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10 Cosas que convertirán a tu hijo en un genio si tú no interfieres

En su libro "El jardín de infantes es demasiado tarde", el ya famoso entre las madres, Masaru Ibuka dice que antes de los 3 años el niño aprende cosas que a otra edad le llevarían mucho tiempo y energía. Caminar, patinar, nadar: tu hijo puede aprender todo esto al mismo tiempo, si lo ayudas en vez de protegerlo.

Genial.guru te presenta los 10 miedos parentales irracionales que impiden que tus hijos se conviertan en genios.

10. El cuchillo

Nadie discutirá que el desarrollo de la motricidad fina de los niños es una de las tareas más importantes de los padres. La inteligencia está en la punta de los dedos, lo saben todas las madres. Pero a la vez, todas ellas cuidan esos mismos dedos de los cuchillos afilados y las tijeras generando así un interés aún mayor por estos objetos.

Pamela Druckerman menciona en su libro "Los niños franceses no escupen comida" cómo observó a los niños manipulando hábilmente los cubiertos, incluido un cuchillo, en los restaurantes franceses. ¿Se les había enseñado esto a los niños? No. Solo se les había proporcionado junto a la cuchara y el tenedor, un cuchillo "para niños" (de postre), que los pequeños aprendieron a usar imitando a los adultos en la mesa. Es casi imposible lastimarse con un cuchillo de este tipo, y las habilidades que se obtienen son muchísimas. La conclusión es obvia.

9. Escalones

En la filosofía Reggio Emilia (una de las metodologías de autor de educación más populares), lo más importante es confiar en los niños. Todo lo demás se sumará en el camino. Con este enfoque, todo el espacio sirve para desarrollar, y los escalones son una de sus partes obligatorias.

Los escalones no solo son los de las escaleras, también son los grandes bloques de construcción, los cubos que se pueden pisar, los bancos. Enseñan a los niños la multidimensionalidad del espacio, desarrollan la imaginación (escalones como edificios de una ciudad de juguete, como una mesa para dibujar) y mejoran la coordinación. No es poco, ¿verdad?

8. El vidrio

Esa misma confianza del enfoque Reggio Emilia en la crianza de los niños implica el uso del vidrio para conocer el mundo. El pequeño tiene que entender por sí mismo que la fragilidad es una propiedad de los objetos, pero sin castigo o censura posteriores.

Por supuesto que debe vivir esta experiencia bajo la supervisión de sus maestros (los padres). Esto significa, por ejemplo, confiar a un niño de cualquier edad la tarea de colgar bolas de cristal en un árbol de Navidad. Lo más probable es que pierdas un par de bolas, pero al mismo tiempo, tu hijo estará unos pasos más cerca de la genialidad gracias a tu confianza y paciencia.

7. Las especias

Otro descubrimiento de Pamela Druckerman fue que los gustos gastronómicos se desarrollan desde los primeros años de vida. En la mayoría de los países, los niños comen en el kínder alimentos simples, mientras que en los jardines de niños franceses se les sirven diferentes quesos y platillos complejos y sazonados con especias. Se puede decir que no hay diferencias entre un menú infantil y uno para los adultos.

Por supuesto que no estamos hablando de platillos demasiado condimentados o muy picantes, pero la incorporación en la dieta del niño de alimentos como la albahaca en una limonada, un poco de canela, clavo de olor o té de jengibre después de un largo paseo, no solo no hará daño, sino que permitirá a tu hijo ampliar sus horizontes y formar un gusto sofisticado.

6. Los animales

Que tiene poco tacto, que es directo como una puerta, que es lento, que es inhibido... Esto suele decirse sobre las personas con inteligencia emocional poco desarrollada. Difícilmente a un padre le gustaría escuchar algo así sobre su hijo. Pero muy pocas personas saben que la interacción del niño con los animales ayuda mucho al desarrollo de esta clase de inteligencia. La opción ideal es tener una mascota.

El peligro exagerado de tener un animal (muerde, trae infecciones) es simplemente una falta de voluntad de los padres de proporcionar la seguridad necesaria, es más fácil simplemente prohibir el contacto. Pero lee correctamente: no estamos hablando de acariciar perros callejeros o de "Oh, mira, un gatito en la basura, ¿quieres tocarlo?", sino de enseñarle al niño a interactuar con los animales (hacer un comedero para las aves, acariciar a un gato en la casa de unos amigos, dejar comida a un animal que vive en la calle). Esto le enseñará al niño a ser cauteloso y comprender los sentimientos de otros seres vivos.

