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10 Errores culinarios típicos que cometemos por seguir el ejemplo de nuestras abuelas

A menudo adoptamos inconscientemente los métodos de cualquier actividad realizada por nuestros familiares u otras personas que nos rodean y los aplicamos por inercia durante años. Al mismo tiempo creemos que, dado que este enfoque se ha practicado durante mucho tiempo, significa que es efectivo y que es el único correcto. Pero, de hecho, la venerable edad de ciertas tradiciones, por ejemplo en la cocina, no siempre significa que deban seguirse aplicando.

En Genial.guru hemos estudiado los hábitos culinarios más comunes y, para nuestra sorpresa, descubrimos que es hora de deshacerse de muchos de ellos. Resulta que si lo haces de manera diferente, la comida será más sabrosa y saludable, y además te dará menos trabajo.

1. Agregar pan o galletas saladas a la carne picada sin remojarlos en leche

Puede parecer que remojar el pan o el pan rallado en leche antes de agregarlo a la carne picada no es el punto más importante, pero este es un error grave. El caso es que al convertir el pan en una mezcla húmeda, hará jugosas las albóndigas, y además liberará más gluten y evitará que se desmoronen. Además, el pan debe estar duro, no fresco, de lo contrario la carne picada se verá como una masa.

Sin embargo, si no deseas hacer esto, en realidad no debes agregar pan a la carne picada en absoluto, porque el pan seco absorberá parte de la humedad de la carne, con lo cual las albóndigas se endurecerán y se quemarán.

2. Descongelar la carne a temperatura ambiente

Para descongelar la carne más rápido, la dejamos sobre la mesa a temperatura ambiente. Sin embargo, esta opción está lejos de ser la mejor. En tales condiciones, se acelera la multiplicación de bacterias y es muy fácil pasar por alto el momento en que la carne realmente comienza a deteriorarse, aunque aún no se note externamente.

Es mucho más seguro descongelar los productos cárnicos en el refrigerador, dicen los expertos. Esto puede llevar un poco más de tiempo, pero la carne estará fresca y refrigerada. Otro método rápido, pero más complicado, es descongelarla en agua fría. Para ello, la carne debe colocarse en un paquete hermético y sumergirse en un recipiente con agua. Es necesario cambiar el agua del recipiente cada media hora.

3. Enjuagar las verduras con agua en vez de lavarlas con las manos

Todo el mundo sabe que las verduras y frutas deben lavarse antes de cocinarse. Sin embargo, no basta con mantenerlas bajo el chorro de agua, revolviendo lánguidamente con la mano en un colador. Tal vez esto puede ayudar a lidiar con la contaminación mayor, pero los pesticidas, los gérmenes y la suciedad arraigada no se pueden quitar de esta manera.

Lo principal en el lavado es la acción mecánica, según los investigadores: es necesario frotar la comida bajo el agua con las manos. Otro consejo de los expertos es remojar las verduras y frutas en agua con la adición de bicarbonato de sodio.

4. Agregar frutas secas a la comida sin remojarlas previamente

Las frutas secas se pueden comer sin remojar. Sin embargo, si planeas agregarlas a una ensalada o a productos de pastelería, primero debes remojarlas en agua bien caliente durante 10-15 minutos.

De esta manera, se pondrán más tiernas e incluso el sabor se volverá más pronunciado. En el caso de los productos de pastelería, el remojo es especialmente importante, ya que las frutas secas pueden absorber líquido y alterar el equilibrio de la receta, por lo que puedes tener resultados inesperados.

5. Marinar la carne por más de 12 horas

Por alguna razón, se considera que cuanto más tiempo se marina la carne, más sabrosa y jugosa se vuelve. De hecho, una permanencia demasiado prolongada de la carne en la marinada la hace más gomosa que tierna.

La culpa es del ácido que se añade al adobo en forma de vinagre o limón. Para que la carne de cualquier tipo adquiera un sabor específico, pero al mismo tiempo su textura no se altere, basta con marinarla exactamente durante 20 minutos.

6. Poner el ajo en la sartén antes de tiempo

El ajo se fríe bastante rápido. Probablemente, tú mismo hayas notado más de una vez que la adición simultánea de ajo y cebolla a la sartén lleva al hecho de que con el mismo tiempo de cocción, el primero queda prácticamente quemado, mientras que la segunda recién empieza a dorarse.

Para que la cebolla y el ajo se cocinen por igual, el ajo debe cortarse en rodajas grandes. O, si la receta incluye ajo rallado o finamente picado, recuerda que se freirá en 10 segundos. Por lo tanto, es mejor preparar los otros ingredientes con anticipación para que se puedan agregar de inmediato. También puedes añadir el ajo más tarde.

7. Siempre amasar la masa durante mucho tiempo

A veces utilizamos casi el mismo enfoque para la preparación de la masa para diferentes tipos de productos horneados. Pero lo que es bueno para un plato puede no serlo para otro. El amasado y mezclado prolongado de la masa la hace más densa y elástica debido a la liberación activa de gluten.

Esta opción es ideal, por ejemplo, para la pizza. Pero para los pasteles no tanto, ya que la masa en ellos, por regla general, debe ser esponjosa, tierna y quebradiza en lugar de densa. Por eso vale la pena considerar este punto para poder obtener deliciosos pasteles.

8. Freír la carne inmediatamente después de condimentarla con especias

Para asegurarte de que el bistec esté crujiente al dorarlo, no lo pongas en la sartén inmediatamente después de agregarle las especias. El hecho es que la carne salada desprende una gran cantidad de humedad, lo que al final puede evitar que se dore y hacer que quede más bien hervida. En definitiva, tendrás que mantener las piezas en el fuego por más tiempo, lo que provocará que se sequen.

Para evitar que esto suceda, debes dejar que la carne condimentada con las especias repose durante unos 15 minutos, absorbiendo periódicamente la humedad liberada con una servilleta de papel.

9. Hervir la papa sin tapar la olla

Para que la papa se cocine de forma más uniforme y rápida, conviene tapar la olla, ya que de esta forma se acumulará y se retendrá el calor de forma más eficiente. Sin embargo, existe la idea errónea de que esto puede hacer que las papas se deshagan.

De hecho, este efecto no sucede por tapar la olla, sino por sumergir las papas en el agua ya hirviendo. Debido a esto, la parte exterior de los tubérculos se cocina más rápido y, por supuesto, comienza a desmoronarse cuando la cocción llega al centro.

10. Golpear la carne sin cubrirla

Es bastante fácil que la carne de pollo se seque demasiado al cocinarla, especialmente por partes. Por ejemplo, un borde delgado de pechuga definitivamente se cocinará más rápido que un borde grueso. Para cocinar la carne de manera uniforme, es suficiente con golpearla y aplanarla. Pero vale la pena considerar algunos de los siguientes puntos.

Por ejemplo, no es bueno golpear la pieza sin colocarla dentro de una bolsa o al menos cubrirla con un papel film. En primer lugar, las pequeñas partículas, invisibles a la vista, pueden esparcirse por la encimera y propagar bacterias. En segundo lugar, de esta manera corremos el riesgo de romper las fibras, haciendo que la carne no quede tierna, sino que se desmorone y además sea aún más propensa a secarse en exceso.

¿Qué otros errores culinarios que inexplicablemente se transmiten de generación en generación puedes agregar a esta lista?

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