Las 10 cosas más extrañas jamás desenterradas

Curiosidades
hace 4 meses

Nos hemos pasado la vida mirando las estrellas en busca de secretos escondidos en el espacio exterior. Pero en las profundidades de la tierra, en el suelo de nuestro propio planeta, existen todo tipo de cosas fantásticas esperando a ser descubiertas. ¿Se puede hablar de excavaciones sin mencionar Egipto? En 2019, los arqueólogos descubrieron la tumba de un alto funcionario en el sur de Saqqara que vivió hace unos 4400 años. Su nombre era Khuwy, y los jeroglíficos de las paredes de su tumba ilustraban sus numerosos títulos, uno de los cuales era el de “único amigo” del faraón de la época.

Este tipo de descubrimientos es bastante habitual para una tumba en Egipto, excepto por lo que había en su interior. Las paredes, el techo e incluso partes del suelo estaban cubiertos de jeroglíficos, dibujos y patrones intrincados. Pero lo que más sorprendió a los arqueólogos fue lo bien conservados que estaban los colores de las imágenes. A pesar de algunas grietas en las paredes y el techo, conservaban un color vivo, casi como si hubieran sido pintados recientemente. Un grupo de arqueólogos descubrió una ciudad entera en Israel en 2019. Data de hace 5000 años, a comienzos de la Edad de Bronce, y tenía una población de alrededor de 6000 habitantes. Hallaron millones de herramientas, fragmentos de artículos de cerámica y vasijas de piedra. Aparentemente, la ciudad era tan grande que podría llamarse la Nueva York de la época.

La “megalópolis” estaba cuidadosamente planificada, con docenas de calles, callejones y zonas públicas y residenciales. Los arqueólogos afirman que los ciudadanos vivían y comerciaban no solo con diferentes regiones, sino también con numerosas culturas y reinos. Bar Hill es un asentamiento perteneciente a la Edad de Hierro, ubicado al este de Inglaterra. Los arqueólogos descubrieron algo muy inusual en este territorio. Mientras exploraban la zona, encontraron miles de huesos de rana en una zanja en particular. Sus cálculos revelaron que había más de 8000 huesos de ranas y sapos en esa zanja. También observaron que no mostraban señales de daño, simplemente yacían amontonados. No se sabe qué pudo atraer a tantas ranas y sapos a un mismo lugar, pero sí estamos al tanto de que la población local de aquella época comía estos animales, por lo que los mismos habitantes podrían haberlos llevado allí. Otras versiones afirman que las ranas podrían haber llegado por la gran cantidad de insectos que se alimentaban de los cultivos, o que podrían haber quedado atrapadas en la zanja mientras buscaban un cuerpo de agua. Por ahora, el misterio de las ranas no se ha resuelto.

Puede que este hecho sea más interesante que misterioso. En las cercanías del del Muro de Adriano, en Inglaterra, se encontró un insulto de casi 1800 años de antigüedad tallado en piedra. Un antiguo fuerte romano situado al sur del muro tenía varias tablillas de escritura, pero había una en particular que era especialmente curiosa por su contenido. Junto al nombre de un tal Secundino, aparecía un escrito bastante desagradable. De hecho, este es el primer grafiti de piedra que se ha encontrado, e indica que los romanos tenían disputas internas. En Wyoming, no muy lejos de la ciudad de Newcastle, un granjero estaba trabajando en el campo, cuando de pronto vio un extraño hueso que sobresalía del suelo. Al desenterrarlo, se dio cuenta de que debía pertenecer a una criatura enorme, más grande que un oso. Sin embargo, no había osos en la zona.

El granjero pidió ayuda a un grupo de científicos para que averiguaran de qué se trataba. Cuando excavaron los huesos, terminaron encontrando tres esqueletos de dinosaurios, del género Triceratops, para ser precisos. Los investigadores quedaron asombrados por dos razones. Por un lado, los esqueletos estaban sorprendentemente completos: había huesos de las extremidades, las patas y partes de la cola y del cráneo. Por el otro, se creía que los Triceratops eran solitarios, ya que todos los esqueletos encontrados anteriormente eran de un solo animal. En este caso, se trataba de tres; uno parecía ser el más joven, mientras que los otros dos eran probablemente sus padres. A juzgar por las marcas de los dientes en los huesos del mayor de los tres, un tiranosaurio atacó a la familia, y no lograron escapar del enorme depredador.

