aunque creo que la chica tiene razón me parece un poco control freak
Convirtió su pedida de mano en una boda y a la novia no le gustó nada

Un hombre pasó un año entero, empleando tiempo y dinero, en lo que bien podría haber sido un proyecto cinematográfico: la organización de una boda perfecta en secreto absoluto. La que se suponía que sería la prometida llegó al sitio pensando que era una invitada más, pero comprendió lo que estaba sucediendo cuando vio a su novio arrodillado.

Primera y única boda que hemos tenido que cancelar en la ceremonia, porque la novia se negaba a casarse. Esta ha sido una de las historias más surrealistas que yo he tenido que vivir.
Todo esto se remonta a hace como unos dos años, donde un señor nos contacta y nos dice que quiere que le organicemos su boda a él y a su mujer. Bueno, hasta ahí todo correcto.
Nos llama por teléfono y nos dice que a ver si podemos quedar para hablar de las primeras cosas, ¿no? Presupuesto que tenían, estilo de boda que les gustaba y todo eso.
Bien, llegamos a esa reunión y nos encontramos solo con el novio. La novia no estaba.
Claro, ya ahí nos chocó un poquillo, ¿no? Porque las novias no suelen faltar a su primer día de organización de bodas. Pero dijimos: “A lo mejor, por horarios de trabajo o algo, no ha podido acudir y solo ha venido él.”
Como son los primeros toques de la boda, no pasa nada.

Pero claro, al final de esa reunión nos suelta este señor que la boda es una completa sorpresa para la novia. ¡Que la novia no sabe absolutamente nada y no sabe que ese día se va a casar con él!
Porque lo que él tenía pensado era pedirle matrimonio el mismo día, en plan, en la ceremonia, y ya a partir de ahí casarse, con todo ya organizado en el mismo día.
Claro, cuando nos dice eso, nosotros nos quedamos un poco como: “Ja, ja... no creemos que sea muy buena idea que hagas eso.”
Porque quitarle a una mujer el momento y la etapa de su vida de organizar su boda... yo no creo que sea muy buena idea ni que le haga a ella mucha gracia, ¿no?

Él nos dice que no, que conoce a su mujer, que le va a encantar y que así va a ser.
Nosotros dijimos: “Bueno, pues es tu mujer. Si tú la conoces mejor que nadie, tú sabrás si le va a gustar esto o no.”
Le había dicho a la novia que era la boda de uno de sus compañeros de trabajo, y que nada, pues que se arreglara, que se pusiera muy bien el pelo, que se maquillara y todo eso.
Y cuando comenzamos a poner la música de piano, él se arrodilla y le pide matrimonio a ella.
¿Qué pasa? Que ella se queda a cuadros, porque claro, pensaba que la música de piano era para la entrada del novio.

Ella se queda totalmente en shock y le dice: “Mira, perdona... va a entrar tu compañero, después me lo pides o algo, pero ahora no es el momento.”
Y le suelta él: “No, no, tranquila, si esta es tu boda.”
Claro, la chica se queda a cuadros y le dice: “¿Cómo que esta es mi boda? No entiendo nada.”
Dice él: “No, es que durante todo este último año te he estado organizando, con los organizadores de bodas que ves aquí, tu boda. Y si me dices que sí, tienes tu traje, con tu ramo y todo guardado en una habitación, para que te cases hoy mismo conmigo.”
Yo no sé si le dio un ataque de ira o qué le pasó, que empezó: “¡No, esto no es mi boda! ¡Yo no he organizado nada! ¿Cómo has podido ser tan egoísta? ¿Cómo me has podido quitar...?”
Bueno, fue un show.
Ella se negó en rotundo a casarse.

Había muchísimos invitados, porque él invitó a 300 personas. La “novia” agarró a su mejor amiga, que estaba ahí en la ceremonia, y le dijo que la llevara a casa, que ella no se iba a casar allí, porque no era su boda.
El novio se puso a llorar, se nos aceró, y nos dijo:
“Mira, voy a salir tras ella, a ver si consigo convencerla y que venga y haga la boda con nosotros. Vosotros quedaros aquí con todos los invitados. Si por lo que sea no consigo volver con ella, realizad la boda con total tranquilidad. Me haré a la idea de que he perdido todo este dinero, y que los invitados disfruten de la boda que hemos organizado.”
Organizamos toda la boda sin los novios. Los novios no volvieron en ningún momento.
¿Qué dicen los expertos?

A pesar de que las sorpresas románticas son agradables, cuando implican una decisión importante, como el matrimonio, eliminan la de los miembros de la pareja. Según los especialistas en psicología de pareja, quitarle a la novia el proceso de organización de su boda (un momento culturalmente relevante y que empodera) puede interpretarse como una acción que desprecia su individualidad y sus anhelos.
A pesar de que el novio lo presentó como un acto de amor definitivo, la psicología de las relaciones señala que este tipo de actos que implican un control absoluto sobre el otro pueden ser una forma de manipulación o una manifestación de una personalidad dominante. Ignorar la igualdad en la pareja y enfocarse en satisfacer el ego del donador del “regalo”, persigue más bien validación y poder que una unión genuina entre ambos.
¿Qué sorpresa que te dieron en algún momento de tu vida no te gustó en absoluto? ¿Cómo habrías reaccionado tú en la misma situación?
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Comentarios
Creo que tenía buenas intenciones, pero llevo soñando con planear mi boda desde pequeña... esto sería una traición
Pone a su novia en un compromiso delante de mucha gente cercana… Eso no está bien. Si quiere sorprenderla, mejor que lo haga con otra cosa.
Pobre chico, quizás no lo hizo con mala intención, pero se equivocó muchísimo
el novio esquivó una bala...
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