Yo no recuerdo a mis padres que me pusieran una, ¡qué bueno!
Psicóloga advierte: poner etiquetas a los niños puede marcar su identidad para siempre

Como padres, muchas veces y sin darnos cuenta, tendemos a no medir nuestras palabras, ni el impacto que estas tienen en los niños. Por eso, expertos en psicología han advertido que etiquetar y definir a nuestros pequeños puede dejar una huella profunda que les acompañará durante su vida.

La psicóloga y neuropsicóloga infantil Carina Schwindt, a la que también podemos ver en TikTok compartiendo consejos e información sobre crianza, afirmó, en un vídeo que recibió miles de visitas y respuestas, que los niños toman las etiquetas que les ponemos como parte de su identidad.
“La corteza prefrontal. Todo lo que es el hipocampo y el sistema límbico en general, que es el que se encarga de estas emociones, toma esa etiqueta como parte de su identidad y difícilmente se borra”, explicó.
Los riesgos y consecuencias de etiquetar a los niños

Según explica, si definimos al niño poniéndole una etiqueta (ya sea negativa o positiva) en función de su conducta, por ejemplo “vago”, este acaba asumiéndola e integrándola como parte de quién es. Esto es lo que en psicología se conoce como efecto Pigmalión o de la profecía autocumplida, conforme a la cual las personas terminan actuando de forma que la expectativa se convierta en realidad.
Además, otros expertos en la materia aseguran que este tipo de palabras afecta negativamente su autoestima al sentir que se les percibe por lo que hacen y no por quiénes son realmente.
¿Cómo evitar las etiquetas?

Carina Schwindt propone en su vídeo hablar de la conducta o la acción y no del niño: “Si describimos la conducta, por ejemplo, ’Tu cuarto está desordenado, ordénalo, por favor’. El cerebro entiende que él no es el problema, sino la acción que puede modificar”.
Las etiquetas podrían considerarse como parte del mecanismo de nuestro cerebro para simplificar, organizar y procesar la información con rapidez. Es por ello que, aunque no podamos eliminarlas por completo, podemos tratar de ser más cuidadosos y reducir la cantidad que usamos, sobre todo con los más pequeños. En cambio, resulta fundamental acompañarles para ayudarles a descubrir y potenciar sus capacidades, hacerles entender que errar es cosa de humanos, escucharles y darles la libertad para expresar pensamientos y sentimientos cuando lo necesiten.
Si te ha gustado este artículo, no dejes de leer esta historia de bondad.
¿Cuál es la etiqueta que te pusieron siendo niño y que ahora forma parte de tu identidad? ¿Cómo tratas de evitar ponérselas a tus hijos?
Comentarios
mi etiqueta era ser la "inteligente", pero aunque suene bonito créanme que luego se vuelve una presión...
Mi etiqueta era floja, sí soy floja ajajjajaja
Ay no, que feo que lo etiqueten como torpe :(
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