Aún no se conoce la extensión completa de las Catacumbas de París, por lo que siguen apareciendo cosas extrañas allí abajo. Una de ellas fue encontrada en agosto de 2004. La policía local estaba realizando una inspección de rutina en las catacumbas a metros de la Torre Eiffel, cuando dieron con una cueva transformada en una sala de cine totalmente equipada. Había un anfiteatro donde se sentaban los espectadores, una pantalla, un proyector y muchos rollos de películas. Curiosamente, se trataba de obras de cine negro de los años 50 y otras más recientes. También había una segunda caverna, más pequeña y adyacente a la primera, que se utilizaba como restaurante. Habían instalado un sistema eléctrico y al menos tres líneas telefónicas en este cine subterráneo.

Pero lo más siniestro ocurrió cuando los agentes regresaron al lugar tres días más tarde para seguir investigando el asunto. Descubrieron que todos los cables y las líneas telefónicas habían sido cortados, y había una misteriosa nota en el suelo que decía: “No intenten buscarnos”. Aún no se sabe quién construyó ese cine subterráneo ni por qué. En 1948, se informó por primera vez sobre un desconcertante muro de unos 150 km de largo construido en Jordania. Se desconoce quién lo hizo, cuándo ni por qué. Al parecer no lo construyeron como protección, ya que era demasiado bajo y estrecho. Si bien hoy en día está en ruinas, se calcula que en su momento medía un metro de altura y un metro y medio de ancho. La teoría más popular afirma que esta extraña muralla podría haber servido como límite de las tierras de cultivo. Los investigadores encontraron restos de antiguas tierras de cultivo al oeste del muro, y este límite podría haber servido como protección contra las hambrientas cabras que provenían del este con las tribus nómadas.

Ya que estamos hablando de Jordania, mencionemos otro misterio: los círculos de piedra que datan de hace 2000 años. Son bastante grandes, con un diámetro de unos 400 metros o más. Hasta el momento, los científicos han descubierto 11 de estos Grandes Círculos. Sí, ese es su nombre oficial. Sin embargo, solo tienen un par de metros de altura, lo que los hace aún más desconcertantes. Al principio, se creía que eran enormes corrales para animales. Sin embargo, no hay aberturas entre las piedras de los círculos para que entren o salgan personas o ganado. Nadie sabe quién construyó estas antiguas estructuras ni por qué. En 2016, unos arqueólogos de Glasgow excavaron una gran roca de 5000 años de antigüedad... y la volvieron a enterrar. Se la conoce como la Piedra de Cochno, y los lugareños la descubrieron en el siglo XIX. La piedra es grande y plana, mide 13 por 8 metros, y tiene unos dibujos en forma de remolino que ya se han encontrado en muchos otros sitios prehistóricos de todo el mundo.

La roca fue excavada por completo en 1887, pero en las décadas siguientes fue cubierta de grafitis por unos vándalos. Por eso, para evitar más daños, un grupo de arqueólogos volvió a enterrarla en 1965. Sin embargo, en 2016, otro grupo de investigadores volvió a desenterrar la Piedra de Cochno para registrar la obra de arte mediante técnicas modernas de fotografía y topografía. Ya has oído hablar de Stonehenge, pero ¿sabías de la existencia del Superhenge? En 2015, un grupo de arqueólogos descubrió una serie de monolitos de piedra a un par de kilómetros de Stonehenge. En sus orígenes, hace unos 4500 años, estaban erguidos, pero el viento y la erosión del suelo deben haberlos derribado, razón por la que nadie los había descubierto antes. Aún no se conoce su función, pero los científicos han desarrollado algunas teorías. Podría ser un gigantesco monumento neolítico o tratarse de un “anfiteatro” en forma de C que bajaba hasta el río Avon, el cual se encuentra en las cercanías. Los manantiales y un valle completaban el paisaje, por lo que Superhenge podría haber servido como una especie de decoración, o incluso como parte de una estructura mayor combinada con Stonehenge.

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