Jennifer López confunde con su aspecto sin filtro, muy diferente a sus fotos publicadas

El amor y el arte son dos cosas que suelen ir de la mano. El amor inspira la creación, y el arte inspira al mundo. Sin embargo, el arte también puede encontrar su motor en otros aspectos de la vida: la felicidad, el enojo e, incluso, el desamor. Numerosas canciones se han creado tras un corazón roto, hay pinturas que reflejan el dolor de una relación que llega a su fin, y las películas con finales tristes donde los protagonistas no terminan juntos son casi tan populares como aquellas que sí. Las artistas de esta lista saben lo que es usar el desamor como motivación, y el dolor de un amor perdido fue el motor que las llevó hasta el nivel de leyendas en sus respectivos campos.
Maria Callas es la soprano más legendaria de todos los tiempos. A más de cien años de su nacimiento, todavía se habla de ella, tanto de su impactante carrera como de su caótica vida privada, sobre todo, en lo que concierne al amor. Maria estuvo casada con el magnate Giovanni Meneghini, quien también fue su manager antes y durante los años de su matrimonio.
A pesar de su matrimonio, el verdadero amor de la vida de Maria era otro magnate, de nombre Aristóteles Onassis, a quien conoció cuando todavía estaba casada con Giovanni, y él estaba casado con su primera esposa. Sus respectivos matrimonios no impidieron que ambos se enamoraran perdidamente el uno del otro. Después de su divorcio de Giovanni, María era como una mujer nueva que experimentó el amor por primera vez.
Pero para cuando María y Aristóteles comenzaron su relación, la carrera de María ya iba en declive. Su voz no era la misma que años antes y sus situaciones personales y sumamente complicadas no hicieron nada por ayudar su frágil condición. Cuando Aristóteles se casó con Jackie Kennedy, su mundo terminó por caerse a pedazos. Aunque María nunca dejó de verlo, ni de amarlo, su gran amor nunca sería completamente suyo. Ambos continuaron su romance hasta el final de sus días, una pasión que continúa generando intriga hasta el día de hoy.
Margaret Keane es conocida por sus pinturas de niños con ojos enormes, pero no siempre fue así. Cuando recién comenzaba su carrera como artista, conoció al hombre que se convertiría en su esposo, Walter Keane. La pareja se casó y tuvo un matrimonio feliz durante los primeros 2 años.
Pero, en una ocasión después de regresar a casa, Margaret descubrió un secreto que alteró su vida para siempre: su esposo estaba vendiendo sus pinturas sin darle crédito. Los niños de ojos grandes de Walter Keane eran un éxito, y nadie se podía siquiera imaginar que no era él quien los pintaba. Cuando Margaret lo confrontó, él la obligó a seguir pintando, e incluso después de su divorcio tras 10 años de matrimonio, Margaret se vio obligada a mantener la mentira.
Cuando los niños de ojos grandes dejaron de ser populares, la artista comenzó a recibir críticas duras sobre su trabajo, pero muchas personas todavía amaban a los personajes que Margaret retrataba. Saber que su arte era capaz de brindar alegría a algunas personas la animó a seguir creando, con la mentalidad de que su arte era para ella y por eso crearía lo que a ella le gustara.
Nadie puede negar que Marilyn Monroe es una de las mujeres más icónicas de la historia. Actriz, cantante y modelo, no había mucho que no pudiera hacer. Su belleza deslumbrante cautivó al mundo, y su talento sigue brillando incluso ahora. Detrás de las cámaras y los reflectores, la vida de Marilyn también parecía ser tan dramática como una de sus películas de Hollywood. Los rumores de sus numerosos romances parecen no tener fin.
Sin embargo, en el fondo, Marilyn era una mujer que vivía con grandes expectativas sobre el amor y el romance. En su búsqueda por un gran amor que le diera todo lo que ella merecía, encontró más de una decepción que permeó su carrera como actriz. Su matrimonio con Joe DiMaggio, un beisbolista recientemente retirado, comenzó con una cita de ensueño, donde Marilyn “conoció a un hombre reservado que no hizo ningún movimiento indeseado durante la primera cita”. Pero la fama de Marilyn fue demasiado para los celos de su esposo. La icónica escena donde el aire levanta la falda de su vestido fue la gota que derramó el vaso, y su divorcio llegó tan solo nueve meses después de la boda.