5. Música "complicada"

En su libro "El jardín de infantes es demasiado tarde", Masaru Ibuka recomienda enfáticamente brindar al niño en los primeros 3 años de vida las más amplias oportunidades para conocer el mundo. Por ejemplo, no limitarlo a las simples melodías "infantiles" de los juguetes musicales, creyendo que no entenderá la ópera o el jazz.

La falta del oído musical es algo que los padres inconscientemente transmiten a sus hijos, por no desarrollar en ellos la percepción musical y la reproducción de melodías, simplemente porque no saben cómo. Ibuka da el ejemplo del método "Educación del talento" de Shin'ichi Suzuki, que con su práctica demostró la posibilidad de educar genios musicales a partir de niños comunes.

4. Los instrumentos musicales

El mismo libro menciona la escuela de Suzuki en la que se enseña a los niños a tocar el violín desde los 3 años de edad. Mientras que un adulto tendrá miedo de tocar las cuerdas de la guitarra en la casa de un amigo, el niño no temerá intentar una y otra vez aquello que no le ha salido en el primer o incluso en el décimo intento, siempre que haya interés en el proceso.

Una vez más: el dominio magistral de un instrumento es imposible sin un examen exhaustivo de ese instrumento en cuanto a la resistencia, las propiedades de su diseño y las posibilidades de su modernización. Los instrumentos musicales nuevos (theremín, hang) son inventados por personas que en su infancia pudieron experimentar con las cacerolas de mamá, el acordeón del abuelo o una flauta de juguete sin que nadie revoleara los ojos y confiscara las "fuentes de ruido".

3. Historias complicadas

Las sencillas historias infantiles, sin lugar a dudas, son muy importantes para el aprendizaje del niño a través de las secuencias de repetición. Pero, al igual que con la música, la simplificación deliberada de las historias conducirá a un vocabulario limitado, mientras que al acercar al niño historias largas (y no importa si es el "Pulgarcito" que los padres se turnan para leer antes de ir a la cama, "El Rey León" a los 2 años en varias tandas o un espectáculo con audiolibro de fondo en la habitación del niño), pronto te sorprenderás con frases nuevas en su vocabulario, que ni tú sueles usar en tu vida cotidiana.

2. Los viajes

Cuando nos encontramos con un video de niños de 4 años bailando salsa, nos damos cuenta de la cantidad de trabajo invertido en eso, pero por alguna razón consideramos que estos niños simplemente son talentosos. Mientras tanto, a los nuestros los llevamos en brazos a casa desde la plaza porque "hay que caminar mucho y ya está cansado, ha corrido..." En realidad, todo es cuestión de entrenamiento.

Mirando en Instagram fotos de familias que viajan con niños, justificamos de mil maneras nuestra imposibilidad de pasar tiempo con los nuestros de la misma manera. Primero, los niños son demasiado pequeños y el cochecito es incómodo. Después, los niños crecieron pero no podrán caminar tanto, y así sucesivamente. Una vez más: solo es cuestión de entrenamiento. Por ejemplo, si aumentas la distancia de los paseos a pie con el niño a razón de 1 cuadra por mes, ¡tendrás grandes resultados en un año! Piénsalo.

1. La imaginación

"No digas tonterías", "no inventes", "esto es cualquier cosa". Con frases así matamos en nuestros niños a los futuros hermanos Grimm y Walt Disney, sin cuya desmedida imaginación nos habríamos perdido una buena parte de nuestra infancia feliz. Es mucho más efectivo dirigir la imaginación de tu hijo hacia algo creativo, por ejemplo, inventar cuentos y guiones, personalidades de los protagonistas, su entorno y distintas situaciones.

Créenos, al comenzar a fantasear con tus hijos, te será extremadamente difícil detenerte. Tal vez con el tiempo leamos a nuestros hijos nuevos cuentos de hadas escritos en coautoría por madre e hijo o padre e hija. ¿Acaso no es tentador?

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