15 Traiciones amorosas que parecen sacadas de un guion de Hollywood


Las familias ensambladas se convirtieron, durante los últimos años, en un formato de familia muy común. Lo que antes se veía como una excepción, ahora es algo normal: madres y padres que crían a los hijos de su cónyuge, niños que pasan una semana en la casa materna y otra semana en la casa paterna; todo vale si hay amor y cuidados. Pero: ¿qué ocurre cuando estas parejas también se separan? Una lectora de Genial comparte su historia.
¡Hola Genial! Me llamo Alejandra. Vi que algunas personas comparten sus historias con ustedes, y quise contar también lo que me está pasando, porque estoy segura de que debe haber más mujeres y hombres en mi situación.
Hace diez años conocí a Diego y nos enamoramos. Al poco tiempo me mudé con él y con su hijo Lucas, que en ese momento tenía tres años. Diego estaba divorciado de la mamá de Lucas, y ambos compartían la tenencia, una semana cada uno.
Yo no tengo hijos propios, pero con el paso del tiempo, como es lógico, me vi más involucrada en la crianza de Lucas. Yo no era una noviecita del padre: era su pareja estable, iba a sus fiestas familiares, vivía con él, me llevaba súper bien con sus padres y amigos. Entonces lo ayudé a criar a Lucas cuando le tocaba tenerlo en casa. Le daba de comer, lo bañaba, lo llevaba al jardín de infantes primero y a la escuela primaria después, le compraba ropa, jugaba con él; en fin, todas las cosas que hace una familia.
Lucas y yo siempre tuvimos una relación muy buena, yo lo quiero muchísimo y entiendo que él me quiere a mí.
Hace unos meses, Diego y yo decidimos separarnos. La relación ya no funcionaba más, y nos separamos en muy buenos términos. El problema es que Diego me planteó que, como estamos separados, y yo no soy la madre de Lucas, ya no tengo motivos para verlo. Cuando me dijo eso, me largué a llorar. Él insiste en que Lucas y yo no tenemos una relación en sí, sino que yo me relacionaba con Lucas porque él es el padre. En un punto tiene razón, pero me niego a creer que todo el amor y todo el cuidado que le brindé al nene durante diez años no valen nada.
¿Saben qué es lo más “gracioso” del asunto? Que hablé con la mamá de Lucas, la ex esposa de Diego, y ella entiende mi situación, y me dijo que, según ella, deberíamos encontrar el modo de que yo siga viendo a Lucas cada tanto.
Yo ayudé a criar a ese nene, lo quiero muchísimo, y me niego a dejar de verlo.
¿Cuál es tu opinión de este caso? ¿Crees que Alejandra tiene derecho a seguir viendo a su hijastro?
Para descubrir más historias geniales, síguenos en Google News.
Si te gustó esta historia tal vez te guste Me negué a usar mi dinero para la empresa... y ahora todos me juzgan.











