7 Datos para entender mejor tu intestino y saber lo que te quiere decir a través de diferentes síntomas

Sentir inflamación es un síntoma muy común que refleja un mal funcionamiento del intestino pero, ¿sabías que tu estado de ánimo también puede estar diciéndote algo sobre este órgano tan importante? Aunque últimamente se habla cada vez más de la salud intestinal, no se trata de una moda, sino de un asunto al que le tienes que prestar mucha atención pues, además de la digestión, el intestino maneja otras funciones de suma importancia para todo el organismo.

Genial.guru ha recopilado algunos datos que seguramente no conocías sobre el intestino, al cual querrás cuidar como nunca después de leer.

1. Un trillón de razones para cuidarlo

Seguramente has escuchado el término “flora intestinal”, pero a que nunca le has puesto el rostro del trillón de bacterias que la habitan y gracias a las cuales puedes tener una digestión sana. Estas se alimentan de probióticos, que son microorganismos que puedes adquirir en productos como el yogur griego, el kéfir y hasta la sopa miso. El tener una población abundante y sana de bacterias en tu intestino te ayudará a digerir todo tipo de alimentos, además de que son fundamentales para muchas funciones, como aprenderás después de leer esto.

2. ¿Depresión? Tal vez sea tu intestino hablando

Estudios recientes han dejado ver que una mala salud intestinal está fuertemente relacionada con la depresión y la ansiedad. Esto es debido a que es ahí en donde se produce el 95 por ciento de la serotonina de todo el cuerpo. Dicha sustancia es considerada fundamental en la regulación de las emociones y una mala alimentación o alguna enfermedad, como la celíaca, pueden causar un desbalance en esa producción, generando cambios drásticos de humor e irritabilidad. Esta es solo una de las razones por las que el intestino es considerado el segundo cerebro.

3. Es donde se produce la vitamina K

La vitamina K es súper importante para nuestro organismo, ya que es la encargada de producir proteínas. Pero también es la que coagula la sangre en caso de una hemorragia y, de hecho, cuando nacemos, los médicos nos dan una dosis casi enseguida, pues llegamos al mundo con muy poca. Además de encontrarla en alimentos como el kale, las espinacas y el brócoli, el intestino también la produce, ayudando a que nunca nos haga falta en caso de una emergencia.

4. El intestino y tu piel van de la mano

Imagina que el intestino es una especie de esponja que va absorbiendo todo lo bueno y desechando todo lo malo, sin embargo, cuando la flora que lo habita no es sana, puede haber ciertas filtraciones de toxinas al flujo sanguíneo. Al mismo tiempo, tu piel necesita estar en constante renovación y justamente toma de la sangre lo que necesita. Si esta se encuentra contaminada, se verá reflejado en forma de acné, dermatitis y hasta psoriasis. Por otro lado, el tipo de flora que vive en tu intestino también influye en el tipo de bacterias que necesita tu piel, por lo que, si la primera está sana, la segunda también lo estará.

5. Si el hambre nunca se va, aquí está la respuesta

Muchas cosas suceden en este gran universo que es el intestino, y una de ellas es la producción de hormonas. Aunque son varias, hoy nos concentraremos en la ghrelina, la cual se encarga de avisarle al cerebro cuando hay hambre, desapareciendo cuando el cuerpo ha quedado satisfecho. El que sus niveles estén balanceados es importante pues, según estudios, su aumento está relacionado con la obesidad, mientras que su ausencia lo está con la anorexia.

Entre las razones que pueden desencadenar una mala producción de la ghrelina están el estrés, la falta de sueño y no hacer ejercicio, por lo que probablemente te de hambre a deshoras si alguna de estas tres cosas, o las tres, están presentes en tu día a día.

6. Un músculo que hay que fortalecer

Los músculos rectales pueden perder fuerza por diversas causas, ya sea por la edad, daño en la médula espinal, alguna cirugía o el abuso de laxantes. Si esto sucede, siempre es recomendable acudir al médico, sin embargo, hay formas de prevenirlo y una de ellas es realizar ejercicios Kegel de manera regular. Estos movimientos, que consisten en contraer los músculos de la pelvis, fueron inventados para ayudar a las mujeres con incontinencia después del parto, pero después se descubrió que eran útiles para trabajar también el intestino.

7. Un regalo de mamá

Una de las razones por las que muchas mujeres eligen el parto natural es porque, cuando el bebé pasa por el ducto vaginal, absorbe su microbioma, es decir, las bacterias que viven en ella. Estas protegen al bebé de enfermedades y lo hacen más fuerte desde su llegada al mundo. Incluso se están haciendo estudios para que los pequeños que nacen por cesárea reciban de alguna forma esta capa protectora que la madre les hereda. Así, si una futura mamá cuidó su alimentación y tiene un intestino sano, su bebé llegará preparado para comenzar a enfrentar el mundo real.

¿Conocías estos datos sobre tu intestino? ¡Compártelos y ayuda a que todo el mundo aprenda a cuidarlo!

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