Marilyn experimentó lo que era estar enamorada por primera vez con su siguiente esposo, Arthur Miller. Ambos tenían una buena relación, y Marilyn se llevaba bien con los hijos de Arthur, a quienes les cocinaba y cuidaba como si fueran suyos. Pero la vida doméstica terminó una vez que Marilyn regresó a trabajar, esta vez en una obra de teatro de su propio marido, que eventualmente llevó al deterioro de la relación. Los problemas que Marilyn atravesaba en soledad tampoco ayudaron y el matrimonio llegó a su fin poco antes de la trágica despedida de la actriz.
Virginia Woolf fue una de las figuras literarias más importantes de su generación, rompió barreras y estableció un estilo único en cada uno de sus trabajos. Siempre fue escritora y pasó toda su vida rodeada de figuras prominentes de su tiempo, quienes la apoyaron a lo largo de su carrera, y algunas de las cuales incluso inspiraron su escritura.
Una de sus relaciones más importantes fue, por supuesto, la que tuvo con su esposo Leonard Woolf. Leonard no solo fue su compañero de vida en el aspecto romántico, también fue su editor, su primer lector, un amigo y su ancla en los momentos difíciles. Juntos crearon la imprenta Hogarth, y Leonard siempre representó un lugar seguro, tierra firme, al que Virginia podría regresar después de las tormentas de su mente. Aunque su relación nunca cruzó los límites de la intimidad, nadie pone en duda que Virginia y Leonard se amaban.
Pero Leonard no fue la única relación amorosa que marcó la vida de Virginia. En diciembre de 1922, Virginia conoció a Vita Sackville-West, otra reconocida novelista de la época que le robó el corazón casi de inmediato. Vita también quedó prendada de los encantos de Virginia y su gran capacidad intelectual. No solo se escribían cartas entre ellas donde dejaban claros sus sentimientos, sino que cada una le contaba a sus respectivos esposos sobre la otra. Tanto Virginia como Vita pertenecían a grupos sociales donde la monogamia era poco común, por lo que su relación no era mal vista en el aspecto privado, aunque no habrían podido hacerla pública. Virginia y Vita se inspiraron la una a la otra, y su amor vive por siempre en las cartas que se han recopilado hasta ahora.
Todos hemos escuchado el nombre de Frida Kahlo al menos una vez en la vida. Su arte destruyó fronteras y revolucionó el género del autorretrato. Una mujer que vivió una vida llena de dolor, Frida siempre canalizó sus sentimientos en su arte, lo que la llevó a ser una gran exponente de la pintura mexicana alrededor del mundo. Aunque los rumores de su vida amorosa no son pocos, es innegable que su relación más importante fue su matrimonio con el pintor Diego Rivera.
A pesar de la diferencia de edad entre Frida y Diego, su relación fue una de admiración mutua; ambos apoyaban la creación artística del otro y admiraban el trabajo que cada uno creaba con sus estilos distintivos y únicos. Sin embargo, eso no significa que su matrimonio haya sido sencillo. Tanto Frida como Diego tuvieron varios amoríos dentro del matrimonio, pero el que más marcó la vida de la pintora fue el que su marido tuvo con su hermana, Cristina.
La traición que Frida sintió fue tal que la llevó a divorciarse de Diego, pero el fuego que había entre ellos quemaba con gran intensidad, y ninguno pudo resistir el llamado de sus corazones. Volvieron a casarse el año siguiente, aunque eso no detuvo las infidelidades. Después del accidente que amenazó su vida, Frida dijo: “En mi vida, han ocurrido dos grandes accidentes. Uno fue el del carro, y el otro fue Diego. Diego fue el peor, sin duda”. Frida plasmó el dolor que su matrimonio le causó en más de una pintura, las cuales todavía causan gran impacto en el público que aprecia su arte.
