15 Momentos que demuestran que la bondad silenciosa aún sostiene al mundo


En las últimas décadas, incluso en los últimos años, los métodos de crianza cambiaron mucho. Antes era no solo aceptable, también normal dejar a los niños en un “segundo lugar”; no por falta de amor, sino porque cada época viene con sus creencias, y, después de todo, cada madre o padre cría a sus hijos de la manera que puede, incluyendo métodos aprendidos de su propia crianza. Pero, ¿qué ocurre ahora? ¿Cómo se manejan las emociones y los comportamientos de los hijos? Y las madres: ¿cómo se enfrentan a ese nuevo mundo que es la maternidad?
La experta en crianza Brenda Tróccoli, autora del libro El nudo invisible (Editorial Planeta) dice: “Hoy creemos que para criar necesitamos un montón de cosas. Desde el embarazo: los ‘baby showers’, por ejemplo, te hacen creer que necesitás mil elementos, la cuna, la mamadera... Y en realidad lo que necesitamos es información y sostén. Información sobre lo que realmente pasa en el parto o en la cesárea, emocionalmente. Cada mujer lo vive distinto, pero el abordaje emocional es clave (...) Menos objetos y más preparación emocional. Mucho ‘alimento emocional’. Eso es lo que falta”.
Y agrega: “En los espacios de crianza que brindo, el 98% son mujeres. Es una invitación activa a que los hombres se involucren en su mundo emocional, porque eso se ve en la crianza y muchas veces termina siendo motivo de conflicto entre mamás y papás”.
Sobre las diferencias en la crianza de antes y de ahora, y sobre el comportamiento infantil, Tróccoli afirma: “Las necesidades biológicas humanas son las mismas desde hace miles de años, especialmente en bebés y niños pequeños: necesitan contacto constante con su figura de apego. Hablo mucho de las figuras de apego, de cómo calman y regulan. Y de las consecuencias cuando no están. Lo que el niño pide es una necesidad. No hay chicos que ‘se porten mal’: piden ayuda como pueden. Entonces no miremos el conflicto desde el enojo: miremos la emoción que hay detrás”.
Actualmente, se le está dando más importancia a lo que los niños sienten, piden, reclaman. Antes no se tenían en cuenta los sentimientos y las experiencias de un nene de corta edad; no por maldad o carencia de amor sino por desinformación. “Nuestros hijos, aunque sean pequeños, también tienen una historia emocional. Quizás un chico de cuatro años que presenta diversos conflictos tiene detrás una historia emocional que podemos recapitular”, dice la especialista, y agrega: “A menudo la gente le resta importancia a las vivencias durante los primeros años de vida. Durante el primer septenio tenemos activo un archivo súper potente que nos acompaña durante toda la vida (...) Esas memorias no están en la mente, están en el cuerpo”.
¿Qué opinas de este tema y de las nuevas maneras de criar a los hijos? ¿Consideras que los niños de hoy en día tienen más libertad?
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