Una historia sincera de que ser madre de una niña es un desafío y ser mamá de un varón es una diagnosis

Crianza
hace 2 años

Las señoras y señores adultos, sin importar qué tan serios sean sus rostros y qué trajes formales usen, siguen siendo los mismos niños y niñas. Ya que sus madres siempre verán a sus bebés en ellos, a los que tan solo ayer les ataban los cordones y les hacían las trenzas.

Especialmente para Genial.guru, Zhenya Borisova compartió sus pensamientos sobre la diferencia entre criar varones y niñas.

Ser mamá de una niña es un desafío

Di a luz a Sofi a los 23, e inesperadamente me convertí en adulta. Resultó que Sofía era una niña traviesa. Se zambullía a una piscina profunda bocabajo, se subía a carruseles de todos los tamaños. En los parques infantiles se metía en lugares que yo temía mirar. O sea, mi resistencia al estrés mejoraba cada año.

Luego comenzó a crecer: tuvimos que visitar a un psicólogo escolar debido a los resultados de unas pruebas, que revelaron una “lealtad a los malos hábitos”, ¡en el sexto grado! Era importante demostrar cuánta calidez y amor se necesitaban en una familia. Enseñarle a no perder el tiempo en cosas insignificantes y personas mezquinas, a no ofenderse, pero al mismo tiempo, dejarle claro que tenía derecho a cometer sus propios errores. Los padres de adolescentes probablemente lo entenderán. Al mismo tiempo, Sofía seguía siendo la misma niña adecuada y alegre con la que se podía negociar. Estudiaba bien, se dedicaba a los bailes y asistía a grupos de arte. A los mencionados talentos se sumaba el de entablar amistades y encantar a los chicos. Simplemente se formalizaba su carácter, y junto con él, se endurecía el mío.

El universo de los varones y las niñas

A la edad de 2 años, mi Sofía empezó a hablar de manera muy clara, a la perfección. Todos mis conocidos estaban atónitos. Era independiente, en el kínder y en las clases de deporte se vestía y se cambiaba sola. A partir de los 5 años, paseaba sola bajo las ventanas del edificio; una vez suplicó que la dejara ir. A la edad de 7 años, ella misma comenzó a ir de compras, aprendió a freír huevos y a cocinar raviolis. No digo que estas fueran superhabilidades, pero invariablemente sorprendían a los demás.

Al mismo tiempo, observaba cómo las madres y las abuelas vestían a los varones y los cambiaban en el kínder, les ayudaban hasta con los calcetines. ¡Incluso en la escuela! Había un niño en la clase paralela de mi hija. Él, que ya estaba en el segundo grado, era custodiado por ambos padres a la vez: “Recuerda, el pañuelo está aquí. No pierdas tu ropa de cambio. Aquí está tu agua, aquí tienes tu almuerzo. Te dejamos tus tenis aquí, nos vamos”. Llegué a la conclusión de que a los varones los cuidaban más que a las niñas.

Ser mamá de un varón es una diagnosis

Mi segundo bebé era un varón. Bueno, pensé yo, mi hijo no será así. Pero Sergio crecía y noté que realmente empezó a hablar más tarde que Sofía, y mucho peor. Le tomó más tiempo acostumbrarse a la bacinica, mucho después empezó a vestirse solo. Y contra mi voluntad, le doy la razón con mucha más frecuencia; o sea, lo mimo más que a mi hija a su edad. A ella no la complacía en absoluto. Y ahora solo la mano firme de mi esposo no me permite convertirme en la madre de un varón clásica.

Pero a pesar de todo, aprendí que los varones son mucho más cariñosos que las niñas en la infancia; lo veo no solo en mi hijo, sino también en los de mis amigos. Tal vez es por eso por lo que después logran manipular a sus madres. Los varones son más indefensos y conmovedores, parecen nacer sin la armadura que tienen las niñas. Son más ingenuos, más sencillos, mucho más abiertos al mundo. Se puede decir que a través de mi hijo me enamoré de todos los varones del mundo. Comencé a tratar con ternura a los adolescentes torpes hace mucho tiempo; ahora veo en ellos a los niños de ayer, por defecto amables, abiertos, sinceros. Ahora percibo así este universo de varones y niñas.

A quiénes crees que es más fácil criar: ¿varones o niñas?

Comentarios

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Creo que es una experiencia personal, ya que cada niño es diferente, independientemente de su género.

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Yo tambièn he notado la diferencia, criè a cuatro, y es cierto los varones eran mas cariñosos y dependientes de mì.

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