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11 Secretos ocultos en pinturas mundialmente famosas

Muchas obras de la pintura mundial esconden detalles que solamente son conocidos por grandes investigadores o historiadores. Algunos de ellos fueron descubiertos después de cientos de años de apreciación, y lograron modificar la noción que se tenía del cuadro hasta ese momento.

En Genial.guru recopilamos algunos de los secretos más llamativos de las pinturas más famosas de todos los tiempos.

1. La joven de la perla, Johannes Vermeer

Muchas obras de arte cambian con el paso de los años. Eso le sucedió a La joven de la perla, de Johannes Vermeer. Si bien el fondo se ve vacío, no es lo que parece ser. Vermeer pintó una cortina verde que con el tiempo se destiñó por cambios físicos y químicos. La perla también es una ilusión, ya que son solo toques translúcidos y opacos de pintura blanca.

2. Las dos Fridas, Frida Kahlo

En esta pintura, Frida Kahlo buscó que sus dos autorretratos fueran idénticos físicamente, a excepción de sus atuendos. La Frida de la izquierda representa a la mujer soltera que fue antes de su matrimonio con Diego Rivera, el cual tuvo lugar en 1929, cuando usaba vestidos europeos de esa época. En la representación de la derecha, ya casada, viste un atuendo de estilo mexicano. Este lienzo fue pintado luego de separarse del muralista, un momento sensible para la artista, por lo que quiso plasmar en él parte de los cambios sucedidos en su vida.

3. Las meninas, Diego Velázquez

Esta pintura de Diego Velázquez esconde varios misterios. Uno de ellos tiene que ver con el rey y la reina reflejados en un espejo. El espejo los pone en la misma posición que el espectador: están tanto fuera como dentro del cuadro. No se sabe si fueron incluidos así para mostrarlos de una forma destacada o porque simplemente estaban observando al artista mientras pintaba a su pequeña hija.

4. La clínica bruta, Thomas Eakins

Si bien el artista Thomas Eakins pintó este cuadro específicamente para la Exposición del Centenario de 1876 en su ciudad natal, los juristas, conmocionados por la escena que había reproducido, rechazaron la obra. Finalmente fue expuesta en la reconstrucción del Hospital de Correos del Ejército de Estados Unidos, un lugar muy distinto al que el pintor tenía en mente.

5. El grito, Edvard Munch

La obra del artista Edvard Munch se interpreta con frecuencia como una respuesta a las presiones excesivas de la vida moderna. Sin embargo, su intención era completamente diferente, como relató el mismo Munch: “Una tarde estaba caminando por un sendero, la ciudad estaba a un lado y el fiordo abajo. Me sentía cansado y enfermo. Me detuve y miré hacia el fiordo: el sol se estaba poniendo y las nubes se volvían de color rojo sangre. Sentí un grito atravesar la naturaleza; me pareció que escuché el grito. Pinté este cuadro, pinté las nubes como sangre real. El color chilló”.

6. La persistencia de la memoria, Salvador Dalí

Cuando Salvador Dalí pintó esta obra, su práctica artística estuvo guiada por el “método paranoico-crítico”. Desarrollada por el artista en 1930, la técnica se basa en la paranoia y las alucinaciones autoinducidas para facilitar una obra de arte. Esta práctica fue particularmente instrumental en la creación de las “fotografías de sueños pintadas a mano” de Dalí, una colección de obras que tienen raíces estilísticas en el realismo, pero son poco realistas en el tema.

7. La noche estrellada, Vincent van Gogh

El físico José Luis Aragón comparó el juego turbulento de la luz y la oscuridad en La noche estrellada con la expresión matemática de la turbulencia en sucesos naturales como remolinos y corrientes de aire. Descubrió que coincidían muy de cerca. Otras dos pinturas de Van Gogh también presentan este paralelo matemático. El físico sugiere que el artista las pintó durante períodos de extrema agitación mental, y que esta fue su original forma de comunicar lo que pasaba en su interior.

8. Los embajadores, Hans Holbein

Esta pintura de Hans Holbein incluye un raro objeto en primer plano, que es bastante difícil de distinguir, excepto cuando los espectadores se colocan a la derecha de la pintura. Ahí se logra entender que esa figura es un cráneo. Muchos creen que el cuadro fue encargado con la intención de colgarlo en una pared con una entrada a su derecha, lo que significa que los espectadores se habrían enfrentado primero al cráneo, solo para que se disolviera a medida que avanzaban hacia el frente de la pintura.

9. La escuela de Atenas, Rafael Sanzio

Hay un pequeño detalle en este fresco de Rafael, cerca del primer plano central de la pintura, que ha llamado la atención por haber pasado casi desapercibido durante medio milenio. Junto al brazo izquierdo del escritor, un tintero se tambalea en la esquina de un gran bloque de mármol, a un movimiento de codo de caerse, romperse y abrir un agujero negro en el corazón de la obra. Ese objeto transforma el fresco en una meditación mucho más profunda sobre los misterios de la existencia.

10. Terraza de café por la noche, Vincent van Gogh

Aunque a simple vista, este cuadro parece ser solamente la terraza de un café en una ciudad de Francia, existe una teoría que dice que Van Gogh creó aquí su versión de La última cena, ya que se muestra una figura central con cabello largo rodeada por 12 individuos.

11. La primavera, Sandro Botticelli

La pintura de Botticelli es una celebración a la primavera y a la fertilidad asociada con la estación. Tal es así que cuenta con 500 distintas especies de plantas representadas. De ellas, 190 son diferentes flores, de las que los botánicos han identificado al menos 130 por sus detalles tan específicos.

¿Qué intención crees que hay detrás de los secretos que los artistas ocultan en sus obras?

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