10+ Extraños rasgos físicos que vuelven a quien los posee la excepción de la regla

Cada persona es única; y aunque todas compartan ciertas características que las hace humanas, no hay un rostro en el mundo que sea exactamente igual a otro. Es que no nos diferenciamos solamente de otras especies, sino que también lo hacemos entre nosotros mismos. Ahora, dentro de estas características y rasgos que definen al ser humano, hay algunos que son infrecuentes, raros y, en algunos casos, extraordinarios.

En Genial.guru analizamos distintas características del cuerpo humano y descubrimos 11 que son muy poco frecuentes. Míralas ahora; y luego cuéntanos si por esas extrañas casualidades tú posees alguna de ellas.

1. Ojos verdes

El color de los ojos está determinado por la cantidad de melanina, el mismo pigmento marrón responsable del color del cabello y la piel. El marrón es el color más común, más de la mitad de la población mundial tiene ojos marrones. El alto nivel de melanina ayuda a proteger a las personas de los rayos dañinos del sol. Esto explica que los ojos marrones sean más comunes en climas cálidos que en fríos, donde los pigmentos protectores no son tan necesarios.

Los ojos de color gris y verde son los menos frecuentes; los verdes son, de hecho, los más raros. Solo el 3 por ciento de la población mundial tiene los ojos grises; mientras que solo el 2 por ciento los tiene verdes. Estos tonos se deben a la escasa cantidad de melanina presente en el iris; al estar ausente este pigmento, también lo está el color marrón.

2. Pico de viuda

El pico de viuda es un punto en forma de V en el centro de la frente formado por la línea del cabello. Se lo llama así porque este es el modo en que en la época victoriana las mujeres llevaban el sombrero en señal de luto.
Una investigación sobre este rasgo considera que se trata de una característica poco común. Del total de personas observadas, un 67 % no tenía pico de viuda y un 33 % sí. Al parecer, los genes, la edad y el sexo son variables que influyen en este rasgo.

3. Muela de juicio

La mayoría de las personas llega a su edad adulta habiendo tenido que extraer sus muelas de juicio. Esto se debe a que cuando estas salen, aproximadamente en la adolescencia, en general no tienen espacio suficiente para crecer de la manera correcta, ya sea porque la mandíbula es pequeña o simplemente porque en ese momento la boca ya está llena de dientes...

Debido a la falta de espacio, estos molares pueden crecer hacia los lados, emerger solo parcialmente de las encías o quedar atrapados entre las encías y la mandíbula y generar infecciones; lo que no deja más opción que extraerlos. Un estudio que se hizo con personas de entre 18 y 38 años de edad mostró que en ese lapso de 18 años, solo el 31 % había conservado estos dientes; y esta cantidad disminuía aun más en los años siguientes.

4. Músculo palmar largo

Para averiguar si tenemos o no este tendón basta con presionar el pulgar y el meñique a la vez y mirar la muñeca. Esta protuberancia que en algunos casos se ve es el Palmaris Longus. Se dice que es un resto evolutivo que heredamos de nuestros antepasados que necesitaban de la fuerza de este tendón para trepar los árboles.

Sin embargo, hoy en día su presencia o ausencia no nos hace ni más ni menos fuertes; y tampoco nos da mayor capacidad de agarre. A pesar de esto, solo al 14 % no se le forma esta protuberancia al presionar los dedos, y se trata más de mujeres que de hombres. Aunque este porcentaje puede variar en poblaciones africanas, asiáticas y nativas americanas.

5. Pequeño orificio cerca de la oreja

Se llama seno preauricular, tiene forma de nódulo, abolladura u hoyuelo y es una rara característica del cuerpo. Está ubicado justo enfrente de la oreja y por encima del canal auditivo y en general se da de un solo lado. Aunque su frecuencia varía según las poblaciones, en donde más se observa es entre la población de Asia y África y, aun así, no supera al 10 %.

Al igual que el tendón en la muñeca, hay teorías que sostienen que se trata de un resto evolutivo. Los estudios que se hicieron en esa línea sostienen que nuestras orejas evolucionaron a partir de peces ancestrales, cuya capacidad de escuchar estaría basada en una abertura braquial que parecería asemejarse a este particular hoyuelo en la oreja humana.

6. Doble fila de pestañas

Esta hilera adicional de pestañas es un rasgo poco común y se identifica médicamente con el nombre de distiquiasis. Aunque en principio podría parecer el sueño de toda mujer, en realidad se trata de un trastorno que consiste en el crecimiento anormal de las pestañas en los orificios de las glándulas de Meibonio, glándulas sebáceas distribuidas a lo largo del borde del párpado.

Este crecimiento fuera de lugar y en el borde delgado de la piel más cercana al ojo puede hacer que la pestaña roce el globo ocular y cause irritación y lagrimeo frecuente, entre otras posibles complicaciones.

7. Ombligo exterior

Un estudio demuestra que solo el 4 % de los adultos tiene un ombligo exterior. Hay varias razones que determinan qué tipo de ombligo tendremos de adultos y ninguna se relaciona con el modo en que al nacer cortaron nuestro cordón umbilical; aunque comúnmente suela creerse que esta es la causa.

El ombligo es básicamente la cicatriz que nos queda luego de que se cae, aproximadamente a las dos semanas de nacer, ese pequeño trozo que quedó luego del corte del cordón. El modo en que crece nuestra piel a medida que esta cicatriz sana determinará la forma que tendrá el ombligo.

8. Una pupila más grande que la otra

Las pupilas cambian de tamaño para regular la cantidad de luz que entra al ojo. Por eso se hacen grandes en la oscuridad y se vuelven más pequeñas cuando hay mucha luz natural. En general, las pupilas de cada ojo se dilatan o contraen al mismo tiempo, pero en pocos casos, esto no ocurre así y entonces a la vista se ven de diferentes tamaños.

A este desfasaje entre el tamaño de las pupilas se lo conoce médicamente como anisocoria. En los casos en que se da de manera natural, la diferencia entre una y otra pupila es en general siempre la misma. Los estudios demuestran que solo entre el 15 y el 30 % de la población lo experimenta.

9. Síndrome del cabello rebelde

Se llama síndrome del cabello no combatible y es una afección que se caracteriza por un cabello seco y encrespado que no se puede peinar. Se da en la niñez, en general en los primeros años de vida, pero puede aparecer hasta los 12 años. No crece hacia abajo, sino hacia afuera y en múltiples direcciones y su color es claro o dorado.

A pesar de su apariencia, este tipo de cabello no es frágil ni quebradizo y crece a un ritmo normal o ligeramente más lento. En la adolescencia, en general su apariencia mejora y se vuelve liso y de textura normal.

10. Dedo de Morton

Se le dice “dedo de Morton” o bien “pie de Morton” a la estructura del pie según la cual el segundo dedo es más largo que el primero. Este tipo de pie es el menos frecuente a nivel mundial, y de acuerdo al tipo de población su prevalencia varía entre aproximadamente el 3 y el 22 %.

11. Cabello rojo y ojos azules

Entre los posibles colores naturales de cabello, los más oscuros son los más comunes. Se estima que el 90 % de la población mundial tiene el color de cabello marrón o negro. En el lado opuesto está el color rojo; solo entre el 1 y 2 % lo porta.

Igualmente poco frecuentes, aunque no tanto como el cabello rojo, son los ojos azules. Si bien estos dos rasgos son poco comunes tanto en hombres como en mujeres, diversas investigaciones demuestran que el color rojizo es más frecuente entre las mujeres y los ojos celestes entre los hombres.

¿Qué actitudes o conductas tuyas crees que te hacen diferente al resto?

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