Amy Winehouse es otro ícono de la cultura popular. Su música cautivó audiencias en todo el mundo y, a día de hoy, sigue siendo un clásico que gente de todas las edades escucha. Quizá su álbum más conocido es Back to Black, el cual lanzó en el 2006 con una clara inspiración detrás: el dolor del desamor tras su relación con Blake Fielder-Civil.
Amy y Blake se conocieron una noche de 2005 en Londres, y la llama de su amor brilló con gran intensidad desde el primer momento. La pasión que los consumió fue tal que Amy no dudó en tatuarse el nombre de su amado, si bien su relación no fue una unión formal hasta su matrimonio en 2007. Aunque los medios tienden a pintar a Blake como el villano de la historia, la relación entre él y Amy fue una donde ambos cometieron errores y actuaron de manera injusta. Las letras de las canciones del álbum Back to Black nos dejan entrever los diferentes matices de su relación.
En “Stronger Than Me”, Amy reprocha a su pareja por no estar a la altura de la relación, mientras que en “Love Is a Losing Game”, acepta que su amor por la otra persona es incontenible a pesar de los efectos negativos que tiene en ella. Esta dualidad permite una visión más amplia de su relación con Blake y todos los pequeños detalles que escapan al público general al momento de hacer un juicio sobre la vida privada de la cantante. Aunque la tragedia de su final es innegable, el legado de Amy vivirá por años mientras la gente la siga escuchando.
Como una de las voces más influyentes de la poesía confesional, Sylvia Plath dejó un legado lleno de poemas, novelas y entradas de diario que han marcado la literatura durante décadas. En su escritura no solo encontramos reflexiones sobre la vida, sino también destellos de su vida íntima, marcada sobre todo por su matrimonio con el poeta Ted Hughes.
Sylvia y Ted se conocieron en una fiesta en Cambridge, y desde el primer momento se vieron envueltos por una pasión tan poderosa, que se casaron el mismo año. Su relación avanzó a la velocidad de rayo, impulsada por el genio literario de ambos y los numerosos viajes por el mundo que los unieron cada vez más. Sin embargo, todo comenzó a decaer tras el nacimiento de su hijo. Sylvia se sentía atrapada en la vida doméstica y los celos que sentía hacia la multitud de estudiantes jóvenes de su esposo eran difíciles de contener.
Los amoríos de Ted no ayudaron a sanar su relación, pero ni siquiera eso fue suficiente para separar a la pareja. Sylvia creía con fervor que estaban destinados a estar juntos y que no podía vivir sin él. El amor que ella sentía por su esposo quedó por siempre grabado en sus numerosos poemas y en muchas de las entradas de sus diarios a lo largo de los años. A pesar de su devoción, Ted pensaba que las palabras de Sylvia lo harían quedar mal ante el mundo, por lo que destruyó la copia de su último diario, que estará envuelto en misterio hasta el fin del tiempo.
Si has escuchado sobre Françoise Gilot, lo más seguro es que haya sido de la mano del pintor español Pablo Picasso. Pero Françoise es mucho más que una amante, una esposa o una amiga. Ella es una pintora con una gran trayectoria y un gran talento, que a penas está saliendo de la sombra de quien fue su marido durante una década.
Françoise y Pablo se conocieron en 1943, y más que una relación romántica, lo suyo era un amor intelectual, como reconoció la propia Françoise: “Era un diálogo de intelectos. Era amor porque teníamos una buena razón, cada uno de nosotros, para admirar al otro”. Incluso antes de casarse, las pinturas de Françoise ya eran un éxito de ventas. Su carrera como artista comenzó mucho antes de su matrimonio con el famoso pintor, algo que el mismo Pablo no podía ver. Para él, la fama de Françoise era todo gracias a su nombre y sus conexiones en el mundo de la pintura, y nunca dudó en hacerle saber lo que pensaba.
