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17 Condiciones de trabajo del viejo Hollywood que los actores modernos no verían ni en una pesadilla

“Una estrella se crea cuidadosamente y a sangre fría, se crea de la nada”, declaró el cofundador de MGM, Louis Burt Mayer. Y no mentía. El estudio que criaba a la estrella tenía un control total sobre su vida: se dictaba a los artistas cómo debían ser, qué ropa llevar, cómo comportarse, se tomaban decisiones sobre sus relaciones e incluso sobre sus familias. Esta presión a menudo se convertía en tragedia: la vida de los artistas se transformaba en teatro, lo que afectaba su equilibrio mental, y no de la mejor manera.

En Genial.guru, hemos investigado las exigencias que el Hollywood clásico imponía a sus estrellas. Si su fama inmortal mereció todos los sacrificios que hicieron, queda a tu criterio.

Las vidas de los actores eran controladas completamente

  • Los actores vinculados a los estudios por contratos de larga duración no podían elegir sus propios papeles. Así que se veían obligados a interpretar los papeles que se les ofrecían. Por negarse a actuar, las estrellas eran castigadas con la suspensión de su trabajo durante un periodo determinado, a la vez que se les privaba de la oportunidad de ganar dinero en otro lugar. La primera en vencer al sistema de estudios fue Olivia de Havilland (Melanie Hamilton en Lo que el viento se llevó). Tras una demanda de gran repercusión, los contratos empezaron a firmarse por un periodo no superior a 7 años.
  • Los estudios designaban asistentes para los actores que los cuidaban como si fueran niños indefensos. En realidad, los asistentes espiaban todos los movimientos de su “patrón” y escribían informes detallados.

La imagen perfecta a través de limitaciones

  • El cuerpo de Marilyn Monroe siempre ha sido centro de atención. Para potenciar su imagen, se ponía canicas en el brasier y a veces cosía varios botones y los ponía en el vestido.
  • La actriz Katharine Hepburn, que en la vida cotidiana siempre prefería los pantalones, a menudo iba al estudio en jeans. En una ocasión, mientras filmaba, le confiscaron los jeans de su camerino. Los vestuaristas esperaban de esta manera convencer a Hepburn de que se pusiera una falda, pero en lugar de eso, simplemente entró en el plató sin pantalones y se negó a cambiarse de ropa hasta que le devolvieran sus jeans.
  • Mantener una figura delgada estaba escrito en el contrato de las estrellas. Si las actrices aumentaban de peso, los estudios las sometían a dietas estrictas. Después de mudarse a Hollywood, Greta Garbo comió solo espinacas durante 3 semanas, y Marlene Dietrich se alimentaba con zumo de jitomate y galletas.

La salud de las estrellas no les preocupaba a los jefes de los estudios

  • Los actores vivían literalmente en el set. Durante el rodaje de Lo que el viento se llevó, Vivien Leigh trabajó durante 125 días por 16 horas diarias 6 días a la semana.
  • Tomar una licencia por enfermedad o vacaciones mientras se trabaja en la película era imposible. Las pérdidas por cada minuto de inactividad se deducían del salario de la estrella. Al enfermarse durante el rodaje en un momento dado, Judy Garland terminó debiendo 100 000 USD al estudio MGM.

Los insultos formaban parte de la profesión

  • Las comidas de Judy Garland estaban estrictamente controladas. Pero los jefes, perpetuamente insatisfechos con su floreciente aspecto, llamaban a la joven actriz “cerdito gordo con coletas”.
  • En 1938, después de varias películas fallidas con taquillas insatisfactorias, las actrices que actuaron en ellas adquirieron la etiqueta de “veneno de taquilla”. Este apodo poco halagador lo recibieron, entre otras, Greta Garbo, Marlene Dietrich, Katharine Hepburn y Joan Crawford.
  • Durante la primera reunión de Carole Lombard con el magnate del estudio Columbia, Harry Cohn, este dijo que su pelo era demasiado blanco. Esto, en opinión del jefe, hacía que Carol pareciera una mujer de mala vida. Pero la actriz también tenía facilidad de palabra y supo responder al insulto con dignidad.

La maternidad arruinaba la imagen

  • Una de las formas de evitar el derrumbe de la carrera de una actriz era la adopción. Cuando la actriz Loretta Young quedó embarazada, los empleados del estudio la ayudaron a ocultarse de los ojos de sus superiores y luego se encargaron de que Loretta entregara su hija a un orfanato y más tarde la adoptara.
  • Un embarazo imprevisto de una actriz podía interferir en la producción o provocar un escándalo, por lo que la maternidad no era bien recibida por los estudios. Además, a los ojos de millones de fans, la actriz debía mantener su estatus de mujer deseada, y tener un hijo lo impedía.

Los niños trabajaban en igualdad de condiciones que los adultos

  • En la época dorada de Hollywood, los niños trabajaban al mismo nivel que sus compañeros adultos. La joven Judy Garland trabajaba 6 días a la semana, a veces 18 horas al día, cantando y bailando constantemente. Después de terminar una película, empezaba la otra sin tomarse vacaciones.
  • Con los niños actores, nadie hacía de niñera. “El tiempo es dinero. El tiempo perdido significa dinero desperdiciado: es un problema”, escribió Shirley Temple en su biografía.

En el encuadre, los actores debían comportarse con discreción

  • De 1934 a 1968, en Hollywood estaba en vigor el código Hays, que prohibía en el encuadre, entre otras cosas, los besos apasionados y excesivos. Por lo tanto, el actor y la actriz se besaban siguiendo unas reglas estrictas: el beso en pantalla no debía durar más de 3 segundos.
  • Las estrictas normas se aplicaban no solo a los tímidos amantes, sino también a aquellas parejas que, según el guion, estaban legalmente casadas. A pesar de esto, marido y mujer en películas tenían que dormir en camas separadas. Así se mantenía la apariencia de castidad.
  • Por la misma razón, el código Hays exigía que en las escenas románticas que se desarrollaban en un sofá o un sillón, las chicas debían tener siempre “al menos un pie en el piso”.

¿Qué exigencias te parecen las más escandalosas?

Imagen de portada East News
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