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Por qué hacerte cosquillas no tiene el mismo efecto que cuando alguien lo hace

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El cuerpo humano ha sido investigado varias veces para conocer su funcionamiento, sin embargo, aún quedan ciertos misterios que buscan ser descubiertos con exactitud. Quizá recuerdes que cuando eras niño jugabas a las cosquillas y cuando te tocaba sufrir ese ataque de risa no podías parar. Pero si tú querías provocar esa sensación con tu propio cuerpo la reacción no era la misma. Para descifrar esta diferencia, la ciencia llegó al rescate con argumentos que podrían resolver tus dudas.

Genial.guru sintió un cosquilleo en el cerebro por saber por qué no es posible hacerte cosquillas tú solo y comparte contigo el motivo principal. También podrás conocer cómo se producen, qué es lo que pasa si tratas de engañar a tu mente, y un bono que demuestra que los humanos no son los únicos seres vivos que ríen al ritmo de los dedos.

El responsable de provocar las cosquillas

Antes de descifrar la respuesta a la falta de cosquillas provocadas por ti mismo, primero hay que conocer cómo es que reaccionas a ello. El órgano que protagoniza esta aventura sensorial es tu cerebro. Cuando una parte sensible de tu cuerpo recibe cosquillas, neuronas viajan en tu ser hasta llegar al sistema somatosensorial, el área del cerebro que se encarga de interpretar tus sentidos y emitir impulsos físicos como la risa o el contacto a una zona específica de tu cuerpo.

El cerebro se activa ante las cosquillas, incluso cuando otra persona amenaza con hacerlo. Un estudio descubrió que las zonas del cerebro que reciben los estímulos de las cosquillas son las mismas que reaccionan antes de recibirlas, anticipándose al hecho y generando esa sensación nerviosa aún sin contacto físico.

Tu cuerpo se anticipa a tus propios movimientos

A lo largo del tiempo muchos han tratado de entender la falta de cosquillas en una persona y uno de los primeros análisis lo hizo el científico Charles Darwin. En un libro escrito por él en 1872 dictó que si un niño no siente la misma intensidad que cuando alguien le aplica cosquilleos probablemente no conozca el punto a tocar.

Más de un siglo después, la profesora Sarah-Jayne Blakemore y su equipo fueron más allá comprobando otra teoría diferente. Ellos descubrieron que el cerebelo puede ser el responsable de predecir las acciones que harás con tu propio cuerpo. Esto provoca que el sistema somatosensorial, del que hablamos antes, se active con menor intensidad cuando tocas tu piel y, por ende, tu reacción ya no será tan efusiva.

Qué pasa si tratas de engañar a tu mente

Después de demostrarse que el cerebro tiene la capacidad de anticiparse a los movimientos propios de una persona, se abrió la posibilidad de que si se engaña al cerebro haciéndole creer que está en otro cuerpo, puede auto generar cosquillas.

En un experimento con parejas, se buscó que las personas reaccionaran a sus propias cosquillas con ayuda de una ilusión mental que les hiciera creer que estaban en otro cuerpo. Aunque el cerebro de las personas fue engañado al sentirse que tomaron el papel de su pareja, se confirmó que no hubo cambios en la sensación de cosquilleo. Por lo tanto, el que terminó engañado no fue el cerebro, sino los investigadores.

Ni en tus sueños podrás sentir cosquillas

Se dice que en los sueños todo es posible, por eso un grupo de estudiosos en Europa realizó un experimento remoto para deducir si las cosquillas hacia uno mismo se podían sentir en los sueños o al imaginarse en esa situación, pero ni siquiera en ese estado de fantasía es posible.

Después de evaluar varios aspectos, en ningún caso fue más elevada la percepción al hacerse cosquillas uno mismo que si alguien más le hace cosquillas. Por si fuera poco y contrario a lo que se podría pensar, los participantes no lograron tomar el control de los “personajes” que visualizaban en sus sueños. En conclusión, y de acuerdo con lo que realizaron en esta prueba, las cosquillas auto generadas no se perciben igual ni en la vida real ni en un universo imaginario.

Las excepciones que sí pueden producir cosquillas a uno mismo

Existen dos tipos de personas que pueden reaccionar a sus propias cosquillas como si alguien más les hiciera. Se trata de la gente con esquizofrenia y trastorno esquizotípico de la personalidad, también conocido como esquizotipia.

Para el primer caso, se demostró que algunas personas esquizofrénicas que perciben alucinaciones o fenómenos de pasividad perciben en igual intensidad al realizar ellos mismos estimulaciones al tacto en comparación a que alguien más lo hiciera. En cuanto a las personas cuyos rasgos de esquizotipia son más notorios, se observó que tampoco hubo diferencias significativas haciéndose cosquillas ellos mismos que si alguien más lo provoca.

Bono: animales que sienten cosquillas como los humanos

Curiosamente, los humanos no son los únicos seres vivos que pueden darse el lujo de sentir cosquillas y reaccionar de manera involuntaria con risas y retorciéndose de un lado a otro. De acuerdo con la ciencia, las siguientes especies pueden emular a un adulto cuando reciben cosquillas.

Ratas

Investigadores observaron que las ratas aplican un proceso similar al de un ser humano al activar células nerviosas en su corteza somatosensorial. Los roedores reflejan ese estímulo a través de ruidos ’alegres’ que son casi imperceptibles y saltos involuntarios. Al igual que una persona, la forma en que reacciona este animal al cosquilleo dependerá de su estado de ánimo.

Simios

Aunque no se ha evaluado con detalle cómo es que se produce el cosquilleo en simios, un estudio arrojó que pequeños orangutanes, gorilas, chimpancés y bonobos guardan similitudes con los humanos bebés cuando les hacen cosquillas, como su reacción ante el suceso y la risa. Esto, según sus autores, puede ser la señal que demuestre que algunas expresiones humanas tienen origen a partir de los primates.

Así es como tu cuerpo no será capaz de provocar una reacción nerviosa como lo hacen las cosquillas. ¿Qué es lo que sientes cuando alguien logra que rías sin parar? ¿A quién te gusta hacerle cosquillas?

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