Pablo se llevó la sorpresa de su vida cuando Françoise le pidió el divorcio tras diez años de matrimonio. Acostumbrado a que las mujeres siempre hicieran caso a cada uno de sus caprichos, incluso le dijo a Françoise: “Ninguna mujer deja a un hombre como yo”. Después de su separación, y para desgracia de Pablo, las pinturas de Françoise siguieron siendo un éxito y su popularidad continuó en aumento. Su legado va más allá de una relación que marcó su vida hace más de 70 años.
De entre los temas que aborda la poeta argentina, Alejandra Pizarnik, en sus versos, el amor es uno de los más relevantes. Una mujer que arrasó con el panorama literario de su tiempo, los poemas de Alejandra desbordan emociones, arrancan suspiros y llenan a muchos de sus lectores de una profunda melancolía.
Su vida amorosa no se exploró a detalle, a pesar del extenso contenido de sus diarios, hasta la publicación de la biografía de la poeta, escrita por Cristina Piña y Patricia Venti. En el libro, las autoras reconocen a dos grandes amores de la vida de Alejandra. El primero, quizá el que más impacto tuvo en Alejandra, fue con el poeta colombiano Jorge Gaitán Durán. La pasión que los envolvió fue tal que Alejandra soñaba con casarse con él, y en una carta a León Ostrov, aseguró tener “planes maravillosos” con él. Quizá, de no ser por los giros abruptos e inesperados de la vida, su sueño se habría vuelto realidad.
Otro amor que marcó la vida de Alejandra, y tal vez incluso más trágico que el primero, fue Silvina Ocampo, quien estuvo casada con el escritor Adolfo Bioy Casares durante todo el tiempo que Alejandra estuvo prendada de ella. Es difícil asegurar que ambas tuvieron una relación, pero no tan complicado adivinar que los sentimientos que Alejandra albergaba por Silvina iban más allá de la amistad. Silvina y Alejandra intercambiaron muchas cartas, en algunas de las cuales, es posible entrever la desesperación con la que Alejandra amaba a Silvina, una pasión que a día de hoy no sabemos si fue correspondida.
La vida amorosa de una de las cantantes más famosas de nuestros tiempos siempre estuvo bajo el escrutinio de los reflectores. Whitney Houston tenía la fama, la belleza, y una voz que tenía el poder de hacer llorar incluso al más estoico de sus admiradores. Y, a simple vista, la cantante también tenía una vida de ensueño y, durante los primeros años del mismo, un matrimonio de envidia.
Whitney Houston y Bobby Brown, dos figuras prominentes de la música, se casaron en 1992 y de inmediato dieron de qué hablar. Su unión era poco común; ella era una princesa de la música, y él, un chico malo con más que una reputación a su nombre. Aun así, el inicio de su matrimonio fue bueno, aunque los rumores sobre lo que sucedía en la intimidad no tardaron en circular. Su relación siempre estuvo en la mira, y tanto Bobby como Whitney sabían que estaba destinada al fracaso.
Muchos factores jugaron un papel importante en el desarrollo de su matrimonio, pero quizá el más esencial fue la relación de Whitney con su asistente y amiga de la infancia, Robyn Crawford. En 2019, Robyn publicó un libro en el que detalló su relación con Whitney, desde que se conocieron como adolescentes hasta su distanciamiento cuando la cantante ya era toda una estrella. Ambas compartieron besos, caricias y el secreto más grande de todos: su amor. Las circunstancias de sus tiempos hicieron imposible que pudieran estar juntas libremente, pero el legado de Whitney las mantiene vivas en los corazones de sus fanáticos.
El amor no solo mueve al mundo, sino también a los artistas que lo habitan. La mayoría de las veces, no son los romances de película con final feliz los que dejan huella en nosotros, sino aquellos que conllevan una pasión que puede desembocar en tragedia. Sin embargo, lo importante es tomar ese dolor y convertirlo en arte con la esperanza de que el recuerdo perdure por siglos. Y tú, ¿conoces alguna otra historia de amor que haya inspirado arte eterno?