verdad?

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