Ya hizo bastante con asegurarse que tenga techo, comida y cuidados!!
Mi papá, que me abandonó cuando era chica, me llama mala hija por dejarlo en un geriátrico

Las películas y telenovelas nos hicieron creer que las relaciones familiares son idílicas: todos los padres son buenos, todos los hijos son agradecidos, todos viven felices juntos y para siempre. Pero en la realidad, esto no necesariamente es así. En esta dura historia que comparte una lectora de Genial, podemos ver que las relaciones entre padres e hijos están llenas de grises.
¡Hola! Me llamo Nora, soy hija de un padre abandónico y quiero compartir el momento complicado que estoy viviendo.
Desde que yo era chica, mi papá salía y entraba a mi vida permanentemente. En mis recuerdos, fui criada por mi mamá, mi tía y mi abuela. Las tres trabajaban, y se turnaban para cuidarme. Mientras tanto, mi papá “hacía su vida”: a veces se iba por meses, luego volvía unas pocas semanas, y se iba de nuevo. No me pregunten qué hacía, por qué se iba, porque nunca lo supimos. Cada tanto enviaba algo de plata -lo que él consideraba suficiente, pero nunca lo era- y nada más. En sus regresos se llenaba la boca diciendo cuánto nos había extrañado y que éramos lo más importante para él, pero sus acciones decían cosas diferentes.
Los primeros años fueron realmente duros, porque cuando sos chica idealizás a papá y a mamá. Cuando crecí, de a poco fui acostumbrándome a que mi familia se componía por mi mamá, mi tía y mi abuela, y mi papá era una persona lejana que aparecía cada tanto. Aprendí a despegarme de todo ese dolor e hice mi vida sin él.
Crecí, fui buena estudiante, estudié Veterinaria, puse mi propio consultorio en Buenos Aires, formé mi propia familia. Pasamos los fines de semana con mi mamá y con la familia de mi marido, y soy bastante feliz.
Pero hace unas semanas reapareció mi papá.
Perdió su casa, su jubilación apenas le alcanza, y según me dijo, quiere pasar más tiempo conmigo y con mis hijos. Traducción: quiere vivir en mi casa y que yo lo mantenga. Mi marido, que es buenísimo, propuso que mis hijos compartieran una habitación, así le dejamos una libre a mi papá. Me negué rotundamente.
Registré a mi papá en un geriátrico, pagado por mí. Yo ya sabía que mi papá no estaría feliz, pero esperaba que se mostrara un poco agradecido. Pero no: me acusó de mala hija por “abandonarlo”.
Estoy realmente furiosa. ¿Soy mala hija?
¿Qué opinas de la situación en la que se encuentra Nora? ¿Qué habrías hecho en su lugar?
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Comentarios
Qué caradura ese señor, eh.
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