Mi madre me dijo que está decepcionada de mí por divorciarme de mi esposo infiel

Historias
hace 9 meses

Es normal que, cuando somos pequeños, pensemos que nuestros padres siempre tienen la razón, pero cuando llegamos a la adolescencia, esa creencia, se pone patas arriba. Aun en aquellos momentos, como en la adultez, todos necesitamos sentir que nuestros progenitores están orgullosos de nosotros. Como la historia de esta lectora de Genial, quien decidió divorciarse para poder ser feliz, aunque eso significó tener que enfrentar el miedo a la desilusión de sus padres.

¡Vaya lío familiar! Pero al menos puede dejarnos un par de lecciones a nosotros también

  • Nuestras decisiones no pueden basarse en el que dirán los demás. Aunque nuestros progenitores tengan expectativas sobre nosotros, y nos eduquen con un determinado modelo de vida, no deben condicionarnos. Nosotros somos dueños de nuestras propias decisiones y de cómo queremos vivir la vida.
  • Debemos ser conscientes de nuestras emociones. La usuaria está trabajando en su inteligencia emocional. Claramente, al inicio no pudo detectar y admitir sus propias emociones, e incluso fue incapaz de saber si amaba o no a su pareja. Tuvo que enfrentar una depresión para poder asumir su realidad. No escondamos nuestros sentimientos, porque no desaparecerán por arte de magia, lo mejor es reconocerlos y trabajar en ellos, tal como comenzó a hacerlo ella al final.
  • Los padres deben amar a sus hijos tal como son. Así como la usuaria debió evitar el poner los deseos de su familia por encima de los suyos, los mismos padres deberían aprender a valorar todo lo que su hija logró por su cuenta, y lo increíble que ella es, para tener una relación sana.
  • Las críticas duras no ayudan en nada a la autoestima. Seguramente los padres de la usuaria sabían lo mucho que su hija apreciaba la opinión de ellos, así que escuchar que la veían como un “fracaso” en nada fomentó al amor propio, el cual es más importante que el éxito de un matrimonio para la felicidad.
  • Mostrar comprensión, ayuda a fortalecer vínculos. No solo en una relación entre padres e hijos. Todos necesitamos hablar de nuestros problemas sin sentirnos juzgados ni criticados por nuestras decisiones. En el momento en que exponemos nuestra situación, y otra persona nos escucha y entiende, es sencillo sentir una conexión hacia ese alguien y un incremento de confianza.

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