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9 Maneras de controlar la vejiga cuando el baño no está cerca

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Cuando la vejiga está medio llena, uno comienza a sentir la necesidad de acudir al baño. Como la mayoría ya sabe, esto podría provocar una situación incómoda cuando no hay tiempo o un lugar disponible. Por suerte, existen algunos trucos que pueden ayudar en estos casos.

Genial.guru recopiló 9 maneras que contribuyen a llegar al baño justo a tiempo. Además, preparó un bono adicional al final de este artículo que explica cómo entrenar la vejiga.

1. Suelta los gases si lo necesitas

La acumulación de gases en el intestino puede ejercer una presión adicional sobre la vejiga. Aliviar esta presión soltando los gases puede hacerte sentir más cómodo y permitir que retengas la orina por más tiempo.

2. Recoloca tu cuerpo: siéntate recto, pero relajado

La manera en la que se coloca tu cuerpo puede ayudarte a contraer los músculos alrededor de la vejiga y así hacer posible que sientas cómo “aguantas”. No te encorves y siéntate con la espalda recta para aliviar un poco la presión sobre la vejiga. Esto puede disminuir la urgencia de visitar el baño.

3. Mantente en calor

Cuando sientes frío, tu cuerpo reacciona a la disminución de la temperatura. Una de las consecuencias de esto es el incremento de la producción de orina. Así, cuando ya estás sintiendo las ganas de ir al baño, cúbrete con mantas o aumenta la temperatura.

4. Acuéstate

Según un estudio, la presión sobre la vejiga disminuye de manera progresiva cuando uno está acostado en comparación con una posición vertical. Cuando estás de pie, usas tus músculos abdominales para mantener tu postura y el peso de la orina presiona las paredes de la vejiga.

5. Cruza las piernas mientras estás de pie

La uretra es una especie de tubo que permite que salga la orina del cuerpo. Puedes apretar ligeramente este tubo cruzando las piernas. Asegúrate de cruzarlas mientras estás de pie, dado que, en una posición sentada, eso solo podría provocar un aumento de la presión sobre la vejiga.

6. Procura no reírte

Durante una buena risa, tus músculos del núcleo se contraen, ejerciendo presión sobre la vejiga. No obstante, el músculo del esfínter, que cierra la uretra para evitar fugas, se relaja con este aumento de presión, pudiendo provocar una micción involuntaria. ¡Así que es mejor que trates de evitar reírte cuando tienes ganas de orinar!

7. Piensa en otra cosa

Cuando la vejiga está más o menos a la mitad de su capacidad, los nervios de esta mandan señales al cerebro de que ya es hora de visitar el baño. Esta necesidad de orinar puede ser menos urgente de lo que se siente, así que una distracción puede frenarla durante un tiempo. Por eso, a la próxima, trata de pensar en otra cosa o revisa tu teléfono y verás que esta sensación desaparece.

8. Aprieta los glúteos

El control de la vejiga depende de los músculos del suelo pélvico, que son aquellos que están alrededor del conducto para orinar. Apretar los glúteos varias veces es un ejercicio rápido que permite tensar aquellos músculos que nos ayudan a retener la orina dentro de la vejiga, evitando fugas. Puedes hacerlo en cualquier postura, tanto de pie como sentado.

9. Evita meterte en el agua

El mismo fenómeno que se explicó antes puede ocurrir cuando estás nadando en agua fría. No en vano, te proponemos que permanezcas fuera del agua, del tipo que sea, ya que salir de un baño caliente e ir a un lugar más fresco puede provocar en ti un deseo abrumador de orinar.

Bono: entrénate para contener más orina

Algunas personas necesitan visitar el cuarto de baño con más frecuencia que otras. Pero esto puede responder a que has aprendido algunos malos hábitos que, lo creas o no, pueden revertirse. Prueba esta técnica de entrenamiento de la vejiga, paso a paso:

  • Durante un día o dos, lleva un registro de las veces que orinas en el día.

  • Selecciona un intervalo de entrenamiento que sea 15 minutos más largo de lo que normalmente aguantas entre dos visitas al baño.

  • Cuando comiences el entrenamiento, vacía la vejiga a primera hora de la mañana. Si las ganas regresan, recurre a nuestras técnicas sugeridas en este artículo para retrasarlo hasta el intervalo establecido.

  • Comienza a aumentar el intervalo añadiendo 15 minutos cada día. ¡Después de varias semanas o meses, puedes descubrir muchas menos sensaciones de urgencia!

¿Alguna vez has estado en una situación en la que podrías haber recurrido a alguno de estos consejos? Comparte alguna técnica original que te haya salvado en momentos de este tipo.

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